El Palacio de Buckingham ha ratificado que la visita de Estado del rey Carlos III y la reina Camila a Estados Unidos, programada para comenzar este lunes, se mantiene firme a pesar del reciente tiroteo que alteró la Cena de Corresponsales en Washington. Este grave incidente obligó a las autoridades a revisar de inmediato todos los protocolos de seguridad previstos para el recorrido real, según reportó The New York Times.
El análisis de seguridad para el viaje real se intensificó desde la noche del sábado, cuando un hombre armado, identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, intentó forzar la entrada al hotel donde se desarrollaba la White House Correspondents’ Association Dinner.
Allen efectuó varios disparos antes de ser neutralizado. Afortunadamente, solo un agente del Servicio Secreto resultó herido, y su chaleco antibalas fue clave para evitar lesiones graves, según confirmó el presidente Donald Trump durante una conferencia de prensa. La rápida evacuación de Trump, la primera dama Melania Trump y otras autoridades impidió víctimas mortales, pero encendió las alarmas sobre la seguridad en eventos oficiales de alto perfil en la capital estadounidense.

Tras intensas consultas “a ambos lados del Atlántico”, el Palacio de Buckingham decidió proseguir con la agenda prevista, aplicando “los ajustes mínimos necesarios” para mitigar cualquier peligro. Posteriormente al ataque, el rey fue “plenamente informado” de lo sucedido y expresó sentirse “profundamente aliviado” al saber que el presidente Trump, su esposa y los demás asistentes estaban ilesos.
El presidente Trump ya había sido objeto de otros dos incidentes de seguridad relevantes en los últimos tres años, lo que subraya la creciente inquietud sobre los peligros que enfrentan las visitas de Estado extranjeras en Washington.
La gira de Carlos III y Camila abarca actos en Washington D.C., Nueva York y Virginia, e incluye un discurso ante el Congreso y una ceremonia en el monumento a las víctimas del 11 de Septiembre.
Los organizadores planificaron la visita con la máxima discreción en coordinación con las autoridades estadounidenses, reforzando los protocolos tras el tiroteo. El fiscal general interino Todd Blanche declaró a NBC News que “confía plenamente en las medidas de seguridad reforzadas”, aunque reconoció que el episodio puso a prueba y evidenció la solidez del sistema de protección estadounidense.
El ministro británico Darren Jones aseguró a medios locales que la visita dispondrá de los recursos “apropiados al nivel de riesgo”, mientras que la oposición laborista consideró “vital” revisar los preparativos durante la noche previa a la llegada real.

Una visita que celebra el 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos y enfrenta tensiones
La visita oficial de los monarcas británicos coincide con el 250° aniversario de la independencia estadounidense, y fue concebida meses antes de que estallara el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que desde febrero ha afectado las relaciones políticas entre Washington y Londres, según señaló The New York Times.
En este contexto, también pesan las recientes declaraciones de Trump, quien ha cuestionado la renuencia del Reino Unido a involucrarse activamente en la ofensiva internacional y ha puesto en duda la postura estadounidense sobre la soberanía británica de las Islas Malvinas.
A pesar de estas divergencias, Trump reiteró su admiración personal por el monarca y la importancia simbólica de la monarquía para el vínculo bilateral. “Estoy deseando pasar tiempo con el rey, a quien respeto profundamente… ¡será maravilloso!”, publicó Trump en sus redes sociales, y añadió: “Lo conozco desde hace años. Es valiente y es un gran hombre”.

Con el objetivo explícito de superar las tensiones políticas, varios líderes británicos manifestaron su respaldo al presidente estadounidense tras el tiroteo. El primer ministro Keir Starmer conversó telefónicamente con Trump e insistió en la necesidad de garantizar la seguridad del rey durante su estancia.
Otras figuras, como Nigel Farage y el líder liberal demócrata Ed Davey, condenaron el ataque y expresaron alivio por “que no se registraran víctimas mortales”, según declaraciones recogidas por medios británicos.

El viaje real, que ya presentaba desafíos diplomáticos y logísticos, ahora comienza bajo estrictos controles y el escrutinio internacional. Se espera que el programa incluya un homenaje conjunto a los caídos de Estados Unidos y el Reino Unido en Virginia, así como la participación de los monarcas en actos oficiales limitados y ajustados a las nuevas condiciones de seguridad.
Fuente: Infobae