Las criptomonedas se consolidan hoy como un activo digital de vanguardia, registrando un crecimiento exponencial impulsado por diversos factores globales. Entre estos elementos destaca la apertura de ciertos gobiernos para otorgarles el estatus de moneda de curso legal. Sin embargo, este ecosistema no ha estado exento de dificultades, enfrentando periodos de crisis profunda como el denominado «criptoinvierno», que ha puesto a prueba la solidez de estos activos en los mercados financieros.
Pese a las fluctuaciones, el flujo de nuevos inversores no se detiene. Un número creciente de usuarios opta por comprar criptodivisas buscando alternativas «seguras» y «fiables» para sus ahorros, tanto en estrategias de corto como de largo plazo, aceptando los riesgos que conlleva la volatilidad extrema característica de estos valores digitales.
Es fundamental comprender que invertir o transaccionar con criptomonedas es un proceso más accesible de lo que se percibe habitualmente. Al tratarse exclusivamente de divisas virtuales, su gestión se realiza mediante carteras o monederos electrónicos. A diferencia del dinero tradicional, estas no poseen una representación física, existiendo únicamente en el entorno digital.
Valores de mercado de las principales criptodivisas
A continuación, se detalla la cotización actual de las monedas digitales de mayor relevancia en el mercado internacional:
- El Bitcoin (BTC) registra un valor de 76.108,45 dólares, reflejando un ajuste del -1,32% en las últimas jornadas.
- El Ethereum (ETH), posicionado como el segundo activo más relevante, se cotiza en 2.357,37 dólares, tras una variación negativa del -2,63% en las últimas 24 horas.
- El Tether US (USDT) mantiene su paridad en 1 dólar, con un leve movimiento al alza del 0,02%.
- La moneda BNB se sitúa en 634,12 dólares, experimentando un cambio del -0,23%.
- El Litecoin (LTC) alcanza un precio de 56,04 dólares luego de un descenso del -0,58%.
- Finalmente, el Dogecoin (DOGE), activo que ha recibido el respaldo público de Elon Musk, tiene un costo de 0,1 dólares con una caída del -3,02% en el último día.
Situación actual del mercado global

Tras el impacto del «criptocrash» ocurrido en mayo del año pasado, el cual evidenció la fragilidad de ciertos activos, el sector ha ingresado en una fase de estabilidad relativa. Actualmente, activos como Bitcoin, Ethereum y BNB muestran comportamientos más previsibles sin las disparadas abruptas de precios de ciclos anteriores. Un ejemplo de esto se observó a inicios de agosto, cuando las variaciones se mantuvieron por debajo del 2%.
En el plano geopolítico, destaca el cambio de postura en China, país que ha comenzado a flexibilizar sus prohibiciones. Se anticipa que Hong Kong sea el epicentro donde estas monedas digitales empiecen a circular con mayor libertad. Paralelamente, el gigante de pagos PayPal ha incursionado con su propia stablecoin denominada PayPal USD (PYUSD). Este activo cuenta con el respaldo directo de depósitos en dólares y bonos del Tesoro de los Estados Unidos a corto plazo.
Según lo expresado por la compañía, se facilitará la transferencia de estos fondos a billeteras externas y se integrará el servicio en exchanges centralizados y descentralizados. El objetivo principal es su adopción en las Finanzas Descentralizadas (DeFi) y su consolidación dentro del ecosistema de la Web3.
Panorama de las criptomonedas en América Latina
Escenario en México: El Banco de México (Banxico) mantiene una postura restrictiva, prohibiendo que las instituciones financieras del sistema nacional operen o permitan transacciones con este tipo de activos. No obstante, el sector privado muestra otra cara; el empresario Ricardo Salinas Pliego ha manifestado su respaldo al Bitcoin, asegurando que sus unidades de negocio, incluido su banco, podrían aceptarlo en el futuro. De hecho, algunas de sus tiendas ya permiten pagos con esta criptomoneda.

Realidad en Perú: El Banco Central de Reserva del Perú (BCR) ha optado por la cautela frente a la regulación, citando la inestabilidad del mercado. A pesar de no priorizar una normativa inmediata, la presidencia del organismo confirmó que se encuentran desarrollando un proyecto para implementar una moneda digital propia.
Adopción en Colombia: El país sudamericano destaca por tener más de 500 establecimientos que aceptan pagos con activos digitales. Según datos de Finder, Colombia se ubica en la posición número 14 de 26 naciones evaluadas en cuanto a niveles de adopción cripto.
Cambios en Centroamérica: En El Salvador, el panorama ha dado un giro radical. El Bitcoin, que ostentaba el rango de moneda de curso legal desde septiembre de 2021, ha perdido oficialmente dicha condición en este enero de 2025. Esto ocurre tras una reforma a la Ley Bitcoin aprobada por la Asamblea Legislativa, impulsada por la administración del presidente Nayib Bukele. Esta decisión legislativa pone fin a una de las políticas monetarias más comentadas a nivel mundial.
Guía técnica: ¿Cómo se crea una criptomoneda?
Al incursionar en la creación de estos activos, la distinción fundamental radica en elegir entre una moneda (coin) o un token. Mientras que la moneda requiere el desarrollo de una blockchain propia, el token se sustenta sobre una infraestructura de red ya existente.
Expertos de Binance señalan que lanzar una moneda virtual exige un equipo robusto de desarrolladores y especialistas técnicos. Por el contrario, la creación de un token es un proceso que puede tomar minutos si se poseen conocimientos técnicos básicos, utilizando plataformas consolidadas como Ethereum o BNB. Los recursos financieros y el tiempo invertido variarán significativamente según la opción elegida, pudiendo incluso optarse por códigos preestablecidos o servicios de creación automatizada.
Es imperativo realizar un análisis previo sobre la utilidad real del activo y su situación legal en las distintas jurisdicciones antes de proceder con su lanzamiento.
Si la decisión es desarrollar una criptomoneda desde cero, los pasos incluyen la selección de una blockchain, el diseño de un plan operativo, la configuración de los nodos y el desarrollo de una interfaz funcional para el usuario final.
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