Alejada de la controversia que rodea su reciente retoque estético dental y del constante acoso en redes sociales, Julieta Poggio sorprendió al público este miércoles al revelar el animal que más teme. Para ilustrar su fobia, la joven rememoró su época escolar y relató una de las experiencias más angustiosas que vivió en ese entonces.
La conversación se dio en el programa Rumis (La Casa streaming), cuando Michelle Masson preguntó a los presentes: «Y algo que les dé asco, que digan no, me da como…». Al llegar su turno, Poggio declaró:
«A mí los pies no me gustan. Las uñas de los pies, los pelos de los pies».
Manu Dons, compañero de la influencer, indagó: «¿Pero vos me estás diciendo que vos estás en invierno, enroscadita con tu pareja y te toca con el pie y hacés: ‘uh’». Queriendo precisar el tipo de pies que le generan rechazo, Julieta explicó:
«No, los pies de mi pareja sí, pero hay pies que me dan asco, mucho asco».
Ante la confusión, el conductor Lizardo Ponce preguntó: «¿Le tenés fobia a los pies o no?». Lejos de confirmar, la joven fue muy específica:
«No. Tengo fobia a las palomas. Ay, no. Te juro que me generan algo que no lo puedo explicar, amigo. Cuando empiezan a revolotear, cuando se te acerca una paloma…»
El influencer quiso saber en qué situación se manifestaba ese miedo. Entonces, Poggio recordó su adolescencia en el colegio:
«Cuando entraba una paloma en el aula. Ah, no, no, no entienden. Yo era capaz de patear personas para salir primera del aula».
La ex participante de Gran Hermano atraviesa un período difícil debido a las críticas que recibió en redes sociales. Todo empezó con un video viral de un odontólogo que opinó sobre el estado de su dentadura, cuestionando el procedimiento de carillas al que se sometió. El especialista afirmó que, desde el punto de vista profesional, Poggio no necesitaba ese tratamiento y que el resultado no había sido favorable. El material se difundió rápidamente, desatando una ola de comentarios adversos.
Las intervenciones estéticas de figuras públicas como Poggio son un tema recurrente de debate en plataformas como Twitter e Instagram, donde están expuestas permanentemente. En esta ocasión, la controversia giró en torno a la colocación de carillas dentales, un procedimiento frecuente en el medio artístico pero no exento de críticas. Usuarios anónimos y seguidores expresaron diversas opiniones, desde objeciones al resultado hasta dudas sobre la necesidad o el motivo de la intervención.
La influencer se refirió al tema durante el programa Rumis, del ciclo La Casa, donde habló sobre el impacto anímico de los comentarios negativos. «Yo estos días estuve un poquito mal, la verdad», confesó, señalando que la presión y el hostigamiento en redes afectan incluso a quienes están acostumbrados a la exposición. Poggio admitió que, aunque maneja habitualmente la atención pública, las críticas sobre su apariencia y decisiones personales le afectaron.
El desgaste emocional se agravó cuando intentó responder directamente a sus cuestionadores. «Siento que eso me quita mi propia energía», explicó, y remarcó lo difícil que es interactuar con mensajes hostiles. Poggio afirmó que responder a los llamados «haters» le resultó agotador y que la hostilidad en internet aparece en todos los espacios virtuales.
En la misma entrevista, reflexionó sobre el papel de la envidia en los ataques en línea. «Muchas cosas de las que la gente dice vienen por envidia. Son proyecciones. Te lleva a decir cosas feas», sostuvo. Para la influencer, el odio en redes a menudo refleja frustraciones ajenas y evidencia deseos o inseguridades de quienes emiten esos comentarios. También mencionó la dificultad de procesar mensajes que, en teoría, buscan ayudar o ser críticas constructivas. «A veces no lo tomás de buena manera y más cuando vos estás mal», señaló, aludiendo a cómo el estado de ánimo condiciona la forma de enfrentar la hostilidad online.
Fuente: Infobae