Una experiencia inolvidable en el Parque de Nara se convirtió en una pesadilla para Cristina Romaña, una bailarina profesional de 25 años. Lo que comenzó como un encuentro con ciervos en libertad terminó con su salud gravemente afectada. Tras el viaje, aparecieron heridas y ampollas en su cuerpo, acompañadas de un fuerte malestar. Al buscar atención médica, recibió el diagnóstico: una picadura de garrapata infectada con la bacteria causante de la enfermedad de Lyme.
Los especialistas señalan que la enfermedad de Lyme suele ser difícil de diagnosticar, ya que los síntomas pueden tardar años en manifestarse. Sin embargo, en el caso de Cristina, la reacción fue inmediata. En un video publicado en su cuenta de Instagram, relató:
«Por suerte, en mi caso aparecieron a los pocos días».
Explicó que la cepa contraída en Japón se caracteriza por mostrar síntomas rápidamente, lo que facilitó su detección.
Inicialmente, Cristina confundió sus síntomas con los de una gripe, algo habitual ya que muchas personas infectadas no notan la picadura.
«En más del 80% de los casos se vuelve crónica precisamente por el diagnóstico tardío, porque hay muy pocos médicos que controlan de este tema»,
detalló. Aunque el equipo médico identificó la enfermedad con relativa rapidez, la joven aún enfrenta un cuadro complicado con espasmos, mareos y episodios de desmayo. «Tengo que ponerme oxígeno porque la enfermedad me está atacando al sistema nervioso central y tengo espasmos, mareos, me desmayo y estoy sintiendo poco a poco que mi cuerpo ya no lo aguanta», explicó en la misma publicación.
30.000 euros en tratamientos en un año
Durante el último año y medio, Cristina se ha sometido a numerosas pruebas médicas en distintos países para encontrar un tratamiento efectivo y evitar que la enfermedad se vuelva crónica. El alto costo de los tratamientos ha sido un obstáculo, por lo que inició una campaña en GoFundMe para recaudar fondos.
«Yo me he gastado 30.000 euros en un año, es una locura, pero este tratamiento que voy a hacer ahora son 50.000 euros. Una persona normal no lo puede costear, entonces quien lo tenga no puede ser diagnosticado porque es muy caro»,
relata Cristina en su video.
Debido a la gravedad de los síntomas, el siguiente paso será el ingreso en una UCI de un hospital alemán para recibir un tratamiento llamado hipertemia. Cristina explicó:
«Estaré en una UCI donde me sedarán y me subirán la temperatura corporal a 41,6 grados para que todas las bacterias mueran y a la vez me meterán antibiótico intravenoso, porque a esta temperatura sí es más eficaz».
El tratamiento durará dos meses, con la esperanza de detener el avance de la enfermedad y recuperar su vida normal.
Fuente: Infobae