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Delegación de EE.UU. viaja a Cuba para negociar reformas ante crisis

En un movimiento diplomático reciente, la administración presidida por Donald Trump envió una comitiva de alto rango a Cuba con el objetivo de establecer un diálogo sobre la profunda crisis humanitaria que atraviesa la nación caribeña. Este acercamiento se produce en un contexto de creciente presión política por parte de Washington hacia el gobierno de La Habana.

La delegación, integrada por funcionarios del Departamento de Estado, sostuvo encuentros con representantes del gobierno cubano en la isla. Según fuentes cercanas a las conversaciones que prefirieron mantener el anonimato, los emisarios estadounidenses lanzaron una advertencia clara: la administración cubana dispone de un margen de tiempo muy estrecho antes de que el deterioro de las condiciones humanitarias se vuelva irreversible.

Actualmente, Cuba enfrenta una severa recesión económica, situación que se ha intensificado desde que, en enero pasado, se interrumpieron los suministros de petróleo provenientes de Venezuela y México.

Personas caminan por una calle sin electricidad, en La Habana (Cuba) (EFE/ Ernesto Mastrascusa/Archivo)

Este viaje adquiere una relevancia histórica, ya que representó el primer aterrizaje de una aeronave oficial del gobierno de Estados Unidos en suelo cubano desde la visita realizada por Barack Obama en marzo de 2016. A diferencia de aquel proceso de normalización de relaciones, la estrategia actual de Trump parece enfocada en conseguir el sometimiento de las autoridades de la isla a través de la negociación, alejándose de una postura de cambio de régimen forzado.

El mandatario estadounidense se pronunció sobre este giro diplomático recientemente, sugiriendo un cambio de enfoque en su política exterior:

“Se llama un nuevo amanecer para Cuba. Vamos a ayudarles con Cuba. Pongan atención a lo que pasa”

Mientras tanto, el hermetismo oficial se mantiene en la isla, donde el Ministerio de Relaciones Exteriores evitó emitir declaraciones. Por su parte, el gobernante Miguel Díaz-Canel ha hecho un llamado a sus seguidores para estar alerta ante posibles amenazas externas, incluyendo intervenciones bélicas.

El dictador cubano Miguel Díaz-Canel (Europa Press)

“No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla”

La escasez de combustible ha paralizado gran parte de la vida cotidiana en el país caribeño. Tras el bloqueo a las importaciones de crudo extranjeras aplicado por Washington, Cuba —que solo produce el 40 por ciento de la energía que requiere su red eléctrica— ha sufrido apagones masivos, interrupción de servicios médicos y la suspensión de actividades educativas. Pese a que Trump ha expresado anteriormente su interés en un cambio de sistema político, incluso mencionando que sería un honor «tomar Cuba», su administración ha mostrado matices recientes.

En un gesto interpretado como humanitario, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó que se permitió el ingreso de un buque petrolero de origen ruso cargado con 730,000 barriles de crudo. Durante las recientes conversaciones, los enviados del Departamento de Estado recalcaron que, si bien hay apertura para una salida diplomática, no se aceptará resistencia a las demandas planteadas por Estados Unidos.

Una vista del amanecer de Cuba en La Habana (REUTERS/Norlys Perez)

Entre las propuestas concretas presentadas por la delegación estadounidense destaca la implementación del servicio de internet satelital Starlink para ofrecer conectividad libre en la isla. Asimismo, se instó al régimen a realizar reformas estructurales para transitar hacia una economía de mercado, fomentar el sector privado y atraer inversión extranjera.

Condiciones y actores clave en la negociación

Para lograr estos cambios, los funcionarios estadounidenses señalaron que el gobierno de La Habana debe cumplir con ciertos requisitos fundamentales:

  • Establecer mecanismos de compensación para ciudadanos y empresas estadounidenses cuyas propiedades fueron expropiadas en la década de 1960.
  • Proceder con la liberación de presos políticos.
  • Garantizar una apertura hacia mayores libertades políticas.

Recientemente, el gobierno cubano anunció el indulto de más de 2,000 reclusos, aunque no se ha precisado cuántos de ellos cumplían condenas por motivos ideológicos. Un dato relevante de estas misiones diplomáticas fue un encuentro específico entre un alto mando del Departamento de Estado y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exlíder Raúl Castro, quien mantiene un peso político significativo y ha estado en contacto con funcionarios de Trump para discutir la transición en la isla.

El dictador de Cuba Miguel Diaz-Canel ondea una bandera cubana mientras mira el desfile del Día del Trabajo junto a Raúl Castro, segundo de derecha a izquierda, y Raul Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, en la Plaza de la Revolución en La Habana, el 1 de mayo de 2025 (AP/Ramon Espinosa)

La seguridad nacional también formó parte de la agenda, con la delegación expresando inquietud por la presencia de operaciones militares y de inteligencia extranjeras en territorio cubano. Aunque Rusia, China y la propia Cuba han negado la existencia de bases de espionaje, el tema sigue bajo vigilancia de Washington.

Finalmente, Michael Kozak, encargado de la diplomacia para el hemisferio occidental, compareció ante el Congreso para confirmar los contactos directos con el régimen cubano, trabajando conjuntamente con el Secretario de Estado Marco Rubio. Kozak enfatizó que el objetivo es presionar por reformas drásticas y la celebración de comicios libres, concluyendo que las metas están trazadas, pero los resultados finales están por definirse.

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