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¿Es el cortisol el culpable de subir de peso? Expertos aclaran mitos

El cortisol, frecuentemente estigmatizado como la “hormona del estrés”, es en realidad un elemento vital para el organismo y no debe catalogarse como un enemigo de la salud. Así lo manifestó la doctora Lourdes Balcázar Hernández, quien se desempeña como jefa de Endocrinología en la UMAE Hospital de Especialidades “Dr. Bernardo Sepúlveda Gutiérrez” del Centro Médico Nacional Siglo XXI.

De acuerdo con la especialista, esta sustancia es partícipe en múltiples procesos biológicos que resultan indispensables para que el cuerpo humano funcione correctamente. Lejos de ser una amenaza, su presencia es necesaria para el equilibrio interno.

Funciones vitales del cortisol

La doctora Balcázar Hernández detalló que entre las tareas fundamentales de esta hormona se encuentran:

  • Proveer una respuesta adecuada ante situaciones de tensión física y psicológica.
  • Participar activamente en la metabolización de proteínas, grasas y carbohidratos.
  • Elevar los niveles de glucosa en la sangre para suministrar energía de forma inmediata al cuerpo.
  • Actuar en la modulación de las respuestas inflamatorias.
  • Colaborar en el mantenimiento de la presión arterial en rangos óptimos.
  • Regular el ciclo de sueño y vigilia del individuo.

Mitos sobre el peso corporal

La especialista del IMSS, doctora Lourdes Balcázar Hernández

A pesar de sus beneficios, en plataformas digitales ha proliferado información imprecisa que señala al cortisol como el principal y único responsable del incremento de masa corporal. Ante esta tendencia, la experta hizo un llamado urgente a la ciudadanía para que verifiquen la validez de sus fuentes y busquen asesoría con profesionales médicos antes de sacar conclusiones precipitadas.

“El cortisol no es el villano. Es una hormona esencial para la vida. El problema surge cuando existe un desequilibrio en su producción, especialmente en contextos de estrés crónico”, puntualizó la doctora.

La jefa de Endocrinología explicó que, cuando una persona atraviesa periodos de estrés prolongado, los niveles de esta hormona pueden permanecer elevados de manera constante. Esta situación genera alteraciones metabólicas significativas, siendo una de las más notorias el aumento del apetito, especialmente por alimentos con alta densidad calórica, lo que facilita que el cuerpo almacene grasa con mayor rapidez.

Este proceso metabólico suele manifestarse a través de la acumulación de grasa visceral, localizada principalmente en el área del abdomen. Este fenómeno incrementa considerablemente el riesgo de sufrir patologías como la diabetes, además de provocar inflamación de carácter crónico, debilidad en los músculos e incluso el desarrollo de osteoporosis.

Factores que influyen en el aumento de peso

IMSS ejercicio cortisol pérdida de peso

No obstante, la doctora fue enfática al aclarar que ganar peso no es una consecuencia exclusiva del cortisol. Este proceso depende de un conjunto de variables ligadas al estilo de vida, tales como una nutrición deficiente, el sedentarismo, el consumo desmedido de cafeína o alcohol y la falta de un descanso reparador.

Un dato relevante compartido por la especialista es que el cortisol se rige por un ritmo circadiano natural. Sus niveles más altos se registran habitualmente cerca de las 8 de la mañana, preparando al sistema para las exigencias del día. A medida que transcurren las horas, estos niveles bajan para permitir que el organismo descanse durante la noche.

Para preservar este equilibrio, se recomiendan los siguientes hábitos:

  • Dormir entre 7 y 8 horas cada día.
  • Establecer horarios fijos para el descanso nocturno.
  • Realizar actividad física con regularidad y moderación.
  • Mantener una alimentación equilibrada y una hidratación constante.
  • Practicar técnicas de relajación como meditación o ejercicios de respiración.
  • Evitar el consumo excesivo de estimulantes como el tabaco o bebidas energizantes.

Grupos de riesgo y sintomatología

Existen sectores de la población más susceptibles a sufrir desajustes en esta hormona, tales como los trabajadores en turnos nocturnos o rotativos, atletas de alto rendimiento, personas con cargas laborales extenuantes y quienes padecen trastornos de ansiedad o depresión.

Es fundamental estar alerta ante signos que podrían delatar un desequilibrio hormonal, entre los que destacan:

  • Aumento de peso, predominantemente en la zona abdominal.
  • Pérdida notoria de masa muscular y debilidad general.
  • Presencia de acné o enrojecimiento en el rostro.
  • Crecimiento de vello facial en mujeres.
  • Aparición de estrías color violáceo.
  • Casos de hipertensión o diabetes de difícil control médico.

Ante la presencia de estos síntomas, el diagnóstico en instituciones como el IMSS se realiza mediante análisis de sangre (preferentemente matutinos), pruebas de orina y estudios hormonales de mayor especialización. El tratamiento puede variar desde una guía nutricional y manejo de estrés en el primer nivel de atención, hasta derivaciones a endocrinología en casos de sospecha de tumores en las glándulas suprarrenales o la hipófisis, donde podría requerirse cirugía.

Para concluir, la doctora Lourdes Balcázar Hernández recordó que el verdadero desafío no es eliminar el cortisol, sino mantener su equilibrio mediante una vida saludable.

“El cortisol no es una hormona mala. Es fundamental para responder a las exigencias diarias. Lo importante es evitar los factores que provocan su elevación constante y apostar por un estilo de vida saludable”, finalizó.

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