Luego de más de siete décadas de incógnitas, un equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania logró obtener las primeras imágenes de árboles emitiendo resplandores eléctricos durante tormentas. Con una furgoneta equipada con un telescopio especial, los investigadores siguieron tormentas en la costa este de Estados Unidos y captaron las denominadas “descargas de corona”: tenues luces eléctricas que aparecen en las puntas de las hojas cuando el campo eléctrico se vuelve intenso en condiciones de tormenta. Este fenómeno, sospechado por más de 70 años, fue finalmente documentado fuera del laboratorio.
De acuerdo con la revista Science Daily, estas descargas se manifiestan como pequeños destellos ultravioleta en las copas de los árboles. El equipo instaló su instrumental en Carolina del Norte, donde una tormenta prolongada permitió registrar casi un millar de eventos de corona en especies como el liquidámbar y el pino taeda. Los destellos, imperceptibles a simple vista, fueron detectados mediante un sistema telescópico y una cámara sensible a rayos UV.
Los resultados, publicados en la revista Geophysical Research Letters, confirman que los bosques son capaces de generar estas descargas eléctricas durante tormentas. El equipo, encabezado por los investigadores William Brune y Patrick McFarland, resalta que este hallazgo podría cambiar la comprensión sobre el papel de los árboles en los procesos atmosféricos y en la purificación del aire.
Formación e implicaciones de las descargas de corona

Durante las tormentas eléctricas, las nubes acumulan cargas negativas que atraen cargas positivas desde el suelo. Esa carga positiva asciende por los árboles y se concentra en las puntas de las hojas, donde el campo eléctrico se intensifica hasta generar un resplandor visible únicamente en el espectro ultravioleta. Este proceso, conocido como descarga de corona, también produce pequeñas cantidades de radiación UV capaces de descomponer moléculas de vapor de agua y generar radicales hidroxilo.
El radical hidroxilo es uno de los principales agentes oxidantes de la atmósfera, encargado de eliminar contaminantes y transformar gases como el metano en compuestos menos dañinos. Estudios previos del mismo equipo ya habían demostrado que las descargas de corona en laboratorio generan hidroxilo, y ahora la observación en la naturaleza respalda la hipótesis de que los bosques contribuyen a purificar el aire durante las tormentas eléctricas.
El equipo detectó daños menores en las hojas en los puntos donde ocurrieron los eventos de corona, lo que sugiere que, aunque beneficioso para la atmósfera, este fenómeno podría tener implicaciones para la salud de los árboles y los ecosistemas forestales.
Tecnología y descubrimientos en campo
Para documentar el fenómeno, los investigadores diseñaron el Sistema Telescópico de Observación de Coronas, que incluye un telescopio newtoniano, una cámara UV y sensores atmosféricos. Esta tecnología permitió bloquear la luz ultravioleta solar y captar exclusivamente las emisiones de corona, relámpagos o fuego. Durante la campaña, se registraron más de 950 eventos de corona en una sola tormenta, con duraciones que iban desde fracciones de segundo hasta varios segundos.
Las observaciones se extendieron a otras tormentas y especies arbóreas, confirmando que el fenómeno no es exclusivo de un tipo de árbol ni de una región. Estas coronas, aunque casi invisibles a simple vista, podrían tener efectos importantes en la eliminación de contaminantes y en la química atmosférica local.

Por otra parte, el descubrimiento abre nuevas preguntas sobre la adaptabilidad de los árboles a estos eventos eléctricos y sobre el impacto real en la salud forestal y la calidad del aire. Los científicos planean iniciar colaboraciones con ecólogos y biólogos para profundizar en el estudio de estas interacciones.
Implicaciones para la ciencia del clima y la ecología
El hallazgo de las descargas de corona en ambientes naturales sugiere que los bosques desempeñan un papel más activo de lo que se pensaba en la regulación de la atmósfera. La generación de agentes limpiadores atmosféricos podría ayudar a reducir contaminantes y gases de efecto invernadero, especialmente en zonas boscosas sujetas a tormentas frecuentes.
El estudio, financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, representa un avance en la comprensión de los procesos eléctricos naturales y su relación con la salud ambiental. Los autores destacan que todavía quedan muchas incógnitas sobre la frecuencia, la intensidad y los posibles efectos ecológicos de estos fenómenos.
El descubrimiento de destellos eléctricos en las copas de los árboles durante tormentas redefine el papel de los bosques en la atmósfera y abre nuevas líneas de investigación sobre el vínculo entre la naturaleza y la calidad del aire.
Fuente: Infobae