El multimillonario Elon Musk compareció como testigo en el tribunal federal de Oakland en el marco del litigio que lo enfrenta a OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT. Durante su declaración, Musk acusó a los cofundadores de la compañía de desviarse de los principios filantrópicos que dieron origen al proyecto, calificando el caso como crucial para “los cimientos mismos de la filantropía en Estados Unidos”.
El proceso judicial enfrenta a Musk —actualmente la persona más acaudalada del planeta— contra Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, y Greg Brockman, presidente de la firma. La demanda presentada por Musk exige una indemnización de USD 134.000 millones, la destitución de los altos directivos y la transferencia de los beneficios de la compañía a su brazo benéfico.
Según consta en los documentos del Tribunal del Distrito Norte de California, Musk habría aportado cerca de USD 38 millones al proyecto, lo que representa aproximadamente el 60% de la financiación inicial entre 2015 y 2018.
El pleito también involucra a Microsoft como socio comercial principal, y podría tener implicaciones profundas en el marco ético y financiero de la inteligencia artificial, trascendiendo el plano personal para plantear interrogantes sobre el rumbo de la industria tecnológica.
La controversia se formalizó con la demanda interpuesta por Musk en 2024 ante el Tribunal Federal del Distrito Norte de California (expediente 4:24-cv-04722-YGR), donde reclama hasta USD 134.000 millones por ganancias ilícitas y enriquecimiento injusto, así como la reversión de la estructura comercial de OpenAI.
En esencia, el juicio gira en torno a la acusación de que OpenAI abandonó su misión original de beneficio público al transformarse en una empresa de beneficio limitado tras asociarse con Microsoft en 2019.
Inicio del juicio y posturas de las partes

Las audiencias comenzaron el 27 de abril en el tribunal federal de Oakland, California. Musk fue el primer testigo en comparecer, en un caso que, según el abogado de OpenAI, solo llegó a los tribunales porque la persona más rica del mundo “no se salió con la suya”.
El jurado deberá determinar si OpenAI y Microsoft incumplieron compromisos fundacionales al convertir la entidad en una compañía de beneficio limitado tras la salida de Musk y la alianza con Microsoft.
Steven Molo, abogado principal de Musk, afirmó en su alegato inicial que OpenAI traicionó su misión filantrópica al adoptar una estructura con fines de lucro, calificando el cambio como un “robo” de la organización original. Ante el tribunal, declaró:
“Nadie debería tener permitido robar una organización benéfica. Robar una organización benéfica es absolutamente incorrecto”.
Por su parte, William Savitt, asesor legal principal de OpenAI, defendió que la fundación sin ánimo de lucro sigue supervisando la filial comercial y lidera los esfuerzos para redistribuir “los miles de millones de dólares generados por la operación con fines de lucro”. Subrayó:
“La fundación sin ánimo de lucro de OpenAI sigue al mando de la organización. Está realizando un trabajo de vanguardia para curar enfermedades y promover la diversidad económica”.
La defensa argumenta que la transformación hacia una estructura comercial fue pública y que Musk, quien en su momento propuso la creación de una filial lucrativa bajo control de la matriz filantrópica, se retiró antes de que estos cambios se formalizaran en 2019.
El rol de Microsoft y puntos de conflicto
Russell Cohen, asesor jurídico principal de Microsoft, declaró que la empresa no tuvo información anticipada sobre crisis internas de OpenAI, como el despido de Altman en 2023, ni intervino en decisiones estructurales previas: “Microsoft no sabía nada de esto con antelación. Microsoft también se enfrentaba a una crisis”, señaló al diario The New York Times.
El acuerdo estratégico entre OpenAI y Microsoft, firmado en 2019 por USD 1.000 millones, es otro punto central de conflicto. Cohen sostuvo que Musk no presentó objeciones formales ni al giro comercial ni a la inyección de capital de Microsoft en ese momento, argumento clave para la defensa.
Impacto en la industria de la inteligencia artificial

El núcleo del juicio reside en la definición del carácter fundacional de OpenAI y la legitimidad de su transformación institucional. Los abogados de Musk insisten en que la entidad traicionó su misión original al priorizar el lucro privado y la comercialización de tecnologías como GPT-3 y ChatGPT.
En contraste, la defensa sostiene que la estructura sin fines de lucro permanece vigente y sigue supervisando los objetivos sociales y científicos de la organización.
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers decidió restringir el alcance inicial del litigio, descartando los cargos antimonopolio presentados por Musk contra OpenAI y Microsoft, aunque dejó abierta la posibilidad de evaluar otros reclamos en fases posteriores.
La selección del jurado evitó incluir a personas vinculadas a la actualidad tecnológica de Silicon Valley, dada la elevada complejidad y el perfil público de los protagonistas.
Antecedentes y perspectivas
OpenAI fue fundada en 2015 con el objetivo declarado de desarrollar inteligencia artificial avanzada en beneficio de toda la humanidad. Elon Musk, Sam Altman, Greg Brockman y otros inversores aportaron capital y liderazgo al proyecto, con Musk contribuyendo USD 38 millones.
El vínculo entre Musk y Altman se deterioró en 2017 por desacuerdos estratégicos y, en 2018, Musk abandonó la junta directiva. Tras su salida, OpenAI adoptó una estructura de “beneficio limitado” en 2019, lo que facilitó la captación de capital privado y profundizó las diferencias entre los fundadores.
Fuente: Infobae