El cine vuelve a encender la discusión sobre los roles de género con la adaptación de la novela Yesteryear, una historia que ha provocado una lluvia de comentarios en internet por su enfoque en la figura de la ‘tradwife’ (esposa tradicional). Y en el ojo del huracán está la actriz Anne Hathaway, quien no solo encarnará al personaje principal, sino que también ejercerá labores de producción a través de su compañía Somewhere Pictures.
Esta cinta se convierte en uno de los proyectos más divisivos del momento, en medio de discursos misóginos y una fuerte polarización cultural en Estados Unidos en torno a la identidad femenina. La novela original, escrita por Caro Claire Burke, narra la historia de Natalie, una influencer que defiende el modelo femenino tradicional y que, tras un viaje temporal, termina en el año 1855, cambiando su vida por completo. Amazon MGM Studios compró los derechos de adaptación en julio de 2024, luego de una reñida puja, y la guionista ganadora del Emmy Hannah Friedman está a cargo del libreto. La producción apenas está en fase preliminar y aún no hay director confirmado.
¿Qué son las ‘tradwives’ y por qué causan debate?
El término ‘tradwife’ ha ganado popularidad en los últimos años. En un ensayo para el diario británico The Guardian, la autora lo describe como mujeres que eligen un reparto doméstico tradicional – cocinar, limpiar, criar hijos – bajo una estética retro idealizada, aunque esa imagen no refleje la realidad de la mayoría. Según Burke, esta tendencia surgió en foros ‘incel’ y se ha extendido al mundo de los influencers, usándose tanto como aspiración como provocación, alimentando la controversia en línea.

La trama de Yesteryear no hace un retrato general de la sociedad estadounidense, sino que se centra en Natalie, una mujer que en redes sociales muestra una imagen cuidada: marido atractivo, casa perfecta y seis hijos pequeños. Sin embargo, detrás de esa fachada hay trabajo invisible y riqueza que sostiene una existencia vacía. El giro argumental ocurre cuando la protagonista es forzada a vivir en la América de mediados del siglo XIX, sin los privilegios modernos, lo que funciona como un castigo personal por sus propias decisiones. En esa versión histórica, la vida que promovía se convierte en una condena de la que no puede escapar.
Más allá de una crítica superficial a los valores familiares conservadores, la novela profundiza en el conflicto interno de su protagonista, sin construir un sistema opresivo a gran escala como en otras historias distópicas populares.
Reacciones en redes y polarización
Las reacciones al libro y al proyecto cinematográfico han inundado plataformas como TikTok, Instagram, Threads, YouTube, Goodreads y Reddit. Una parte de los lectores ve la obra como una denuncia del patriarcado, mientras que otros rechazan su desenlace y acusan a Burke de tener una narrativa dura. También abundan comentarios que instrumentalizan el argumento – y la participación de Anne Hathaway como productora – en el enfrentamiento político-cultural estadounidense. La mayoría de las discusiones giran en torno a la idea general del libro más que a su desarrollo, distorsionando el mensaje y avivando la polémica antes de que la película comience su producción efectiva.

En el plano comercial, Yesteryear registra buenas cifras tras aparecer recurrentemente en clubes de lectura y listas de ventas. Se la compara con obras como Black Mirror o ficciones distópicas como El cuento de la criada de Margaret Atwood y Vox de Christina Dalcher, aunque la novela de Burke se diferencia por su enfoque introspectivo, al describir la deriva de una sola conciencia atrapada por sus propias construcciones sociales. La oleada de comentarios también muestra cómo el libro ha sido percibido tanto como un ataque de izquierdas hacia las mujeres conservadoras como un simple meme que banaliza el sufrimiento. Esta dinámica ha generado un ciclo promocional peculiar, más cercano a la pugna política que al análisis literario.
El proyecto aún carece de fecha oficial de estreno y no hay un calendario definitivo de producción, aunque la implicación de Anne Hathaway y la operación financiera de Amazon MGM Studios lo colocan en un lugar destacado entre los grandes estrenos futuros. Este estado preliminar refuerza el interés mediático por Hathaway, especialmente por su versatilidad entre producciones de prestigio y superproducciones comerciales que alimentan el debate sobre el papel de la mujer en la industria del cine contemporáneo. La recepción dividida y la intensidad de las reacciones anticipan que la adaptación de Yesteryear seguirá polarizando a los públicos tanto en Estados Unidos como en otros mercados.
En palabras de la propia Caro Claire Burke en el diario británico The Guardian:
“El contenido ‘tradwife’ es fundamentalmente performativo. Se trata de construir una imagen de la vida doméstica que pueda ser consumida, compartida y deseada, más que de reflejar la realidad vivida por la mayoría de las mujeres”.
Fuente: Infobae