La tensión interna en el chavismo se agudiza. En apenas cuatro meses, el oficialismo venezolano ha enfrentado críticas por su relación con Estados Unidos, el regreso al Fondo Monetario Internacional (FMI), una controvertida Ley de Amnistía y sospechas de traición tras el ataque del 3 de enero. El ministro de Interior y secretario general del PSUV, Diosdado Cabello, ha reconocido públicamente que la reconciliación con el FMI generó rechazo entre sus filas. “A algunos chavistas no les gustó porque inmediatamente van al facilismo de pensar que nos queremos endeudar”, admitió Cabello en varias intervenciones.
El conocido agitador mediático Mario Silva, histórico crítico de la oposición, se ha convertido en tendencia en redes sociales por sus cuestionamientos directos a la presidenta encargada Delcy Rodríguez. “Al comandante (Hugo Chávez) lo están borrando, sobre todo cuando el comandante era tan contundente con relación a que nosotros somos una nación antiimperialista, soberana y bolivariana”, fustigó Silva.

La cúpula cívico-militar del régimen ha evitado debatir los pormenores del ataque ejecutado por Estados Unidos el 3 de enero. Sin embargo, el portal chavista La Tabla ofreció su propia versión, afirmando que la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fue posible por la “inacción radical de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)”. Dicha “inacción radical” se define como “la abstención deliberada o estructural del alto mando para activar capacidades disponibles frente a una amenaza identificada y neutralizable. No es falta de recursos. Es parálisis decisoria”.
Consciente de las resistencias que genera la Ley de Amnistía dentro de la revolución, el jefe de la Asamblea Nacional y hermano de la mandataria interina, Jorge Rodríguez, advirtió: “En el chavismo y en la oposición debemos tener sabiduría del momento político que afrontamos. Que nadie confunda esta iniciativa del Ejecutivo con impunidad y cartas blancas”.
Delcy Rodríguez dio por finalizada la aplicación del instrumento legal el 23 de abril, pero al día siguiente el diputado Jorge Arreaza, presidente de la comisión parlamentaria que da seguimiento a la norma, aclaró que continuaba vigente. Los defensores de Derechos Humanos subrayaron la aparente contradicción y exigieron respeto al texto.
Largo camino
Carlos Aquino, exmiembro del buró político del comité central del Partido Comunista de Venezuela (PCV), fue partidario de Chávez pero siempre mantuvo una perspectiva crítica. Considera que para analizar las tensiones actuales hay que revisar los eventos anteriores al 3 de enero. “Ya desde 2009 el chavismo no atraía a nuevos adeptos y cada vez más aumentaba la desmotivación en las bases ante un proyecto que se evidenciaba personalista, autoritario y demagógico”, sostiene Aquino. “El progresivo desgaste del chavismo, iniciado en los últimos años de gobierno de Chávez, tuvo un punto de inflexión durante el período más agudo de la crisis económica entre 2016 y 2018”.

El ex director de Tribuna Popular, órgano divulgativo del PCV, indica que “frente a la pérdida de apoyo popular y a la constatación de que el chavismo era minoría, situación que quedó en evidencia tras la derrota en las parlamentarias de diciembre de 2015, el gobierno arreció su esencia autoritaria e inescrupulosa”.
Giro sorpresivo
Aquino considera que las elecciones del 28 de julio de 2024, en las que el Consejo Nacional Electoral proclamó ganador a Maduro sin presentar actas de escrutinio, marcaron un punto de inflexión. Tras ese proceso, el líder chavista comenzó un tercer mandato con “grandes debilidades institucionales, políticas y de legitimidad, y con enorme fragmentación en los restos de las bases chavistas”.

La ausencia de respuesta ante el ataque del 3 de enero “demostró que toda la histórica verborrea del liderazgo chavista sobre ‘la defensa de la patria’, ‘las capacidades militares’ y ‘la unidad cívico-militar’ es un discurso vacío, aire caliente para elevar egos e inflar imágenes publicitarias”, resalta el comunista.
Delcy Rodríguez afirma que Venezuela entró en un “nuevo momento político”. Aquino cree que la mayoría del país duda de esa sinceridad y que responde más a la presión de Estados Unidos que a un acto de contrición. “Además, la presidenta encargada no ha sido discreta en mostrar su distanciamiento con sectores del PSUV y su preferencia hacia el grupo encabezado por su hermano”, todos en constante pugna por influencia y poder político y económico, según Aquino.
A flote
Nicmer Evans, exmilitante y dos veces preso político del chavismo, fue detenido el 13 de diciembre de 2025 y liberado un mes después. Politólogo y director de un portal web, argumenta que las contradicciones en el seno del chavismo son “evidentes” y provocadas por la forma en que Delcy Rodríguez accede a la Presidencia. “Se trata de un hecho de fuerza, sobrevenido, que ha generado muchísimas dudas y sospechas de traición, razón por la cual pierden el control hegemónico de las fuerzas y del discurso”, recalca.
Evans nota un “profundo resquebrajamiento” en sectores de base y medios oficialistas, expresado en redes sociales y medios digitales.

“Delcy Rodríguez intenta rescatar los valores del chavismo y darle continuidad al madurismo, pero está sometida a un tutelaje que presiona y exige que haya una serie de cambios para acceder a recursos”, que es el objetivo fundamental del gobierno, según Evans. El comunicador subraya que el chavismo no solo se está desdiciendo en temas como el FMI, sino que incluso está tomando elementos simbólicos de la oposición, como el crucifijo de María Corina Machado. “Todo eso genera un ruido intenso en las bases y cuadros medios, especialmente entre quienes dicen estar dentro de un proceso revolucionario o aquellos que tratan de ser medianamente coherentes”, puntualiza Evans, quien concluye que “está colapsando un proyecto que es inviable y tiene dificultades para sostenerse en el tiempo por sus contradicciones”.
Fuente: Infobae