Alto secreto, información clasificada, acceso restringido, operación encubierta: términos comunes en películas y series, pero que formaban parte de la rutina de Edward Snowden. Este exadministrador de sistemas e ingeniero técnico trabajó para contratistas privados de la inteligencia estadounidense, hasta que en 2013, a los 29 años, tomó una decisión que transformó el debate global sobre privacidad digital y confidencialidad. Copió miles de documentos clasificados que demostraban que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos espiaba a ciudadanos estadounidenses y de decenas de países aliados, los entregó a periodistas seleccionados y huyó del país.

Las imágenes grabadas de la filtración
Todo ese proceso quedó registrado en el documental ganador del Oscar Citizenfour, dirigido por la reconocida cineasta Laura Poitras. Recientemente incluido en el catálogo de Prime Video (también disponible en Filmin), la cinta comienza cuando Poitras, en Berlín terminando su tercera película, recibe mensajes cifrados de un contacto anónimo que se identificaba como ‘Citizenfour’. Tras cinco meses de intercambio, comprendió que ese interlocutor poseía pruebas de una operación de espionaje masivo sin precedentes en la historia de Estados Unidos.
El documental registra en tiempo real los ocho días que Poitras pasó junto a Snowden en una habitación de hotel en Hong Kong, acompañada por los periodistas Glenn Greenwald y Ewen MacAskill del diario The Guardian. La cámara captura a Snowden explicando, con calma técnica y sin dramatismo, el funcionamiento de los programas en los que había trabajado para la NSA, que servían para espiar a millones de personas en todo el mundo.
Entre estos programas destacaban PRISM, que permitía acceder a datos de grandes empresas tecnológicas: correos electrónicos, chats y archivos almacenados; y XKeyscore, una herramienta capaz de rastrear prácticamente cualquier actividad en internet en tiempo real. También se interceptaban metadatos de llamadas telefónicas (duración, origen y destino) para analizar patrones de comportamiento.
“Sus filtraciones conmovieron al mundo”, escribió The Guardian sobre el documental de Poitras.
¿Ese espionaje era legal? Citizenfour señala directamente a la Ley de Espionaje de Estados Unidos, creada en 1917, con secciones polémicas que, en nombre de la ‘seguridad nacional’, parecían validar esas actuaciones. Sin embargo, tras las revelaciones de Snowden, expertos, tribunales y organizaciones cuestionaron esa legalidad: argumentaron que la interpretación de la ley era demasiado amplia y violaba derechos fundamentales. De hecho, en 2015, la reforma de la USA FREEDOM Act limitó algunas de estas prácticas.

Qué ha ocurrido con Snowden
Tras las filtraciones, el gobierno de Estados Unidos canceló su pasaporte mientras Snowden estaba en tránsito en el aeropuerto de Moscú. Quedó atrapado semanas en la zona de tránsito hasta que Rusia le concedió asilo temporal, bloqueando cualquier posibilidad de extradición e iniciando un exilio que se prolongó durante años. Tras varios permisos de residencia renovables, obtuvo residencia permanente y, finalmente, en 2022, la ciudadanía rusa, decisión que generó controversias en el contexto de la invasión de Ucrania.
Durante ese tiempo, Snowden no desapareció del debate público. En 2019 publicó sus memorias bajo el título Vigilancia permanente, donde relata su historia y reflexiona sobre las implicaciones de sus filtraciones para el futuro de la privacidad digital. Continuó participando en conferencias internacionales mediante videollamada y colaboró con organizaciones defensoras de las libertades civiles. Su figura sigue siendo referencia obligada en cada debate legislativo sobre vigilancia, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Actualmente, Snowden trabaja como consultor de seguridad informática y preside la Freedom of the Press Foundation. Los cargos en su contra bajo la Ley de Espionaje siguen vigentes en Estados Unidos, lo que hace improbable cualquier regreso sin enfrentar un juicio y una posible condena de más de 30 años de cárcel. Desde el exilio, ha construido una vida pública y profesional activa, y utiliza su plataforma para denunciar los abusos de la vigilancia masiva y el avance de las tecnologías de control.
Fuente: Infobae