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El trabajo sin descanso: alerta por salud mental laboral en 2025

La jornada laboral ya no termina al salir de la oficina. Correos electrónicos fuera del horario, mensajes constantes y la presión de responder al instante han extendido el tiempo de trabajo más allá de lo establecido. Esta hiperconectividad mantiene a miles de empleados en un estado de alerta permanente, perjudicando el descanso y la desconexión real.

El impacto no solo afecta al bienestar individual, sino también al rendimiento de las empresas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión y la ansiedad ocasionan la pérdida de aproximadamente 12 mil millones de días laborales cada año a nivel global, con costos cercanos a un billón de dólares en productividad. Los especialistas afirman que la salud mental ha dejado de ser un asunto privado para convertirse en una prioridad dentro del ámbito laboral.

¿Cómo está la salud mental de los empleados en Perú?

En Perú, las cifras también son alarmantes. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) al año 2025, 7 de cada 10 trabajadores sufren de estrés crónico, mientras que 1 de cada 6 padece burnout, un síndrome de agotamiento extremo vinculado al trabajo. Además, 82% reporta algún tipo de malestar mental, lo que evidencia una afectación generalizada en los entornos laborales.

Varios trabajadores muestran signos de agotamiento y estrés en sus estaciones de trabajo, interactuando con asistentes de inteligencia artificial en sus pantallas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A esto se suman los riesgos psicosociales identificados por Sunafil, como la sobrecarga de tareas, el ritmo excesivo de trabajo, la falta de autonomía, los conflictos entre el empleo y la vida familiar, y la inestabilidad laboral. Estas condiciones no solo deterioran la salud emocional, sino que también aumentan el ausentismo, reducen la productividad y elevan la rotación de personal.

Los errores más comunes de las empresas

Para el psicólogo Rafael Aramburú, de la Clínica Anglo Americana, uno de los errores más frecuentes de los empleadores es atribuir todo el problema al trabajador. “Se le pide a la persona que gestione su estrés, pero no se revisa qué lo está generando. Si no se hacen cambios reales en la forma de trabajar, cualquier esfuerzo queda corto”, advierte.

El especialista señala que muchas organizaciones se enfocan en charlas motivacionales, talleres aislados o recomendaciones individuales, pero ignoran factores estructurales como la sobrecarga laboral, la falta de reconocimiento, la mala comunicación interna, los liderazgos poco empáticos y la presión constante por responder de inmediato.

¿Cómo identificar si estas condiciones están afectando la salud mental de un empleado? Las señales suelen aparecer de forma silenciosa: cansancio constante, irritabilidad, dificultad para concentrarse, insomnio, sensación de desconexión con las tareas o pérdida de motivación. También pueden presentarse más conflictos con compañeros, menor energía diaria y una percepción constante de agotamiento.

“No siempre hay una ‘explosión’. A veces, simplemente vemos a alguien que está llegando a su límite (…) Más roces, menos energía y menor productividad son signos claros de que algo no está funcionando”, advierte Aramburú.

¿Qué acciones se deben priorizar?

Los especialistas indican que la solución va más allá de charlas motivacionales o actividades aisladas. Las empresas necesitan establecer cargas laborales razonables, promover pausas reales durante la jornada, fomentar liderazgos empáticos, reconocer el trabajo de sus equipos, prevenir el acoso y crear espacios donde pedir ayuda no sea mal visto.

A nivel individual, también se recomiendan medidas prácticas como poner límites claros al horario laboral, priorizar tareas, evitar responder todo como urgente, hacer pausas breves, cuidar el sueño y la alimentación, y buscar apoyo profesional a tiempo si el malestar persiste.

En el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el mensaje de los expertos es claro: no existe empleo saludable si la salud mental queda fuera. Cuidar el bienestar emocional no debería ser un beneficio extra, sino parte esencial de cualquier entorno laboral saludable.

Fuente: Infobae

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