Un informe del Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua revela un patrón sistemático de represión estatal que incluye 304 casos de tortura registrados desde 2020 hasta la fecha. La organización, citada por EFE, señala directamente al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo como responsables, con víctimas principalmente entre exiliados en Costa Rica y otros países.
Mediante su Observatorio Nicaragüense contra la Tortura, la ONG brinda apoyo psicológico a quienes sufrieron detenciones arbitrarias, traslados a centros penitenciarios y permanencia en instalaciones clandestinas. Los testimonios revelan graves violaciones a la integridad física y mental: privación de libertad, inseguridad y deterioro de la dignidad humana.
Métodos de tortura identificados
El informe documenta más de cuarenta métodos de tortura aplicados contra presos políticos y perseguidos. Entre las prácticas más frecuentes destacan violencia sexual, abuso sexual, tortura psicológica, golpizas, asfixia, choques eléctricos y quemaduras. También se reportan aislamiento prolongado, negación deliberada de atención médica, amenazas a familiares y simulacros de ejecución.
Según la investigación, estos hechos son atribuidos a agentes estatales, policías, militares y estructuras paraestatales. El documento nombra con detalles a al menos 170 presuntos responsables, tanto intelectuales como materiales, en su mayoría vinculados a instituciones policiales y penitenciarias.

Represión persistente y sofisticada
El informe advierte sobre el mantenimiento y perfeccionamiento de los mecanismos de control y castigo contra opositores. Se señala una política sistemática de detenciones arbitrarias, violencia estatal, encubrimiento institucional y uso del miedo como herramienta de control social.
En los últimos años han surgido nuevas formas de represión como el destierro, la desnacionalización y la persecución transnacional. La ONG califica estos actos como crímenes de lesa humanidad, lo que permite su persecución por otros Estados democráticos o por la Corte Penal Internacional.
Búsqueda de justicia y garantías de no repetición
El archivo documental del Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua pretende servir como base para futuros procesos de verdad, justicia y reparación integral. El informe subraya la necesidad de evitar la repetición de estos delitos: encarcelamientos arbitrarios, desapariciones forzadas y represión mediante la apatridia.
Desde 2020, organizaciones especializadas reportan un grave deterioro de los derechos humanos en Nicaragua, con cientos de víctimas de tortura y un esquema represivo estatal que, según los denunciantes, continúa vigente.
Ocho años de crisis
Desde abril de 2018, Nicaragua atraviesa una crisis de derechos humanos que ha dejado más de 300 fallecidos y miles de heridos tras la represión estatal contra protestas, según Amnistía Internacional. La gestión de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha profundizado las violaciones a las libertades, consolidando un estado represivo.
La persecución política ha traspasado fronteras. En 2025, el asesinato del mayor retirado Roberto Samcam en Costa Rica fue atribuido a un complot orquestado desde Managua, de acuerdo con información de El País, que señala la extensión de la represión nicaragüense hacia opositores exiliados.

Las restricciones a la libertad de prensa han provocado el cierre o confiscación de 61 medios de comunicación desde 2018, mientras que más de 300 periodistas están en el exilio forzado, lo que impacta en que cerca del 65 % de la población carezca de acceso a periodismo independiente, según documenta El País.
El despojo de nacionalidad se intensificó en febrero de 2023, cuando el gobierno expulsó y declaró “apátridas” a 222 presos políticos y, posteriormente, a otros 94 nicaragüenses, incluyendo defensores de derechos humanos y periodistas, según reportes de Amnistía Internacional.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) indica que al menos 46 personas permanecen actualmente privadas de libertad en condiciones calificadas de inhumanas y degradantes por el organismo.
Fuente: Infobae