Dos agentes de la CIA fallecieron en un accidente de tránsito en el norte de México mientras realizaban una operación encubierta contra el narcotráfico. Según se reveló, ninguno de ellos tenía autorización para operar en el país: uno portaba un pasaporte diplomático y el otro había ingresado como turista.
La legislación mexicana prohíbe de manera explícita que agentes extranjeros participen en operaciones en su territorio. Sin embargo, el gobierno de Chihuahua, liderado por la panista Maru Campos, coordinó directamente con la CIA sin informar a la Cancillería, lo que constituye una violación a la Ley de Seguridad Nacional.
Asimismo, el fiscal general de Chihuahua, quien previamente había asegurado que la presidenta Sheinbaum ignoraba la presencia de los estadounidenses en el convoy, presentó su renuncia el lunes por la noche.
Lo que destaca el Wall Street Journal
Desde que ambas administraciones asumieron el poder, México ha implementado varias medidas de gran impacto en seguridad y política exterior. El Wall Street Journal las interpreta como concesiones sucesivas, mientras que el gobierno mexicano las defiende como decisiones soberanas dentro de una estrategia planificada.
- Despliegue de la Guardia Nacional en la frontera norte para contener la migración irregular y el tráfico de drogas.
- Extradición de 29 líderes de cárteles a Estados Unidos, una medida que algunos juristas consideraron al borde de la constitucionalidad mexicana.
- Suspensión de los envíos de petróleo a Cuba, un giro que afectó la tradicional política de no intervención y solidaridad con la isla.
- Aranceles del 50% a productos chinos, adoptados mientras países como Canadá optaron por negociar acuerdos propios con Pekín.
El episodio más costoso ocurrió en febrero, cuando fuerzas especiales mexicanas, con respaldo de inteligencia de EE.UU., dieron de baja a Nemesio “El Mencho” Oseguera, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Como represalia, el cártel asesinó a casi 30 soldados mexicanos. Poco después, Trump publicó en redes sociales exigiendo que México “intensificara sus esfuerzos”, sin mencionar el costo humano que el país había sufrido.

Creciente descontento interno
Mientras las demandas de Washington continúan, dentro del partido gobernante se extiende un malestar que hasta ahora se manifiesta en privado. Cercanos al expresidente Andrés Manuel López Obrador critican la dirección: ¿por qué alinearse con la política comercial de Trump contra China en vez de buscar otras alianzas? ¿Por qué hacer concesiones respecto a Cuba, un país que México había protegido tradicionalmente?
Sin embargo, el contexto es clave. México negocia con un presidente que ha desafiado las normas del orden internacional: impuso aranceles a aliados tradicionales, amenazó con intervenir militarmente en países soberanos y tuvo una escalada con Irán que provocó la renuncia de su propio secretario de Defensa. Una administración estadounidense incapaz de mantener cohesión interna difícilmente puede dar garantías a sus vecinos.
En este escenario, Sheinbaum tiene poco margen de acción. Sus asesores justifican cada concesión como un mecanismo de defensa: evitar una intervención militar unilateral en México y resguardar el acceso al T-MEC, cuya renegociación sigue abierta y podría utilizarse como herramienta de presión sin límite.
“No estoy de acuerdo con casi nada de lo que ha hecho”, reconoció el excanciller Jorge Castañeda. “Pero no sé qué podría haber hecho de otra manera”.

Una presidenta incansable: el ritmo de trabajo que el WSJ ve como agotamiento
El Wall Street Journal publicó un perfil que revela más sobre las exigencias del cargo que sobre cualquier flaqueza: personas cercanas a Sheinbaum la describen como una presidenta que duerme apenas cuatro horas por noche, asiste a reuniones de seguridad a las 6 de la mañana impecablemente vestida y no descansa hasta la madrugada. Para el diario estadounidense, eso es “agotamiento”. Para cualquier observador realista, es simplemente el ritmo de alguien que trabaja como pocos.
Lo que es indiscutible es la complejidad del panorama que maneja: las fuerzas armadas combaten a cárteles capaces de movilizar miles de sicarios, la economía está presionada por la incertidumbre del T-MEC, y la relación bilateral es estructuralmente desigual, donde México debe reaccionar a las decisiones de una Casa Blanca impredecible sin descuidar su propio plan de gobierno.
Fuente: Infobae