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Hallazgo en Áspero revela nexo entre astronomía y pesca milenaria

Las recientes excavaciones en el litoral norcentral peruano han sacado a la luz un hallazgo fundamental para descifrar la organización social y el saber técnico de las civilizaciones más tempranas de América. En el sitio de Áspero, perteneciente a la Civilización Caral, un grupo de arqueólogos detectó una construcción que ofrece pruebas tangibles sobre cómo la observación del firmamento influía directamente en la vida cotidiana y productiva.

Este descubrimiento se produjo en el marco de las labores continuas de investigación en este asentamiento, el cual es reconocido como uno de los núcleos pesqueros más antiguos del continente. Los restos hallados permiten profundizar en la comprensión de cómo los pueblos prehispánicos integraban el entorno natural con sus estrategias económicas y redes de intercambio.

La revelación se dio durante la conmemoración de los 21 años de trabajo científico, preservación y difusión de Áspero, un complejo que fue habitado aproximadamente entre los años 3000 y 1800 a. C. Esta información ha sido validada por el equipo de la Zona Arqueológica Caral, bajo la dirección de la doctora Ruth Shady Solís.

Ubicación privilegiada y rol del espacio

Está en el Sector J1, con vista al litoral y al valle del río Supe. Zona Arqueológica Caral

El elemento arquitectónico se encuentra situado en el Sector J1 del complejo. Según los especialistas, su ubicación no es aleatoria, pues se halla en las cercanías de edificios piramidales y cuenta con una vista privilegiada tanto hacia la costa como hacia la zona baja del valle del río Supe.

Desde este punto estratégico, los antiguos pobladores monitoreaban las transformaciones del medio ambiente y los eventos astronómicos. Esta capacidad de observación facilitaba la vinculación de los ciclos celestes con tareas de subsistencia como la pesca y la recolección de mariscos, además de coordinar el comercio con los grupos agricultores de las tierras bajas.

La configuración del lugar evidencia una planificación deliberada para aprovechar la visibilidad del horizonte y el tránsito de los astros. Este dominio del tiempo y el espacio era vital para comunidades que dependían estrechamente de los cambios ambientales de la región.

Características del diseño y la arquitectura

Habría servido para registrar ciclos solares y lunares mediante sombras. Zona Arqueológica Caral

El arqueólogo David Palomino, quien lidera las investigaciones en Áspero, detalló que el edificio fue construido empleando cantos rodados y guijarros, los cuales se unieron mediante mortero de arcilla. El uso de estos materiales demuestra una adaptación inteligente a los recursos pétreos disponibles en la zona.

De acuerdo con Palomino, la arquitectura de la estructura permite la proyección de sombras, lo cual abre la fuerte posibilidad de que funcionara como un registro para los ciclos de la Luna y el Sol. El experto enfatizó que esta particularidad técnica denota un manejo avanzado orientado a la cronometría y al estudio constante de la bóveda celeste.

Asimismo, el investigador señaló que la construcción posee un rasgo atípico dentro del complejo de asentamientos de la zona.

“Este tipo de estructuras también está presente también en la llamada Ciudad Sagrada de Caral, así como en otros asentamientos de esta civilización”

, explicó. No obstante, hizo hincapié en que la estructura en Áspero destaca por su diseño de doble nivel, una característica que no ha sido hallada en otros puntos geográficos de la misma cultura.

Vínculo entre el mar y el desarrollo agrícola

De un basural olvidado a un nodo arqueológico vital, Áspero revela una compleja red de intercambios y el rol protagónico de las mujeres en el antiguo Perú. (Infobae / Jazmine Angulo)

El hecho de que la estructura esté orientada hacia el sur del asentamiento y muy próxima al mar refuerza la tesis de su conexión con la economía marítima. Áspero funcionaba fundamentalmente como un puerto pesquero de gran relevancia, donde se extraían recursos clave como la anchoveta.

Para los especialistas, la forma del edificio podría haber sido una respuesta directa a su proximidad con el océano. Entender los ritmos de la naturaleza era indispensable para gestionar las faenas de extracción y anticiparse a periodos climáticos favorables.

Por otro lado, se recordó que la población de Áspero no vivía aislada, sino que mantenía una estrecha relación con la agricultura del valle de Supe. En este sentido, la observación era crucial debido a que el caudal del río presenta variaciones marcadas, con etapas de estiaje o sequía que ocurren habitualmente entre los meses de abril y noviembre.

El legado del conocimiento en Caral

Este hallazgo reafirma que los habitantes de la Civilización Caral poseían saberes científicos profundos sobre el cosmos y su entorno. Para Palomino, estas evidencias permiten ratificar

“el nivel alcanzado respecto a este conocimiento que la civilización Caral ha tenido”

.

La existencia de edificaciones parecidas en otras zonas sugiere que estos métodos de observación no eran casos aislados, sino parte de un sistema cultural integrado. A esto se le suma la prueba de contactos con regiones distantes, confirmada por el hallazgo de objetos de procedencia amazónica y andina en áreas de vivienda y entierros.

Finalmente, se informó que la difusión de este descubrimiento coincide con las festividades por el aniversario del sitio. En este contexto, se ha organizado el Raymi Fest para los días 24 y 25 de abril en el distrito de Supe Pueblo, provincia de Barranca. Esta actividad busca involucrar a la ciudadanía local mediante ferias culturales y productivas que fortalecen la identidad y el cuidado del patrimonio arqueológico.

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