El jefe de la diplomacia francesa, Jean-Noel Barrot, adelantó este jueves que la Unión Europea podría aprobar próximamente un nuevo esquema de sanciones dirigido a colonos israelíes considerados «violentos». Durante una entrevista con la cadena France Info, el funcionario fue tajante al señalar que
«Israel no puede ser tratado como si no estuviera pasando nada si sus políticas no cambian»
.
Según detalló el ministro, Francia ha mantenido una postura firme y ha estado «presionando durante un año» con el fin de concretar castigos internacionales contra los individuos responsables de ataques mortales y actos de vandalismo incendiario en Cisjordania. Estas acciones buscan frenar la impunidad ante las agresiones sufridas por la población palestina en dicho territorio.
Obstáculos diplomáticos y expectativas
A pesar de la intención de varios estados miembros, Barrot reconoció que estas medidas punitivas permanecen frenadas en el bloque comunitario debido al veto interpuesto por Hungría. No obstante, el titular de Exteriores mostró un perfil optimista, confiando en que se pueda avanzar significativamente si logran implementar estas disposiciones en los días venideros, conforme a lo que se ha planificado en las mesas de negociación europeas.
En su intervención, el representante del Gobierno francés reiteró las críticas hacia la gestión liderada por el primer ministro Benjamin Netanyahu. Las objeciones de París no se limitan a Cisjordania, sino que abarcan las operaciones en la Franja de Gaza y en el Líbano. Paralelamente, se hizo un llamado urgente para garantizar el flujo de ayuda humanitaria hacia el enclave de Gaza, que atraviesa una crisis extrema.
El ministro también fue enfático al exigir el cese inmediato de
«toda actividad ilegal de los colonos en asentamientos»
y denunció con firmeza el «incremento de la violencia por parte de colonos extremistas» que se ha registrado en diversas localidades de Cisjordania durante los últimos meses.
Para concluir, Jean-Noel Barrot aclaró que la intención de la Unión Europea no es la ruptura total de los vínculos diplomáticos o comerciales.
«Nuestro objetivo no es suspender por suspender; nuestro objetivo es lograr que las cosas cambien y que el Gobierno israelí modifique sus políticas»
, puntualizó el funcionario, subrayando que las sanciones son una herramienta de presión política y no un fin en sí mismo.
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