El calentamiento global no solo provoca deshielo o blanqueamiento de corales: también está disminuyendo la capacidad reproductiva de los animales, un efecto poco visible pero con consecuencias directas sobre la biodiversidad y la producción de alimentos a nivel mundial. Así lo alerta el investigador Hugo O. Toledo Alvarado, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien indica que el estrés térmico prolongado está alterando procesos biológicos esenciales en animales domésticos y silvestres.
El especialista de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia señala que los animales sufren cada vez más episodios de calor extremo que exceden su capacidad de adaptación. Aunque algunas especies pueden aclimatarse de forma temporal, los cambios genéticos necesarios para la supervivencia a largo plazo son muy lentos, lo que pone en riesgo su reproducción.
Tortugas golfinas

Un ejemplo alarmante es el de las tortugas golfinas, cuyos huevos dependen de la temperatura de la arena para definir el sexo de las crías. El aumento del calor no solo eleva la mortalidad embrionaria, sino que también genera un desequilibrio poblacional al producir mayoritariamente hembras. Este fenómeno podría amenazar la continuidad de la especie a mediano plazo.
Múltiples estudios científicos confirman que el estrés térmico afecta tanto a animales como a humanos. Investigaciones publicadas en revistas especializadas documentan efectos negativos en la fertilidad, la producción de esperma y el desarrollo cognitivo de diversas especies. Incluso en animales de consumo, como bovinos y aves, se ha observado una reducción en la producción de leche, carne y crías.
La periodista Naomi Klein ya mencionaba en su libro Esto lo cambia todo que la fertilidad es una de las primeras funciones afectadas por el estrés ambiental, aunque rara vez aparece en los titulares. Sin embargo, esta omisión podría tener consecuencias graves, ya que la producción de alimentos depende directamente de la capacidad reproductiva de los animales.
Un efecto paradójico es que, ante la baja productividad del ganado, se ha optado por aumentar el número de animales. Actualmente existen cerca de 1.5 billones de cabezas de ganado en el mundo, responsables de aproximadamente el 28% de las emisiones antropogénicas de metano, un potente gas de efecto invernadero. Esta estrategia podría agravar el problema climático en lugar de solucionarlo.
Borrego Mevezug

El panorama se vuelve más crítico tras el anuncio de que el planeta ha alcanzado su primer punto de inflexión climática, según científicos internacionales. Este escenario podría desencadenar eventos como la muerte masiva de arrecifes de coral, considerada una antesala del colapso ambiental.
Organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierten que el aumento de la temperatura global superará los 1.5 °C y podría alcanzar los 2.5 °C hacia finales de siglo. Ante ello, expertos subrayan la urgencia de desarrollar estrategias de adaptación.
Investigadores han desarrollado razas animales más resistentes al calor mediante cruzamientos genéticos, como el borrego “Mevezug”, capaz de sobrevivir en condiciones extremas de temperatura y escasez de agua. Además, se trabaja en la selección genética de ganado para reducir emisiones contaminantes.
Otra iniciativa relevante es el resguardo de material genético en bancos especializados, como el Centro Nacional de Recursos Genéticos, donde se almacenan semillas, embriones y células reproductivas para preservar especies ante posibles extinciones.
Pese a la creciente evidencia científica, el tema enfrenta retrocesos en la agenda política internacional. Algunos gobiernos han relajado sus compromisos ambientales, mientras figuras como Donald Trump han minimizado el cambio climático en foros globales.
Ante este panorama, los especialistas coinciden en que las acciones actuales son insuficientes. Reducir la dependencia de hidrocarburos, replantear los sistemas de producción y cambiar la relación con el medio ambiente son medidas urgentes para evitar un impacto irreversible.
El mensaje es claro: el calentamiento global no es solo un problema ambiental, sino una amenaza directa a la vida en el planeta, incluida la capacidad de las especies —humanas y animales— de reproducirse y sobrevivir.
Fuente: Infobae