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Estudio revela que el antibiótico común para cistitis es poco eficaz

De acuerdo con cifras proporcionadas por la Asociación Española de Urología, se estima que entre el 50 % y el 60 % de las mujeres experimentarán al menos un episodio de infección urinaria durante su vida. Entre estas patologías, la cistitis destaca como una de las afecciones del tracto urinario (ITU) más recurrentes, manifestándose a través de síntomas como dolor agudo, sensación de ardor al orinar, una urgencia constante de ir al baño e incluso cuadros de fiebre leve.

Históricamente, el uso de antibióticos ha sido el pilar fundamental para combatir esta dolencia. No obstante, un reciente hallazgo científico podría obligar a modificar los protocolos médicos actuales. Un estudio liderado por el Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IdiapJgol) de Girona ha determinado que el fármaco de referencia más utilizado en las guías clínicas para la cistitis aguda no complicada en pacientes femeninas es, paradójicamente, “el menos eficaz” de todas las opciones terapéuticas de primera elección disponibles.

Evidencia científica publicada en The Lancet

La investigación, cuyos pormenores han sido difundidos por la prestigiosa revista científica The Lancet, pone bajo la lupa la administración de la fosfomicina trometamol en su modalidad de monodosis. Para llegar a esta conclusión, un equipo de expertos diseñó un ensayo clínico detallado en el que se compararon cuatro esquemas distintos de tratamiento antibiótico empleados habitualmente contra la cistitis:

  • Nitrofurantoína: administrada en dosis de 100 miligramos cada 8 horas durante un periodo de 5 días.
  • Pivmecillinam: dosis de 400 miligramos cada 8 horas por un lapso de 3 días.
  • Fosfomicina trometamol: aplicada en 2 dosis de 3 gramos cada una.
  • Fosfomicina trometamol: la tradicional dosis única de 3 gramos.

Este análisis se desarrolló en un periodo comprendido entre abril de 2022 y diciembre de 2024. En el proceso participaron un total de 768 mujeres con diagnóstico confirmado de infección urinaria, quienes fueron atendidas en diversos centros de salud de atención primaria ubicados en Madrid, Cataluña, Aragón y Baleares. El estudio asignó de manera aleatoria cada tratamiento con el fin de medir la tasa de curación clínica al séptimo día, además de evaluar la seguridad de los fármacos y su capacidad para eliminar las bacterias.

Resultados que cuestionan los estándares actuales

Tras el análisis de los datos, la nitrofurantoína se posicionó como la opción más efectiva, alcanzando un índice de curación del 74,4 % al concluir la primera semana. Por su parte, el pivmecillinam y el esquema de doble dosis de fosfomicina arrojaron resultados que los investigadores calificaron como “intermedios”, con un 69,8 % y un 67,4 % de éxito respectivamente.

En el extremo opuesto, la fosfomicina de dosis única registró el desempeño más deficiente, con apenas un 58,9 % de efectividad. Este último tratamiento fue, además, el que presentó una mayor recurrencia, obligando a los médicos a prescribir antibióticos adicionales con más frecuencia para lograr la recuperación total de la paciente.

Respecto a la seguridad, los autores del informe señalaron que no se hallaron riesgos de gravedad vinculados a ninguno de los fármacos. Los efectos secundarios reportados fueron, en su mayoría, de carácter leve y típicos del consumo de estos medicamentos, destacando principalmente episodios de diarrea y dolor en la zona abdominal.

Hacia una optimización de la práctica clínica

El coordinador del proyecto nacional Scout e investigador del IdiapJgol, Carl Llor, enfatizó la relevancia de estos datos para el futuro de la medicina general. Según declaraciones recogidas en un comunicado oficial:

“refuerzan la necesidad de reconsiderar las recomendaciones terapéuticas para tratar la cistitis aguda en mujeres, lo que permitirá mejorar los resultados clínicos y optimizar el uso de los antibióticos”

A pesar de que el esquema de 5 días con nitrofurantoína figura como una de las recomendaciones de primera línea en España, su implementación práctica sigue siendo reducida, registrando porcentajes de prescripción “muy bajos”. Los hallazgos presentados en este ensayo sugieren que, para garantizar una mayor tasa de éxito y evitar resistencias bacterianas, este tratamiento debería ser indicado con una frecuencia significativamente mayor a la actual.

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