Una investigación científica reciente ha revelado que los loros domésticos tienen la facultad de aprender y aplicar nombres propios para distinguir a seres humanos y a otros animales en su círculo cercano. Este descubrimiento sugiere que las aves poseen habilidades comunicativas avanzadas que, en ciertos entornos sociales, pueden compararse con las capacidades humanas.
El estudio se fundamentó en la base de datos de un proyecto internacional y contó con la colaboración de expertos de diversas universidades en Estados Unidos y Austria. El equipo analizó una vasta cantidad de grabaciones y testimonios relacionados con cientos de loros que viven bajo cuidado humano.
Tras el análisis, se determinó que estas aves no solo repiten palabras por imitación, sino que utilizan nombres de personas como etiquetas vocales para referirse a individuos específicos, adaptando su lenguaje según la situación social. Los investigadores señalaron que esta capacidad se manifiesta a través del uso flexible de etiquetas vocales, lo que permite a los loros organizar y reconocer a quienes participan en sus interacciones, una destreza que anteriormente se creía limitada a nuestra especie.
La investigación se apoyó en datos recolectados por una red global dedicada al aprendizaje vocal y la cognición animal. En total, se examinó información de más de 884 loros pertenecientes a diversas especies y orígenes. Aproximadamente el 47% de los informes revisados mostraron evidencia clara del uso de nombres, registrándose 802 frases con nombres propios, lo que facilitó el estudio del fenómeno en contextos variados.

A través de 88 informes sobre 30 especies distintas, los científicos hallaron pruebas sólidas de que los loros usaban nombres de manera exacta al referirse tanto a personas como a otros animales. Gran parte de esta información provino de encuestas realizadas a cuidadores, quienes entregaron grabaciones y relatos detallados sobre la forma en que sus mascotas se comunicaban.
Uso de nombres propios en la vida diaria
Se observó que los loros emplean estos nombres en múltiples dinámicas sociales, tales como:
- Saludos y despedidas.
- Búsqueda de atención directa hacia personas o animales cercanos.
- Casos donde el ave pronuncia su propio nombre para atraer el interés de los demás.
El grupo de investigadores destacó que, si bien algunos ejemplares usaban los nombres con una precisión asombrosa para señalar a alguien concreto, otros aplicaban estos términos de manera más general, por ejemplo, para referirse a la categoría de «personas». Además, el uso de estos nombres no siempre se ajustaba estrictamente a las reglas del lenguaje humano, apareciendo en contextos imprevistos o durante su interacción con el medio ambiente.
Los datos confirman que los loros domésticos aprenden y emplean nombres en distintos escenarios, usándolos incluso como etiquetas al comunicarse con terceros o al mencionar a alguien que no está presente en ese momento. Esta flexibilidad pone de relieve la capacidad inventiva de estas aves para dar uso a las palabras que aprenden.

Consecuencias para la ciencia y la cognición animal
Los resultados indican que los loros poseen una inteligencia cognitiva superior, que les permite integrar el aprendizaje vocal y desarrollar competencias sociales de alta complejidad. El uso de nombres vocales demuestra una comprensión profunda de los lazos y relaciones que existen dentro de su grupo.
No obstante, los expertos advierten que este comportamiento animal no debe confundirse totalmente con el concepto humano de los nombres. Christine Dahlin, investigadora vinculada al estudio, subrayó que no se puede concluir de manera definitiva que las señales acústicas de los loros sean idénticas a los nombres que usamos nosotros, debido a que las señales difieren y la intención exacta no se comprende en su totalidad. Estas dudas motivan nuevas investigaciones sobre la identificación individual en los sistemas de comunicación de los animales.
Diferencias entre loros y otros seres vivos
El informe detalla que, aunque otros animales emiten sonidos que podrían parecerse a nombres, los científicos mantienen la cautela antes de equipararlos con el lenguaje humano por la incertidumbre sobre la intención y las variaciones acústicas.

A diferencia de otras especies, los loros domésticos tienen una capacidad vocal y mental que les permite no solo imitar, sino referirse a individuos específicos y cumplir roles sociales intrincados. Sin embargo, persisten diferencias marcadas en la frecuencia, la forma y el contexto en que aplican estas etiquetas.
Finalmente, se concluye que, aunque los loros utilizan nombres propios en situaciones complejas, la comparación con el lenguaje humano tiene límites evidentes. El estudio sugiere evitar interpretaciones absolutas y enfatiza que estas aves tienen el potencial mental para usar nombres en su vida social, dejando abierta la puerta a futuros avances en el campo de la cognición animal.
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