La Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), ejecuta actualmente una estrategia de emergencia para sumar 920 megavatios (MW) de energía térmica al Sistema Nacional Interconectado (SNI).
Esta medida -según el comunicado de Celec de este 20 de abril de 2026- busca estabilizar el servicio eléctrico y reducir la dependencia de factores climáticos y de las importaciones de energía, en un intento por alcanzar la “soberanía energética”.
La hoja de ruta oficial contempla dos frentes de acción:
- El arrendamiento de 525 MW de rápida instalación, con una inversión de USD 315,54 millones. En esa lista están las barcazas.

- Y, la adquisición de 395 MW en equipos nuevos y reposición de maquinaria que ya cumplió su vida útil, por un monto de USD 381,30 millones.

Los proyectos de arrendamiento se ubicarán en puntos críticos como Salitral, Pascuales y Machala III, mientras que la compra de equipos reforzará centrales en Esmeraldas, Durán y Quevedo.
“A medida que la generación propia entre en operación, la generación arrendada se reducirá progresivamente hasta ser eliminada. La demanda eléctrica en Ecuador crece anualmente entre un 4% y un 5%. Este incremento se ve acelerado por tendencias, como el auge de los centros de datos, la inteligencia artificial y la electrificación de los sectores minero e hidrocarburífero”, señala Celec en el comunicado.
Las advertencias de Cenace
Este anuncio surge en un momento complejo.
Desde el 6 de marzo de 2026, el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) emitió informes advirtiendo sobre una “vulnerabilidad estructural” del sistema. Cenace estima que existe una probabilidad del 25% de que la generación local sea incapaz de cubrir la demanda nacional, lo que podría derivar en apagones masivos o un colapso total de la red.
La situación se agravó tras el registro de un récord histórico de demanda de 5.333 MW el pasado 10 de abril, dejando al sistema sin margen de maniobra.
Además, la falta de nueva generación se suma a la suspensión de exportaciones de electricidad desde Colombia, vigente desde enero de 2026, lo que obliga a Ecuador a depender casi exclusivamente de su propio parque generador, el cual opera bajo una presión extrema.
Inoperancia
El nuevo plan de 920 MW intenta dejar atrás los fracasos contractuales de 2024 y 2025. Durante ese periodo, el Gobierno de Daniel Noboa adjudicó siete contratos de generación terrestre por un total de USD 706 millones, pero ninguno de los motores llegó a operar.
Las investigaciones revelaron irregularidades profundas especialmente en tres contratos.
En casos como los de las empresas Progen (dos contratos) y Austral Technical Management (un contrato), los motores entregados eran usados, antiguos o no cumplían con las especificaciones técnicas requeridas.
De hecho, la Contraloría ratificó irregularidades en las fases preparatorias de estos contratos.
Actualmente, Celec mantiene denuncias ante la Fiscalía por estafa y delincuencia organizada contra los contratistas incumplidos.
A pesar de haber pagado anticipos por USD 104 millones a Progen, Celec estima recuperar apenas USD 31 millones tras la terminación unilateral de los contratos.
Mientras el Gobierno asegura que el país no atraviesa una crisis energética y atribuye los cortes recientes a mantenimientos puntuales, expertos y el propio Cenace sostienen que el sistema opera al 120% de su capacidad, lo que hace imperativa la entrada en operación de los nuevos 920 MW para evitar un escenario de pérdidas económicas que podrían escalar hasta los USD 823 millones en caso de una sequía extrema.
Radio Pichincha