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Anticiparse o perder competitividad: el nuevo dilema que enfrentan las empresas en Ecuador

En un entorno donde la incertidumbre dejó de ser coyuntural para convertirse en estructural, las empresas en Ecuador están replanteando su forma de tomar decisiones. La convergencia de riesgos globales, económicos, sociales, digitales y de salud, está obligando a las organizaciones a pasar de la reacción a la anticipación.

Este fue el eje central de las jornadas “Códigos del Futuro” organizado por Tecniseguros, desarrolladas en Guayaquil y Quito, que reunieron a líderes empresariales, ejecutivos y expertos para analizar cómo enfrentar un escenario que evoluciona más rápido que la capacidad de respuesta de las organizaciones.

El encuentro contó con la participación de panelistas como Dolores Prado, directora ejecutiva de Holcim; Mónica Fistrovic, CEO de LATAM Airlines; Sandra Pardo, CFO de Omarsa; Carla Barbotó, fundadora de Pacari; Ramón Miró, CEO de Quiport; e Ignacio Bustamante, presidente ejecutivo de Novopan.

En ambos encuentros se pudo evidenciar el Informe de MARSH 2026 y quedó claro que los riesgos ya no operan de manera aislada. Hoy se presentan de forma simultánea e interconectada, amplificando su impacto en los mercados, en la sostenibilidad de las empresas y en la gestión del talento. Factores como las tensiones geoeconómicas, la desinformación y la polarización social están redefiniendo el entorno empresarial a nivel global.

A esto se suma una presión creciente en el ámbito de salud y bienestar. El aumento sostenido de los costos médicos —que a nivel global superará el 11% en 2026—, junto con nuevas demandas en salud mental y calidad de vida, está trasladando un peso cada vez mayor a las organizaciones, impactando directamente en sus estructuras y competitividad.

 

En este contexto, la gestión de riesgos deja de ser un tema técnico para consolidarse como una herramienta estratégica del negocio. Durante las jornadas, se abordaron desafíos clave que van desde riesgos patrimoniales y generales, hasta nuevas exposiciones vinculadas a lo digital y al bienestar de las personas, conectando tendencias globales con la realidad ecuatoriana.

“Estamos frente a un punto de inflexión. Los riesgos ya no ocurren de manera aislada; se conectan, se potencian y afectan simultáneamente a las empresas, a las personas y a los mercados”, señaló Andrés Silva durante su intervención.

Las conclusiones apuntan a un cambio de paradigma: las organizaciones que no evolucionen en su forma de gestionar riesgos enfrentarán mayores costos, menor resiliencia y pérdida de competitividad. En un escenario donde los cambios son constantes, anticiparse se convierte en una ventaja decisiva.

Más allá del análisis, los encuentros dejaron una señal clara para el entorno empresarial local: el futuro no estará definido por la información disponible, sino por la capacidad de las empresas para actuar antes de que los riesgos se materialicen.

En un mundo donde la incertidumbre dejó de ser excepcional para convertirse en regla, la diferencia ya no estará en quién responde mejor, sino en quién logra anticiparse primero.

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