Un equipo de buceo técnico del Reino Unido localizó los restos del guardacostas estadounidense Tampa, el mayor naufragio naval de ese país perdido durante la Primera Guerra Mundial, más de un siglo después de su hundimiento. El hallazgo ocurrió frente a la costa sur de Inglaterra, donde el submarino alemán UB-41 torpedeó al Tampa en septiembre de 1918. En solo tres minutos, el buque se hundió con 131 tripulantes, sin dejar sobrevivientes.
Durante más de 100 años, el destino final del barco permaneció sin confirmación. La Guardia Costera de Estados Unidos informó que el descubrimiento se produjo el último fin de semana, a unos 91 metros de profundidad y a unos 80 kilómetros de la costa de Cornualles.
El hallazgo fue realizado por Gasperados, un grupo de buceo técnico integrado por voluntarios que trabajan con historiadores para identificar naufragios en aguas del Reino Unido. La búsqueda del Tampa comenzó en 2023 y requirió múltiples expediciones.
“Este hallazgo es el resultado de tres años de trabajo. El Tampa tiene un enorme valor simbólico, tanto para Estados Unidos como para las familias de quienes murieron ese día. Finalmente, sabemos dónde descansa”
expresó Steve Mortimer, líder del equipo, en redes sociales. Desde la Guardia Costera estadounidense colaboraron con imágenes de archivo de la estructura del barco, su timón, armamento y otros elementos distintivos para confirmar la identidad del pecio.

El último viaje del Tampa está documentado en detalle. El 17 de septiembre de 1918 había partido para escoltar un convoy en el Atlántico. Días después, el 26 de septiembre, su capitán pidió autorización para separarse de la formación: el barco se estaba quedando sin carbón y necesitaba repostar con urgencia. Con el visto bueno, puso rumbo a un puerto en Gales. Nunca llegó.
Cerca de las 20:15 de ese mismo día, fue interceptado por el submarino alemán UB-41. El torpedo impactó en el centro del buque y, según registros, la explosión inicial fue seguida por una segunda detonación, posiblemente por combustión de polvo de carbón o cargas de profundidad. Al día siguiente, una aeronave enviada en su búsqueda encontró restos flotando en la superficie, única señal de lo ocurrido.
En el Tampa viajaban 111 guardacostas estadounidenses, cuatro marinos de la Armada de ese país y 16 británicos, entre personal naval y civiles. Entre ellos había inmigrantes y también 11 tripulantes afroamericanos, los primeros miembros de minorías étnicas de la Guardia Costera en morir en combate.
“El hundimiento del Tampa dejó una marca profunda en nuestra historia”, señaló el almirante Kevin Lunday. “Encontrar sus restos nos vuelve a conectar con ese sacrificio y con la idea de que el compromiso con el deber trasciende el tiempo”.
Ahora, las autoridades evalúan avanzar con nuevas exploraciones mediante tecnología robótica y sistemas autónomos, con el objetivo de estudiar el sitio sin alterar lo que, para muchos, es también una tumba de guerra.
Fuente: Infobae