Cada 27 de abril se celebra el Día del Código Morse, fecha que recuerda el nacimiento de Samuel Finley Breese Morse en Massachusetts en 1791. Este sistema de comunicación, basado en combinaciones de puntos y rayas, marcó un hito en la historia al permitir la transmisión instantánea de mensajes a larga distancia, en una época donde la información viajaba a lomo de caballo.
Morse, quien comenzó su carrera como pintor, encontró en la necesidad personal el motor de su invento. Tras la muerte de su esposa debido a la demora del correo, se propuso crear un método más rápido. Junto a Alfred Vail y Joseph Henry, desarrolló un alfabeto codificado que utilizaba impulsos eléctricos para transmitir información en cuestión de segundos.
El primer mensaje telegráfico

La primera demostración pública del telégrafo eléctrico tuvo lugar el 24 de mayo de 1844. Morse envió la frase “¿Qué nos ha traído Dios?” desde Washington D.C. hasta Baltimore, un momento que cambió para siempre las telecomunicaciones. Cada letra, número y signo recibió una secuencia única de pulsos cortos y largos, permitiendo codificar mensajes complejos. Para finales del siglo XIX, las líneas telegráficas ya conectaban continentes, facilitando noticias y decisiones estratégicas en comercio y ejército.
Usos vitales y legado

El código Morse trascendió el telégrafo y fue adoptado por la radio, la marina y la aviación. La señal de socorro SOS (“··· ––– ···”) se convirtió en un llamado universal que salvó incontables vidas. Un ejemplo emblemático ocurrió en 1912, cuando el Titanic emitió un mensaje de auxilio en código Morse. Años después, en 1966, el piloto Jeremiah Denton, prisionero en Vietnam, parpadeó la palabra “tortura” en Morse durante una entrevista televisada, evidenciando la versatilidad del sistema para adaptarse a sonidos, luces, vibraciones y movimientos.
Hoy, aficionados a la radio y entusiastas mantienen vivo este lenguaje que, pese a la digitalización, sigue siendo relevante en emergencias y en la formación de operadores.
Presencia en la cultura popular

El código Morse ha inspirado películas como Los destructores de diques (1955), donde pilotos británicos lo usan en misiones de la Segunda Guerra Mundial; Descifrando Enigma, que explora su papel en la guerra; y Parásitos, donde ayuda a desvelar secretos. Curiosamente, a las letras más comunes se les asignan códigos simples: “E” (·) y “T” (–), mientras que en español la “Ñ” se representa como “-.-.–”. Más de 180 años después, el legado de Morse perdura como testimonio de la innovación humana.
Fuente: Infobae