El consumo eléctrico en las edificaciones se ha convertido en uno de los principales retos del sector de la construcción, especialmente en ciudades con climas cálido-húmedos como Guayaquil, donde el uso intensivo de aire acondicionado impacta tanto en el medio ambiente como en la infraestructura energética del país.
Para Carlos Miquel, arquitecto y especialista en tecnología de la edificación con más de dos décadas de experiencia entre Europa y Ecuador, el problema no está únicamente en cómo se consume la energía, sino en cómo se diseñan los edificios.
“Una de las claves está en entender que el mayor gasto energético de un edificio ocurre durante su vida útil. En climas tropicales, esto está directamente relacionado con el uso del aire acondicionado, por lo que cualquier estrategia que reduzca esa dependencia es prioritaria”, explica.
En este contexto, el desafío no es menor. Se estima que entre el 30% y el 40% de las emisiones globales de carbono están vinculadas, directa o indirectamente, al sector de la construcción, lo que pone en evidencia su impacto en el cambio climático.
Frente a este escenario, el experto aconseja en que la solución comienza desde el diseño arquitectónico. Elementos como la ventilación cruzada, la incorporación de sombras, la orientación del edificio y el uso adecuado de materiales pueden reducir significativamente la necesidad de sistemas eléctricos para climatización.
“Es clave tener en cuenta que todavía se construyen edificios con grandes superficies de vidrio expuestas directamente al sol, lo que incrementa el sobrecalentamiento interior y obliga a un uso excesivo de aire acondicionado”, señala Miquel.
Además del diseño, otro factor clave es la forma en que se utilizan los materiales. En este punto, la circularidad en la construcción empieza a tomar relevancia: pensar en edificaciones cuyos componentes puedan reutilizarse, adaptarse o reciclarse al final de su vida útil, evitando el desperdicio y reduciendo el impacto ambiental.
Esto implica dejar atrás el modelo tradicional de “usar y desechar” y avanzar hacia una enfoque donde los materiales se mantengan en uso el mayor tiempo posible, algo especialmente relevante en contextos como el ecuatoriano, donde los recursos y la energía deben optimizarse.
A nivel urbano, la adopción de estas prácticas podría generar cambios significativos. Desde una reducción en la temperatura de las ciudades estimada entre 1 y 3 grados centígrados hasta una transformación en la forma en que se valora la sostenibilidad en los proyectos inmobiliarios.
Por su parte, el especialista señala que el sector se encuentra en un proceso de evolución. En Ecuador, la sostenibilidad comienza a ganar mayor espacio en la construcción, aunque aún convive con decisiones enfocadas en aspectos estéticos y económicos, lo que abre una oportunidad para seguir integrando criterios de eficiencia energética en el desarrollo de nuevos proyectos.
El tema de la descarbonización y la circularidad en la construcción en climas cálido-húmedos formarán parte de la agenda del congreso profesional a realizarse dentro de la feria de materiales de construcción EDIFICA, que se llevará a cabo del 19 al 21 de mayo en Expoplaza-Centro de Convenciones de Guayaquil.
Este enfoque será abordado por el arquitecto Carlos Miquel, quien cuenta con más de 20 años de experiencia entre Europa y Ecuador en innovación constructiva y sostenibilidad. Actualmente, combina su práctica profesional con la docencia en la Universidad San Francisco de Quito, donde coordina el área de Construcciones en Arquitectura, aportando una visión aplicada sobre cómo diseñar edificaciones más eficientes y adaptadas al contexto climático de la región.