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“Energy blocks”: Polémica por supuesta gentrificación del bocadillo

La reciente aparición en el mercado de una versión del tradicional bocadillo veleño, ahora presentado bajo el nombre de “energy blocks” y con un empaque de carácter biodegradable, ha generado una ola de comentarios y debates en la red social X y otras plataformas digitales. Este producto, emblemático de la gastronomía colombiana, se elabora fundamentalmente con pulpa de guayaba y azúcar o panela, y se caracteriza por su presentación en pequeños rectángulos que suelen estar recubiertos de azúcar.

La controversia actual no radica en el sabor o la calidad de los ingredientes, sino en la estrategia comercial empleada y, de manera más notable, en el costo final para el consumidor. Un usuario de redes sociales dio la voz de alarma al expresar:

“Alerta En instagram están gentrificando el bocadillo. Gluten-free, biodegradable packing, energy blocks. La vez pasada mi esposa me dijo que si comprábamos y casi me da un infarto viendo los precios”.

Un dulce con presencia global

En el marco de esta discusión, diversos internautas recordaron que este tipo de dulce de guayaba no es exclusivo de una sola nación. Se mencionó que preparaciones muy similares existen en varios países de Latinoamérica. Por ejemplo, se destacó que en Brasil se consume habitualmente combinado con queso, lo que origina disputas regionales similares a las que ocurren con el origen de la arepa. Del mismo modo, se señaló que el producto puede encontrarse incluso en mercados del continente asiático.

El debate también ha servido para exponer críticas hacia la mercadotecnia aplicada, aunque con matices sobre quiénes están detrás del negocio. Un internauta analizó la situación señalando:

“Todos puteando a los gringos cuando es obviamente un un colombiano vendiéndoselos a ellos 20 veces más costoso y tapándose en plata”.

Para concluir, otra corriente de opinión puso el foco en la protección de la identidad regional y el impacto en los trabajadores locales. Se subrayó que el producto cuenta con denominación de origen, un factor que debería prevalecer sobre las etiquetas comerciales. Al respecto, un comentario enfatizó:

“El veleño con ese empaque biodegradable tiene denominación de origen, el marketing es lo de menos, desde que las personas de la zona productora obtengan algún beneficio”.

Fuente: Fuente

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