No data was found

«Gigante» y el legado de Roald Dahl: entre la realidad y la ficción

En la nueva producción teatral de Broadway titulada Gigante, el veterano actor John Lithgow ha sido objeto de múltiples elogios por su encarnación del autor de literatura infantil Roald Dahl. No obstante, la obra no se centra en sus éxitos literarios, sino en el componente más sombrío de su historia personal: su antisemitismo.

Esta pieza, que marca el debut del dramaturgo Mark Rosenblatt, toma como punto de partida las declaraciones antiisraelíes y antisemitas emitidas por Dahl a inicios de los años 80. El conflicto dramático se desarrolla a través de un debate —en gran medida especulativo— sobre si el escritor debió ofrecer disculpas públicas por sus incendiarias críticas tras la invasión de Israel a Líbano en 1982.

Durante la preparación para retomar este papel, que ya le valió el Premio Olivier 2025 en Londres, Lithgow, de 80 años, comentó que se trataba de una oportunidad actoral única.

«Esperas eternamente un papel como este, lleno de sadismo, monstruosidad y horror»

, manifestó el intérprete.

Los hechos históricos detrás de las palabras de Dahl

Para comprender la obra, es necesario analizar qué fue real. En agosto de 1983, en la revista Literary Review, Dahl publicó una reseña sobre el libro de fotografías God Cried (Dios lloró) de Tony Clifton. Dicho material criticaba la intervención militar israelí en territorio libanés, un conflicto que, según reportes de la ONU, resultó en el fallecimiento de casi 30,000 personas, mayoritariamente civiles, en sus primeros dos meses. Esta acción bélica de Israel fue la respuesta a años de ataques con misiles por parte de la Organización para la Liberación de Palestina desde el sur de Líbano.

En su escrito, refiriéndose a la comunidad judía, Dahl aseveró que

«nunca antes en la historia del hombre una raza de personas había pasado tan rápidamente de ser víctimas muy lamentadas a bárbaros asesinos»

. El autor de Matilda atribuyó la responsabilidad colectiva de la guerra a todo el pueblo judío, comparó al Estado de Israel con la Alemania nazi y llegó a solicitar su destrucción.

Posteriormente, en una entrevista con Michael Coren para The New Statesman, el escritor reafirmó sus posturas con frases polémicas:

«Hay un rasgo en el carácter judío que provoca animadversión, quizá sea una especie de falta de generosidad hacia los no judíos»

, señaló Dahl. Añadió además que

«siempre hay una razón para que surja la animadversión en cualquier lugar; ni siquiera un apestado como Hitler se metió con ellos sin motivo»

.

Poco antes de su deceso en 1990, Dahl confesó en una entrevista para The Independent su radicalización:

«sin duda soy antiisraelí y me he vuelto antisemita»

. Todos estos elementos textuales fueron integrados por Rosenblatt en el libreto de Gigante.

Ficción y realidad en el escenario

La narrativa se sitúa en una tarde estival de 1983 en la residencia del autor en Buckinghamshire, Inglaterra. En ese momento, su obra Las brujas estaba próxima a publicarse. La trama presenta una reunión de emergencia entre el editor británico de Dahl, Tom Maschler (interpretado por Elliot Levey), y la jefa de ventas estadounidense, Jessie Stone (Aya Cash). Ambos personajes, de origen judío, intentan convencer al escritor de retractarse.

Aunque Maschler existió en la vida real y fue una figura clave que impulsó a autores como Gabriel García Márquez y Doris Lessing, el encuentro específico retratado es ficticio. Rosenblatt aclaró que el Maschler histórico era probablemente más dominante que el mostrado en la obra, y que el personaje de Jessie Stone es una creación dramática para elevar la tensión.

El dramaturgo admitió que, si bien usó el espíritu de las declaraciones reales, los diálogos no son transcripciones literales.

«Tal vez haya algún desbordamiento ocasional del lenguaje del material textual… que ha aterrizado en la obra con el espíritu de algunas de esas ideas»

, explicó, aunque subrayó que frases como «judío casero» no forman parte de los registros históricos del autor.

Consecuencias y el legado actual

A pesar de la gravedad de sus declaraciones, Dahl nunca ofreció una disculpa genuina en vida. En la obra, su aparente intención de retractarse se muestra como una fachada. Históricamente, las represalias fueron limitadas: la televisión estatal de Israel canceló programas basados en sus textos, como Tales of the Unexpected, pero sus libros continuaron vendiéndose por millones.

No fue sino hasta el año 2020 que la familia de Dahl y la Roald Dahl Story Company emitieron un comunicado pidiendo perdón por el

«dolor duradero y comprensible»

causado por sus palabras. Afirmaron que tales prejuicios eran

«incomprensibles y contrastan claramente con el hombre que conocimos»

.

En tiempos recientes, la controversia ha resurgido. En 2023, la editorial Puffin Books intentó publicar versiones editadas de clásicos como Charlie y la fábrica de chocolate para eliminar términos que pudieran resultar ofensivos en la actualidad, aunque terminaron lanzando también versiones sin censura tras una fuerte reacción del público.

Gigante llega a los escenarios en un clima de alta sensibilidad global tras los eventos del 7 de octubre de 2023 en Israel y la posterior guerra en Gaza. Rosenblatt, quien inició el proyecto en 2018, espera que la obra sirva como un espacio de diálogo sobre el antisemitismo y la compleja separación entre el artista y su creación.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER