No data was found

El rol del córtex prefrontal en la generación de ideas creativas

La creatividad no aparece por arte de magia. Cada idea novedosa, ya sea una solución práctica o una pieza artística, depende de un delicado equilibrio entre distintos sistemas del cerebro. Una investigación reciente del Paris Brain Institute ha señalado a un actor central en este proceso: el córtex prefrontal rostral, una zona que actúa como puente entre redes cerebrales esenciales para pensar, imaginar y decidir.

Este descubrimiento, divulgado en la revista Brain, brinda una mirada renovada sobre cómo surgen las ideas y, además, allana el camino para entender qué sucede cuando esa capacidad se deteriora, como ocurre en ciertas enfermedades neurodegenerativas.

Un “puente” entre dos formas de pensar

El córtex prefrontal rostral se localiza en la parte más delantera del lóbulo frontal, una región asociada a funciones complejas como la planificación, la toma de decisiones y la regulación del comportamiento. De acuerdo con el estudio, su labor en la creatividad consiste en enlazar dos grandes redes cerebrales que, en apariencia, resultan antagónicas.

Por un lado, está la denominada red por defecto, que se activa cuando la mente divaga, imagina o evoca recuerdos pasados. Es la que interviene, por ejemplo, cuando una persona deja volar la imaginación o reflexiona sin un propósito específico.

Por el otro, se halla la red de control ejecutivo, encargada de estructurar el pensamiento, tomar decisiones y dirigir la atención hacia un objetivo concreto.

El córtex prefrontal rostral conecta las redes de pensamiento libres y controladas, fundamentales para generar ideas y tomar decisiones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La creatividad emerge cuando ambas colaboran. Es decir, cuando las ideas que surgen de manera espontánea son evaluadas, filtradas y organizadas para convertirse en algo útil o significativo.

“La creatividad es, en cierto sentido, el resultado de la cooperación dinámica entre estas dos redes”, señaló Emmanuelle Volle, neuróloga e investigadora del Paris Brain Institute.

Para comprender mejor este mecanismo, se puede pensar en una situación cotidiana. Cuando alguien trata de resolver un problema —como reorganizar su rutina o encontrar una oportunidad laboral— primero aparecen ideas diversas, incluso caóticas. Luego, interviene un proceso más consciente que selecciona cuáles son viables.

Esa transición entre “pensar libremente” y “pensar con un objetivo” es precisamente lo que coordina el córtex prefrontal rostral.

Algunos pacientes con demencia frontotemporal muestran un aumento inesperado de la creatividad artística, especialmente en disciplinas visuales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio empleó técnicas avanzadas de análisis de conectividad cerebral para observar cómo se produce este cambio. Los resultados indican que no se trata de una transición brusca, sino de un continuo: una especie de gradiente que permite integrar ambos modos de pensamiento.

Qué ocurre cuando este sistema se altera

El equipo también examinó qué sucede cuando esta conexión se ve perjudicada. Para ello, incluyó a 27 pacientes con demencia frontotemporal y a 29 personas sin diagnóstico neurológico, y evaluó tanto su actividad cerebral como su rendimiento en tareas creativas.

Uno de los focos estuvo puesto en esta enfermedad en su variante conductual, un trastorno que afecta principalmente las áreas frontales del cerebro y altera la personalidad, la motivación y la conducta social. Los resultados mostraron que, en estos pacientes, la diferenciación entre las dos redes cerebrales disminuye. En otras palabras, el “puente” que las conecta deja de operar de manera eficiente.

El deterioro del córtex prefrontal rostral puede impactar en la capacidad para adaptarse, resolver problemas y manejar situaciones cotidianas inéditas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las demencias afectan a más de 55 millones de personas en el mundo. Dentro de este grupo, la demencia frontotemporal es menos frecuente —representa una pequeña proporción de los casos—, aunque suele manifestarse a edades más tempranas.

Esto se traduce en una caída significativa de la capacidad creativa. Sin embargo, el fenómeno no es uniforme: en algunos casos, se observó un aumento inesperado de la producción artística, especialmente en disciplinas visuales. Este dato sugiere que la creatividad no depende solo de la cantidad de actividad cerebral, sino de cómo se organiza y se equilibra.

El neurólogo Victor Altmayer, quien lideró parte del estudio, indicó que “la amplitud de este gradiente de conectividad permite predecir las capacidades creativas de cada persona”.

Función adaptativa de la creatividad en la vida cotidiana

Lejos de limitarse al arte, la creatividad cumple un rol central en la vida diaria. Es la que permite adaptarse a cambios, resolver problemas inesperados y tomar decisiones en contextos inciertos. Por ejemplo, un niño que inventa un juego o una persona que encuentra una solución práctica en el trabajo están utilizando el mismo mecanismo cerebral, aunque en contextos diferentes.

Por eso, cuando esta capacidad se deteriora, también se ve afectada la autonomía. La dificultad para generar respuestas nuevas puede impactar en tareas simples, como organizar actividades, manejar situaciones imprevistas o interactuar con otros.

Los hallazgos del Paris Brain Institute también tienen implicancias prácticas. Los investigadores destacan que estimular la creatividad puede ser una estrategia útil en el abordaje de enfermedades neurológicas.

Estimular la creatividad a través de actividades como cocinar, dibujar o cuidar plantas puede mejorar el bienestar y la independencia en enfermedades neurológicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

En pacientes con demencia frontotemporal, por ejemplo, promover actividades como cocinar, dibujar o cuidar plantas puede ayudar a contrarrestar la apatía y mejorar el bienestar. Estas prácticas no solo generan placer, sino que también contribuyen a mantener la independencia y la capacidad de adaptación.

“Identificar intereses creativos en cada persona permite diseñar intervenciones más efectivas”, explicó Altmayer. Este enfoque busca adaptar los tratamientos a las características individuales, en línea con los principios de la medicina personalizada.

Un enfoque que redefine la creatividad

El estudio aporta una idea central: la creatividad no es un talento aislado ni exclusivo de ciertas personas, sino una función cerebral compleja que depende del equilibrio entre distintos sistemas. Comprender cómo interactúan estas redes permite no solo explicar cómo surgen las ideas, sino también por qué esa capacidad puede disminuir o transformarse en determinadas condiciones.

En ese sentido, fomentar la creatividad no solo tiene valor cultural o artístico, sino también un impacto directo en la salud mental, la autonomía y la calidad de vida.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER