Una institución educativa excepcional puede reconocerse cuando su comunidad logra reunir 20 camiones de ayuda tras una inundación en una localidad vecina. O cuando los alumnos impulsan campañas contra la falta de vivienda o participan en esfuerzos para localizar personas desaparecidas. También puede ser un centro que protege el medio ambiente mediante acciones diarias, o que forma a sus estudiantes como ciudadanos globales sin perder de vista su entorno inmediato.
Bajo cualquiera de estas definiciones, el Instituto San José de Calasanz, ubicado en Hurlingham, provincia de Buenos Aires, califica como una escuela sobresaliente. De hecho, acaba de ser seleccionada como una de las 50 mejores del mundo al quedar entre las finalistas del Global Schools Prize 2026, un galardón internacional que reconoce propuestas educativas innovadoras y de alto impacto social.
La escuela argentina fue escogida de entre casi 3.000 nominaciones y postulaciones provenientes de 113 países, y competirá en la categoría Global Citizenship and Peacebuilding, enfocada en ciudadanía global y construcción de paz.
El premio, organizado por la Fundación Varkey, busca resaltar a escuelas que demuestran “un compromiso y una ambición excepcionales por sus estudiantes, independientemente de sus circunstancias, asegurando así que cada alumno tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente”, según indicó la organización en un comunicado.
El Instituto San José de Calasanz fue distinguido por una trayectoria de más de tres décadas orientada a fomentar una cultura de paz, solidaridad y compromiso comunitario. Fundado en 1990 con apenas 18 estudiantes, el colegio ha crecido hasta convertirse en una comunidad de 1.280 alumnos, con un Programa de Cultura de Paz y Solidaridad que abarca desde el jardín de infantes hasta la secundaria.

Desde 2004, el instituto alberga una Cátedra UNESCO en Educación para la Paz y forma parte de diversas redes internacionales relacionadas con derechos humanos, ciudadanía y educación global. En 2021 fue declarado “Embajada de Paz”. Además de los niveles educativos obligatorios, ofrece la carrera de Psicopedagogía.
Uno de los pilares de su propuesta es Casa CEIEC, un centro que proporciona apoyo psicológico y educativo gratuito a niños en situación de vulnerabilidad, incluyendo sobrevivientes de abuso. El programa ha acompañado a más de 500 egresados y actualmente atiende a 120 chicos.
A esto se suman campañas impulsadas por los estudiantes relacionadas con la búsqueda de personas desaparecidas, asistencia ante desastres naturales (como las inundaciones de Luján en 2015), actividades ambientales (como jornadas de plantación de árboles) y programas internacionales como el Modelo de Naciones Unidas (que realizan desde 1998). Desde 2007, la institución es sede de Red Solidaria en el conurbano oeste (Hurlingham, Morón e Ituzaingó).
“Nuestro compromiso apunta a educar a nuestros alumnos sobre la base de la valoración del saber y del convivir”, expresa el proyecto institucional. Han trabajado con referentes como el juez Baltasar Garzón, el exdirector general de la UNESCO Federico Mayor Zaragoza y Taty Almeida de Madres de Plaza de Mayo, para convertir la paz en “una práctica concreta”, resaltaron desde Varkey.

Ser finalista implica que la escuela entra a la Global Schools Network, una red internacional que ofrece oportunidades de colaboración, desarrollo profesional y alianzas estratégicas con otras instituciones del mundo, informó la Fundación Varkey.
Sunny Varkey, fundador del premio, destacó que el enfoque del Instituto San José de Calasanz “demuestra con fuerza cómo las escuelas desempeñan un papel clave al brindar a los jóvenes los conocimientos, habilidades y valores necesarios para desenvolverse en un mundo en rápida evolución”.
“Al destacar su logro, esperamos inspirar un movimiento global para reimaginar el aprendizaje y transformar ideas audaces en impacto real”, agregó Varkey. Explicó que el premio busca ser “una plataforma para impulsar una conversación global sobre cómo escalar las mejores ideas en educación y avanzar mucho más allá del aula”.
Desde el Learning Planet Institute, organización internacional que respalda la categoría en la que compite la escuela bonaerense, también subrayaron el alcance de estos proyectos. Olivier Brechard, director de Relaciones Internacionales, afirmó que el trabajo del instituto “fomenta la empatía, tiende puentes y empodera a la próxima generación para construir un mundo más pacífico y conectado”.

El proceso continuará con una nueva selección que reducirá la lista a 10 escuelas ganadoras, una por categoría, cada una de las cuales recibirá 50.000 dólares. Entre ellas se elegirá posteriormente a la institución ganadora del premio principal, que obtendrá 500.000 dólares para ampliar el alcance de sus iniciativas. El anuncio final se realizará en mayo, durante el Education World Forum en Londres.
“Las escuelas en la Argentina y en la región representan el gran espacio de aprendizaje, y es allí donde casi todos nosotros ponemos nuestra esperanza y expectativas. Pero a veces le pedimos mucho a la escuela y la reconocemos poco. Este premio busca reconocer ese lugar de posibilidad y esperanza. Busca que como sociedad acompañemos un poco más aquellas expectativas de transformación”, dijo Agustín Porres, director regional de Fundación Varkey.
Las diez categorías del Global Schools Prize abarcan la transformación mediante inteligencia artificial; artes, cultura y creatividad; educación centrada en el carácter y los valores; ciudadanía global y construcción de paz; salud y bienestar; superación de la adversidad; educación inclusiva y atención a necesidades educativas especiales; formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM); sostenibilidad; y desarrollo profesional docente.
La iniciativa se suma a los premios que Fundación Varkey entrega desde hace varios años: el Global Teacher Prize, creado en 2014, y el Global Student Prize, lanzado en 2021.
Fuente: Infobae