La incorporación de nuevas tecnologías en los campos está transformando radicalmente la toma de decisiones agronómicas. En la zona norte de Santa Fe, se llevó a cabo un estudio que evaluó el impacto de utilizar drones y algoritmos avanzados para optimizar la fertilización nitrogenada en cultivos de girasol.
Los hallazgos de esta investigación fueron contundentes, demostrando una disminución drástica en el consumo de nitrógeno, lo que se traduce en un ahorro de costos operativos mientras los rendimientos productivos permanecieron en estándares altamente competitivos.
Esta estrategia se fundamenta en la agricultura de precisión, cuyo objetivo principal es abandonar las prácticas de fertilización uniforme. En su lugar, los expertos implementaron un manejo sitio-específico, una metodología que permite identificar las necesidades particulares de cada sector del terreno para aplicar la dosis exacta de nutrientes.

Sensores multiespectrales para un diagnóstico preciso
Para ejecutar este plan, se realizó un relevamiento exhaustivo del lote mediante un dron equipado con sensores multiespectrales. A través de este vuelo técnico, se recolectaron datos críticos para obtener índices vegetativos fundamentales como el NDVI, GNDVI y NDRE. Estas herramientas digitales son esenciales para mapear con exactitud el vigor y las variaciones de crecimiento en las diferentes áreas del cultivo.
La información recopilada permitió a los especialistas crear mapas de alta precisión que funcionaron como hoja de ruta. Al respecto, Gonzalo Scarpín señaló:
“Logramos reducir de manera significativa la cantidad de nitrógeno aplicado sin perder rendimiento. La clave fue usar información precisa del cultivo para ajustar la fertilización en cada sector del lote, dándole a cada ambiente exactamente lo que necesita”
Tras el procesamiento de los datos, se empleó un algoritmo especializado que convirtió las observaciones visuales en prescripciones técnicas de manejo. De este modo, cada metro cuadrado del lote recibió una dosificación personalizada de nitrógeno.
Daniela Vitti Scarel, parte del equipo de investigación, profundizó en este proceso:
“El algoritmo traduce los colores del mapa en una recomendación concreta. Así podemos aplicar más nitrógeno donde el cultivo lo necesita y menos donde no hace falta”
Alta eficiencia y sostenibilidad económica
El ensayo incluyó una comparativa detallada entre la fertilización variable, el método tradicional y parcelas de control donde no se aplicó nitrógeno. Las métricas finales revelaron una baja considerable en el volumen promedio de fertilizante utilizado. En diversos casos, la cantidad de insumo fue menor al 50% de lo que se utiliza habitualmente en un esquema convencional.
A pesar de este recorte en los insumos, la producción no se vio afectada negativamente. Esta dinámica permitió alcanzar una mayor eficiencia en el uso del nitrógeno, logrando una producción superior por cada kilogramo de nutriente invertido.
Los resultados de este ensayo confirman que la integración de drones, algoritmos y procesamiento de datos ofrece una vía efectiva para modernizar el campo. Con el uso de información detallada, la agricultura de precisión se consolida como una solución determinante para incrementar la rentabilidad productiva y fomentar un uso responsable de los recursos estratégicos.
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