En una escalada sin precedentes en el conflicto naval, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instruido a su Fuerza Naval para que proceda a disparar y destruir cualquier embarcación de Irán que se encuentre navegando en las aguas del estrecho de Ormuz. Esta disposición, ratificada a través de un comunicado oficial, ocurre en un momento en que la zona se encuentra bajo un bloqueo absoluto por parte de las fuerzas de ambos países, luego de registrarse ataques contra barcos y obstrucciones mutuas.
La orden directa de la Casa Blanca
La postura del mandatario estadounidense es tajante respecto al control del estrecho. Según el comunicado difundido por Donald Trump, la directriz es clara:
“Le ordené a la Fuerza Naval de Estados Unidos que dispare y mate a cualquier bote, por pequeño que sea. Sus barcos navales están todos, los 159 de ellos, en el fondo del mar. Estoy poniendo minas en el agua del estrecho Ormuz. No puede haber dudas. Además, nuestros buscaminas están limpiando el estrecho ahora mismo. Estoy ordenando que esta actividad continúe, pero al triple de ritmo”.
No obstante, la normalización de la zona no será inmediata. Documentación del Pentágono enviada al Congreso de Estados Unidos revela que las operaciones de desminado podrían prolongarse hasta por un semestre una vez finalizadas las hostilidades. El analista internacional Andrei Serbin Pont enfatizó esta dificultad, señalando que
“No puede empezar hasta que termine la guerra y cuando empiece esa tarea de desminado puede tardar hasta seis meses”
.
Parálisis total del tráfico marítimo
Actualmente, el flujo de naves por esta ruta estratégica ha caído a niveles mínimos históricos. Según reportes del analista Serbin Pont, prácticamente ningún buque transita por el área, con la excepción de un granelero de bandera griega que logró completar el cruce. La situación se agrava por el bloqueo que sostiene la autoridad militar estadounidense y la respuesta defensiva de Irán, que impide el paso de forma recíproca.
Uno de los enfrentamientos más recientes se produjo durante un operativo contra una embarcación iraní sancionada que intentaba evadir el cerco de Estados Unidos. En dicha acción, las tropas norteamericanas abrieron fuego contra la sala de máquinas del navío para forzar su detención antes del abordaje, un procedimiento que se ha vuelto recurrente en los últimos días.
La presencia de minas en la zona es otro factor crítico. Imágenes obtenidas vía satélite sugieren que se han desplegado entre 20 y 40 minas. Al respecto, Serbin Pont mencionó:
“Hay una especulación en torno a algunas imágenes satelitales de las lanchas que se sospecha que fueron las que desplegaron las minas, que colocarían en algún lugar entre las veinte y cuarenta. Que eso es un número bastante conservador”
. No se descarta que la cifra real sea superior si han ocurrido despliegues adicionales no captados visualmente.

Despliegue de portaaviones y capacidad defensiva de Irán
La movilización militar de Estados Unidos en la región ha crecido, contando ahora con tres portaaviones operativos, uno más de los que había al estallar el conflicto. El analista internacional explicó que el despliegue es significativo, considerando que el país posee un total de once portaaviones (todos con nombres de exmandatarios). Según la logística naval, habitualmente tres están en mantenimiento profundo, tres en mantenimiento preventivo y solo tres permanecen desplegados, lo que sitúa a casi toda la flota activa en el Medio Oriente.
Por su parte, existe una discrepancia notable entre los reportes de inteligencia. Mientras el Pentágono asegura haber degradado la fuerza militar iraní, las autoridades de Teherán afirman que su infraestructura sigue sólida.
“Irán está diciendo: ‘No, nosotros tenemos el 50% de nuestros lanzadores están listos’”
, indicó Serbin Pont, subrayando la incertidumbre que rodea la evolución del enfrentamiento.

Consecuencias económicas y energéticas
La inestabilidad en el estrecho de Ormuz ha impactado directamente en los mercados globales, llevando el precio del petróleo Brent a superar los USD 102 por barril. Esta situación genera una alerta máxima por la seguridad energética y la integridad de las rutas comerciales.
Entre los detalles de los tránsitos excepcionales, se supo que el granelero griego que cruzó la zona llevaba un cargamento de granos destinado a Brasil. Esta carga fue considerada de bajo interés estratégico para las fuerzas en conflicto en comparación con los cargueros de petróleo. Finalmente, el analista destacó que, aunque hubo breves ventanas de incremento de tráfico, Estados Unidos aplicó un «bloqueo del bloqueo», consolidando un cierre total que hoy amenaza la estabilidad diplomática y económica mundial.
Fuente: Fuente