Cine inteligente en Reino Unido mide cerebro y corazón del público

En una sala oscura, interrumpida solo por el sonido envolvente de la proyección, una tecnología emergente empieza a capturar mucho más que la atención del público.

De acuerdo con un reporte de Smithsonian Magazine, cada latido, cada movimiento ocular y cada cambio en la piel se convierten en datos que permiten examinar las respuestas físicas ante una historia, trasladando la experiencia cinematográfica, normalmente ligada a la percepción subjetiva, a un campo cuantificable basado en indicadores fisiológicos.

Este método se lleva a cabo en el Reino Unido, donde científicos de la Universidad de Bristol han puesto en marcha una sala experimental que fusiona la proyección audiovisual con el análisis científico. El propósito es identificar con precisión biológica qué elementos atrapan el interés del espectador y cómo se forma su conexión emocional con el contenido mostrado.

Un laboratorio dentro del cine

La iniciativa, llamada Smart Cinema, transforma una sala con espacio para 35 personas en un centro de medición de última generación. El espacio combina un proyector láser de alta resolución y un sistema de sonido Dolby Surround con tecnología especializada que registra en tiempo real las respuestas físicas de los asistentes.

Investigadores de la Universidad de Bristol transforman una sala experimental del Reino Unido en un laboratorio que fusiona cine, neurociencias y entretenimiento altamente tecnológico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los dispositivos se incluyen monitores de frecuencia cardíaca, auriculares con electroencefalografía (EEG) y cámaras infrarrojas que rastrean los movimientos oculares.

A diferencia de las pruebas clásicas, que se apoyan en encuestas al finalizar la función, este sistema permite capturar reacciones instantáneas. La tecnología mide factores como la temperatura corporal, la actividad cerebral y la conductividad de la piel, todos ellos relacionados con la emoción y la concentración.

El neuropsicólogo Iain Gilchrist explicó el impacto al diario The Times:

“Esos métodos [antiguos] tienen su valor, pero siempre se basan en la memoria”.

Además, destacó que

“con esta tecnología de cine inteligente y estos métodos, no hay que arriesgarse a estrenar algo y esperar que funcione. Se puede obtener información real del público, momento a momento, sobre cómo reacciona y luego realizar cambios antes del estreno. Y creemos que eso podría aportar un valor real”.

Qué revelan los datos biométricos

El progreso del sistema se basa en investigaciones previas. Un

Los hallazgos mostraron que la atención y la implicación emocional se vinculan con la sincronización de la frecuencia cardíaca y la dirección de la mirada entre los espectadores. Este vínculo no se observó en la comprensión narrativa, lo que sugiere que entender una historia y reaccionar emocionalmente no siguen los mismos procesos.

En el artículo académico, los autores señalaron que, a pesar de la importancia y la omnipresencia de la narración de historias, se sabe relativamente poco sobre los mecanismos neurocognitivos mediante los cuales los medios narrativos captan y mantienen nuestra atención.

Primeras pruebas con público

El cortometraje de ciencia ficción RENO fue el primero en utilizar la sala experimental. La obra, que aborda la relación entre humanos e inteligencia artificial, se exhibió ante una audiencia de cerca de 200 personas en varias funciones.

La tecnología biométrica del proyecto Smart Cinema mide en tiempo real reacciones físicas como latidos, mirada y la conductividad de la piel (Imagen Ilustrativa Infobae)

El director, Rob Hifle, comentó:

“No se trata solo de perfeccionar la película; también se trata de conectar con los espectadores y comprender sus reacciones. Esta experiencia, sin duda, influirá en el montaje final de maneras que aún no puedo imaginar”.

El acceso a datos en tiempo real ofrece herramientas que pueden afectar la edición, el ritmo narrativo o la construcción de escenas específicas.

Entre el análisis y el escepticismo

El uso de métricas biométricas en la industria audiovisual genera entusiasmo, pero también provoca dudas. La investigadora de medios y profesora, Amanda Lotz, ofreció una perspectiva crítica en conversación con The Guardian:

“La narración original prioriza la técnica y la historia, no una fórmula como ‘el 50% de los espectadores analizados quieren X’”.

Mientras especialistas advirtieron sobre el riesgo de reducir la creatividad a datos cuantificables, los impulsores del proyecto defienden que la herramienta amplía las posibilidades de análisis sin sustituir el criterio artístico.

Además del cine, los investigadores prevén aplicaciones para la música en vivo y la publicidad, donde entender la respuesta emocional del público también es clave.

Fuente: Infobae

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