El delicado incidente que cobró la vida de dos agentes de la CIA en el estado de Chihuahua, quienes realizaban labores sin la debida acreditación federal, podría no ser un hecho aislado. Esta es la conclusión que se desprende de la información difundida durante el fin de semana en plataformas digitales, la cual, de ser corroborada, agravaría significativamente la ya tensa relación diplomática entre México y Estados Unidos.
La cuenta de la red social X identificada como @hinnojose ha publicado una serie de imágenes que sugieren que al menos otros tres mandatarios de entidades fronterizas habrían concretado acuerdos similares al de Maru Campos con el gobernador de Texas, Greg Abbott. Dichos acuerdos habrían permitido la presencia y operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano. Es importante señalar que esta información no ha sido verificada de manera independiente y este medio no puede garantizar la autenticidad de los documentos que circulan.
Los nombres en la mira
Según las publicaciones de la citada cuenta, los gobernadores que habrían participado en estos presuntos pactos son:
- Maru Campos, gobernadora de Chihuahua.
- Samuel García, gobernador de Nuevo León.
- Francisco Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas.
- Miguel Ángel Riquelme, gobernador de Coahuila.

La ley no deja lugar a dudas, pero alguien la pasó por alto
El gobierno federal no dejó espacio para interpretaciones en su comunicado oficial:
“La legislación mexicana no permite la participación de agentes extranjeros en operaciones dentro del territorio nacional. La cooperación internacional en materia de seguridad se desarrolla mediante mecanismos de intercambio de información, coordinación institucional y colaboración técnica, siempre con respeto absoluto a la soberanía nacional”.
Si la normativa es clara y el gobierno federal asegura no estar al tanto, la pregunta que queda en el aire es quién sí lo sabía. La gobernadora Maru Campos, señalada como la funcionaria que habría omitido notificar a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre la presencia de los agentes en su estado, evitó pronunciarse públicamente durante el fin de semana. Como respuesta, anunció la creación de una unidad especial para investigar los hechos, una medida que el gobierno federal aún no ha calificado como suficiente.
Una crisis diplomática en el momento más inoportuno
Este incidente ocurre en uno de los periodos más complejos de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está programada para julio, y la administración de Sheinbaum acaba de proponer a Roberto Lazzeri, un tecnócrata de perfil financiero, como nuevo embajador en Washington, en sustitución de Esteban Moctezuma.
En este escenario, la confirmación de que agentes de inteligencia estadounidense operaron en suelo mexicano sin autorización federal —y la posibilidad de que no haya sido la única ocasión ni el único estado involucrado— añade una capa adicional de tensión a una agenda bilateral ya sobrecargada, donde la soberanía nacional y la cooperación en seguridad han sido puntos de conflicto recurrentes desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
Fuente: Infobae