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Saros, el exclusivo de PS5 que redefine la accesibilidad en los roguelike

Las secuelas representan una oportunidad para que los desarrolladores perfeccionen su primera obra y entreguen a los jugadores un título que logre el balance entre la visión creativa y la retroalimentación del público. Esto ya se vio con Death Stranding 2 y Ghost of Yotei en 2025, y ahora PlayStation presenta Saros como muestra de que escucha a la comunidad, buscando que este sucesor de Returnal alcance ese punto de armonía.

Luego de un par de semanas probando lo nuevo de Housemarque, antes de su lanzamiento el 30 de abril, la sensación es que estamos ante una de las mejores experiencias exclusivas que actualmente ofrece PlayStation 5.

Se trata de un equilibrio entre el desafío, una historia por descubrir, un apartado visual impactante y la posibilidad de que jugadores de diferentes perfiles se acomoden en un viaje de continuo retorno.

¿Qué es Saros y por qué evoluciona lo ofrecido en Returnal?

Para muchos, Returnal es el mejor juego de PS5; sin embargo, gran parte de los usuarios no lo han jugado debido a su elevada dificultad y al estilo roguelike, que no siempre convence. En esta segunda entrega, el equipo tomó una ruta inteligente: no apostar por una secuela directa, sino evolucionar el concepto en un mundo distinto, entregando a los jugadores la gestión de la dificultad y creando una experiencia más accesible.

Así, nos encontramos con un juego cuya base es entrar en una misión y, cada vez que el personaje muere, comenzar de nuevo, pero con la posibilidad de mejorar habilidades, armas, armadura y con los conocimientos sobre el funcionamiento del universo. Además, en cada intento el nivel será diferente en estructura y organización de enemigos.

En lo narrativo, controlamos a Arjun Devraj, miembro de la misión Echelon IV, quien debe descubrir los secretos personales y del resto del equipo que llegó al planeta Carcosa, con el objetivo de conquistarlo como parte del plan de la corporación Soltari.

Saros incluye un sistema de mejora progresiva donde las habilidades, armas y armaduras evolucionan con cada intento fallido en el planeta Carcosa.

Durante este ir y venir, avanzamos en la historia, conocemos personajes, revelamos secretos y descubrimos biomas que se comportan de manera diferente. Aunque nuestro protagonista no genera esa cercanía típica de los exclusivos de PlayStation y por momentos resulta olvidable.

En cuanto al ritmo habitual del juego, el personaje cuenta con un arma principal que tiene dos estilos de disparo y un poder adicional para un golpe más fuerte, que requiere una carga específica. Al igual que en Returnal, gracias al DualSense, existen dos tipos de disparo según la presión aplicada en el gatillo.

Sin embargo, ahora aparece una mecánica fundamental: el escudo, que permite tomar energía lanzada por los enemigos para cargar el poder adicional, clave para derrotar jefes o realizar ataques a varias criaturas.

Con una narrativa menos tradicional, Saros apuesta por el descubrimiento y la exploración para desvelar la historia principal y los secretos del universo Returnal.

A medida que recorremos el mapa, encontramos opciones para subir temporalmente de nivel, cambiar de arma o curarnos. Además, hallamos Lucenita, un recurso que la empresa Soltari busca, pero que principalmente nos permite mejorar al personaje, sus armas y armaduras.

¿Cómo funciona todo este concepto?

Mi experiencia con Returnal no fue la mejor. Fue un juego con el que costó encontrar afinidad y gusto, debido a su ritmo y concepto. Pero Saros comprendió bien al público como yo, que no vio en el retorno y la dificultad constante un motivo para seguir muchas horas. Con esta secuela, todo se siente más cercano, concreto y delimitado, y cada intento tras intento se vuelve más natural para mejorar al personaje y avanzar en la historia.

La dificultad no desaparece en esta segunda entrega. Aunque se trata de un juego más accesible en términos de concepto y comprensión para el jugador, en la práctica la exigencia es constante. Hay muchos elementos en pantalla que obligan a moverse continuamente, a utilizar todos los recursos, a explorar el mapa para obtener mejoras y a no olvidar el escudo, pues será la solución a muchos problemas.

Saros permite a los usuarios adaptar la dificultad antes de cada partida, ajustando aspectos como la fuerza de armas o el poder de los enemigos.

Al llegar al primer jefe, el juego desbloquea una parte fundamental: gestionar la dificultad de la experiencia. A través de un sistema de beneficios y desventajas, se debe ajustar un medidor antes de cada intento, ya sea modificando la fuerza de las armas, el impacto de los enemigos, los recursos obtenidos, entre otros aspectos.

Todo esto hace que Saros tenga una dificultad gestionada en la que cada jugador se sienta más cómodo y organice a qué quiere enfrentarse. Esto no significa que la muerte sea evitable, especialmente ante los jefes, que obligan a aprender sus patrones y administrar todos los recursos recogidos durante el recorrido.

Además, cada jugador irá adaptándose a las armas que encuentra, ya que algunas resultan más poderosas o convenientes para determinados enemigos.

¿Este es el mejor juego de PS5 hasta ahora?

Saros se percibe como uno de esos juegos inolvidables. De aquellos en los que las 15 o 20 horas dedicadas serán motivo de conversación constante y dejarán en las manos la exigente vivencia de sus movimientos y un concepto diferente a lo que ofrece PlayStation en otros títulos.

La jugabilidad incorpora la gestión activa del escudo, clave para cargar ataques especiales y derrotar a los jefes más desafiantes del título.

A nivel visual, es algo muy bien logrado. Jugarlo con audífonos es muy distinto que con el sonido del televisor, ya que resulta más cercano y envolvente.

Pero sigue siendo una experiencia que no conectará con todos. Ir y volver varias veces puede llegar a agotar a muchos. En cuanto al estilo narrativo, la historia no se siente tan fluida y requiere explorar el mapa para hallar secretos. Además, su personaje principal no es memorable.

Saros es un juego al que vale la pena darle una oportunidad, tanto para quienes jugaron Returnal y no conectaron, como para quienes nunca lo jugaron. Es una experiencia que exige atención, permite sentir el avance del personaje e invita a intentarlo repetidas veces sin temor a morir.

Fuente: Infobae

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