Vestido con traje oscuro, Elon Musk subió al estrado el martes 28 de abril en el tribunal federal de Oakland, California, y resumió su demanda contra OpenAI en una sola línea:
“No está bien saquear una caridad”
El magnate exige USD 150.000 millones en daños, que el dinero sea destinado a la fundación de OpenAI, y la remoción de Sam Altman y Greg Brockman como ejecutivos. De ganar, OpenAI volvería a ser una organización sin fines de lucro y su salida a bolsa, prevista para este año con una valuación potencial de USD 1 billón, quedaría suspendida.
La defensa no tardó en responder. William Savitt, abogado principal de OpenAI, calificó la demanda ante el jurado de nueve personas como
“un desfile de hipocresía”
Añadió que Musk no logró imponer su voluntad en OpenAI, que ahora compite con la empresa a través de xAI, y que hará todo lo posible para perjudicarla. La referencia apunta a la firma de inteligencia artificial que Musk fundó en 2023, con fines de lucro y rival directa de OpenAI.
Qué se litiga en concreto
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers redujo el caso a dos reclamos: violación de fideicomiso de caridad y enriquecimiento injusto. Microsoft, codemandada por una inversión acumulada superior a USD 13.000 millones desde 2019, es acusada de haber facilitado la operación. El juicio, de cuatro semanas, concluirá con un veredicto consultivo del jurado; la jueza emitirá su fallo a fines de mayo.
Si Gonzalez Rogers acepta la postura de Musk, OpenAI deberá devolver las ganancias mal habidas a su brazo caritativo y revertir la conversión a public benefit corporation, que se completó el 28 de octubre de 2025 con la aprobación de los fiscales generales de California, Rob Bonta, y de Delaware, Kathy Jennings. En caso contrario, OpenAI saldría fortalecida rumbo a su oferta pública inicial. El caso sienta un precedente legal sobre cuánto puede comercializarse un laboratorio nacido como ONG, relevante para Anthropic, xAI y cualquier empresa con estructura híbrida.

Lo que dicen los documentos de Musk
La posición del demandante se debilita con sus propios correos. OpenAI publicó en febrero de 2024 un blog con cinco intercambios entre Musk y el equipo fundador entre 2015 y 2018. Dos detalles resultan demoledores.
Primero, lo que Musk pidió cuando aún estaba dentro. A fines de 2017, durante las negociaciones para crear una estructura con fines de lucro, Musk exigió participación mayoritaria, control inicial del directorio y el cargo de director ejecutivo. Ante la negativa de los otros cofundadores a cederle el control absoluto, Musk retiró su financiamiento. Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, tuvo que cubrir salarios y operaciones para que la empresa continuara.
Segundo, lo que propuso al perder esa batalla. En febrero de 2018, Musk reenvió un correo a Greg Brockman sugiriendo que OpenAI “se adosara a Tesla como su vaca lechera”. Y agregó:
“Tesla es el único camino que podría siquiera aspirar a competirle a Google. Aun así, las probabilidades de hacerle frente son ínfimas, pero al menos no son nulas”
Es decir, el mismo Musk que hoy demanda a OpenAI por convertirse en empresa quería absorberla dentro de Tesla, una compañía cotizada en bolsa.
Tercero, lo que realmente aportó. Musk prometió USD 1.000 millones a la fundación, pero solo contribuyó con USD 38 millones, según Reuters y la BBC. Otros donantes pusieron más de USD 90 millones, en su mayoría sin él. Al irse de OpenAI a principios de 2018, declaró por correo que la probabilidad de éxito de la empresa era cero.

El contexto
OpenAI se fundó en 2015 como organización sin fines de lucro, presentada por Musk y Altman como contrapeso a Google DeepMind. Musk dejó el directorio en 2018 tras perder la disputa por el control. Un año después, OpenAI creó una subsidiaria con fines de lucro para financiar la compra de chips y atraer talento. En octubre de 2025 se convirtió en public benefit corporation, con la fundación caritativa manteniendo el control accionario. Microsoft inyectó USD 10.000 millones en 2023, lo que impulsó el lanzamiento masivo de ChatGPT.
Mientras tanto, Musk fundó xAI en marzo de 2023. La empresa también nació como public benefit corporation, al igual que Anthropic. No obstante, xAI abandonó ese estatus en mayo de 2024, según registros corporativos. Hoy está valuada en USD 200.000 millones tras una ronda de USD 10.000 millones en septiembre de 2025, y opera bajo control de Musk.
Hay un dato adicional que la jueza Gonzalez Rogers escuchará en la sala. The New York Times publicó en diciembre de 2025 que la fundación personal de Musk, con USD 14.000 millones en activos, no cumple el mínimo legal del IRS del 5% anual de donaciones desde hace cuatro años. El faltante de 2024 fue de USD 400 millones. La fundación donó USD 474 millones, casi todo a causas vinculadas al propio Musk.
El demandante que afirmó en el estrado que un fallo contra OpenAI destruiría las donaciones caritativas en Estados Unidos es el mismo que incumple las suyas. Eso no decide el caso, pero define al testigo.
Fuente: Infobae