La televisión pública de Noruega enfrenta una fuerte presión ciudadana luego de transmitir una conversación con la princesa heredera Mette-Marit, centrada en su vínculo pasado con Jeffrey Epstein. La entrevista, que buscaba esclarecer un episodio delicado para la monarquía, generó una ola de reclamos que ahora podrían derivar en medidas internas dentro del canal NRK.
El Consejo de Radiodifusión noruego confirmó la recepción de 200 quejas desde febrero, de las cuales 193 hacen referencia directa a esta entrevista. El organismo analizará el caso en su próxima reunión de esta semana, en medio de un intenso debate sobre los límites del periodismo cuando se aborda a figuras de alto perfil.
Los críticos señalan que el equipo periodístico no fue lo suficientemente riguroso: “Muchos de los denunciantes creen que NRK no formuló suficientes preguntas de seguimiento críticas durante la entrevista”. Espectadores consideraron que se evitaron temas clave, especialmente cuando la princesa respondió con evasivas. 
Uno de los momentos más cuestionados es cuando se mencionó un correo donde la propia princesa reconocía que una búsqueda en internet sobre Epstein “no tenía buena pinta”. Ante su respuesta de “no recuerdo”, los periodistas no profundizaron.
“Esto no debería haberse emitido cuando la mayoría de las respuestas son ‘No me acuerdo’. De esta forma, NRK se convierte en un mero portavoz de la casa real”
, afirmó una crítica.
La editora de NRK News, Sofie Gran Aspunvik, defendió el trabajo: “Hicimos las preguntas que considerábamos más importantes y, cuando fue necesario, formulamos preguntas de seguimiento. Por supuesto, nos hubiera gustado tener más tiempo”. Explicó que la entrevista duró 20 minutos debido al estado de salud de la princesa, y que tenían libertad para preguntar. 
“Era amigo mío ante todo”
La entrevista se produce en un contexto complejo para Mette-Marit, quien además enfrenta la situación judicial de su hijo Marius Borg Høiby. En la conversación, la princesa relató que decidió cortar su relación con Epstein tras una experiencia incómoda en Estados Unidos:
“Epstein se comportó conmigo de una manera que no me gustó. No puedo ocultarlo. Cuando llegó el último día de nuestra estancia en Palm Beach, me puso en una situación que me hizo sentir tan insegura que llamé a casa de Haakon. Decidí cortar el contacto con él y fue por episodios como ese”.
Aunque reconoció que mantuvo el contacto un tiempo después, lo atribuyó a su carácter confiado y a la influencia de Epstein.
La princesa insistió en que desconocía los delitos de Epstein y defendió que su relación fue únicamente amistosa: “Fue una relación de amistad. Era amigo mío ante todo. Si la pregunta es si la relación era de otro tipo, la respuesta es no”. Su esposo, el príncipe heredero Haakon, respaldó su versión y afirmó que estaba al tanto del vínculo en ese momento, restando dramatismo a los hechos.
Fuente: Infobae