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Se publica por primera vez en español el libro perdido de Virginia Woolf: la casualidad que llevó a descubrir los cuentos que su marido se negó a publicar

85 años después de su muerte, Virginia Woolf se considera a día de hoy como una de las mejores y más importantes escritoras de la historia. Obras como Orlando, Al faro o La señora Dalloway son consideradas clásicos de la literatura universal, mientras que a través de otros textos como Una habitación propia, la autora británica ha logrado tener influencia incluso más allá del terreno de la ficción para convertirse en un referente de la igualdad.

Por todo ello, es lógico que el hallazgo de nuevos textos de Virginia Woolf en 2018 provocara una gran conmoción en el mundo de la cultura. Los relatos descubiertos casi de casualidad por la investigadora Urmila Seshagiri abrían la oportunidad de reinterpretar el legado literario de la escritora. Un privilegio que ahora también podrán tener los lectores en español tras la publicación este mismo 29 de abril de esos escritos inéditos desde la editorial Páginas de Espuma.

Violet recopila tres narraciones de Virginia Woolf en 1907 acerca de su íntima amiga de la juventud, Violet Dickinson. Virginia contaba entonces con 26 años y aún faltaban siete años para que publicara su primera novela”, resalta la editorial, que ha lanzado una primera edición ilustrada por Andrea Reyes y con prólogo de la traductora y experta en la obra Patricia Díaz Pereda, a la que seguirá otra de la editorial Lumen el próximo 7 de mayo.

Cubierta de 'Violet', el libro de cuentos inéditos de Virginia Woolf. (Páginas de Espuma9

“Es el tipo de momento que jamás piensas que vas a vivir”

El manuscrito, mecanografiado y corregido por la propia autora en 1908, permaneció oculto durante ocho décadas en el archivo de Longleat House (Inglaterra), donde se conserva una importante colección de documentos históricos y literarios de la autora. Fue allí donde Urmila Seshagiri lo localizó por azar mientras buscaba unas memorias inéditas de Violet Dickinson, amiga íntima y mentora de Woolf.

El contenido de estos textos, titulado en inglés The Life of Violet, fue concebido como una biografía satírica y fantástica dedicada a Dickinson que Woolf pedía a sus destinatarias que no se compartiera: “No lo cites (¡mira mi vanidad!) Y no lo muestres: ahora no puedo recordar lo malo que es; pero sé que tendrá que reescribirse dentro de seis meses; y no lo haré”.

Durante años se creyó que la versión más relevante era el manuscrito de 1907 conservado en la New York Public Library, pero la aparición de la copia revisada y corregida en 1908 demuestra que Woolf regresó a estos textos con un interés y una seriedad inusuales para su primera etapa como narradora. “Es el tipo de momento que jamás piensas que vas a vivir como investigadora”, confesaba la propia Seshagiri al periódico británico The Guardian tras examinar el original.

Violet Dickinson y Virginia Woolf en una fotografía de 1902.

Lo que encontramos en los cuentos de ‘Violet’

Páginas de Espuma destaca que estos cuentos muestran cómo la joven Woolf ya exploraba ciertos temas que luego la definirían. “En Violet encontramos algunas de las semillas temáticas feministas que florecieron en su madurez, tanto en ensayos como en novelas: la deficiente formación de las mujeres, la necesidad de una habitación propia (que aquí es un cottage propio), las limitaciones que la sociedad impone a la mujer, el deseo de las mujeres de ser ellas mismas, de experimentar, de no conformarse con el papel que una sociedad patriarcal espera de ellas”.

Los relatos (Galería de amistades, El jardín mágico y Una historia para hacerte dormir) nacieron como juegos literarios privados, sin intención inicial de publicación. Woolf recurrió a la sátira y la fantasía para retratar el entorno de Dickinson, desde travesuras aristocráticas en mansiones inglesas hasta un cuento de diosas que viajan a “Tokio” a lomos de una ballena. Esta imaginación “fantástica y sorprendentemente cómica” anticipa la creatividad que desbordará en obras posteriores como Orlando.

En El jardín mágico aparece la primera formulación de una idea que será central en la trayectoria de Woolf: “¿Sabes?, me parece que… bueno, ¿no crees, Violet, que sería muy bonito…“, a lo que Violet responde: ”¿Tener una casita propia? Sí, buena mujer mía». La frase, modificada en la edición definitiva, prefigura el célebre ensayo ‘Una habitación propia’ y su reivindicación del espacio y la autonomía femeninas.

Los relatos habían pasado inadvertidos al ser considerados “una especie de broma privada, y no muy buena”, según el propio Leonard Woolf, quien rechazó publicarlos. Vanessa Bell, hermana de la autora, los consideró “muy ingeniosos y brillantes”. Finalmente, el manuscrito sobrevivió al olvido y ahora, gracias a la labor de investigadores y editores, se integra al corpus la escritora.

Fuente: Infobae

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