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Tom Waits y Massive Attack lanzan himno político contra Donald Trump

La escena musical internacional se ha visto sacudida esta semana por el lanzamiento de “Boots On The Ground”, una pieza que destaca por múltiples dimensiones. Se trata de una asociación artística sin precedentes entre el icónico Tom Waits y los referentes del trip-hop, Massive Attack. Este estreno no solo representa una alianza inesperada, sino que ratifica la vuelta de Waits a la composición musical tras más de una década de silencio discográfico, periodo en el que se enfocó en su carrera actoral, destacando su papel protagónico en la cinta Padre Madre Hermano Hermana, actualmente proyectada en cines.

Más allá de lo artístico, la obra se posiciona como una declaración ideológica frontal contra la administración del actual presidente estadounidense, Donald Trump. Esta unión entre el grupo británico Massive Attack, vanguardistas de la electrónica, y el cantautor Tom Waits, símbolo de la música popular norteamericana, ha resultado en un género definido como un blues del espacio que intenta capturar la agitación de los tiempos modernos.

La producción de “Boots On The Ground” se llevó a cabo de manera presencial en una sesión donde participaron Robert del Naja, Daddy G y el propio Waits. En el proceso creativo se involucró de forma íntima el núcleo familiar del cantante: su esposa, la artista Kathleen Brennan, quien figura como coautora de la letra, y su hijo Casey Waits, encargado de los coros y la batería. Un aspecto polémico de este lanzamiento es que la canción no está disponible en Spotify. Esta medida responde a una postura ética de los artistas, quienes mantienen un boicot contra la plataforma de Daniel Ek debido a sus inversiones financieras en el sector de defensa y armamento.

Un regreso histórico y una advertencia lírica

Para la industria, este sencillo es un hito: es la primera participación de Tom Waits, a sus 76 años, en un tema original desde el lanzamiento de “Bad as Me” en 2011. Asimismo, es el primer material comercial de Massive Attack desde “The Spoils” en 2016. Sobre la demora del proyecto, Tom Waits expresó en un comunicado oficial:

“Un día, hace algunos años, acepté una invitación de Massive Attack para colaborar. En aquel momento les envié ‘Boots on the Ground’. Su retraso en el lanzamiento nunca me preocupó. Hoy, como en todos los ayeres de la Humanidad, garantiza que esta canción nunca pasará de moda. La locura del hombre es un festín para las moscas”.

El trasfondo de la canción se nutre de una confrontación explícita con las políticas gubernamentales, lo cual se refleja en un videoclip que utiliza material visual del colectivo thefinalye. Las imágenes muestran la represión en las marchas de Black Lives Matter y los operativos del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). Al finalizar el corto de siete minutos, se presentan datos alarmantes: hasta marzo de 2026, ocho personas fallecieron bajo custodia o a manos de agentes del ICE. Para febrero de 2026, el total de detenidos ascendía a 68.289 personas, de las cuales el 73 % (50.259) carecía de antecedentes criminales, mientras que el resto enfrentaba cargos mayoritariamente por faltas menores como infracciones de tránsito.

Resistencia contra el modelo de Spotify

La exclusión de Spotify como canal de distribución es una decisión política firme por parte de Massive Attack. La agrupación ha denunciado que el responsable de la plataforma, Daniel Ek, financia a empresas proveedoras de armas para estados involucrados en conflictos bélicos. El colectivo británico ha sido un actor vocal en la promoción de boicots industriales, criticando el nexo entre la tecnología, las finanzas y la violencia estatal. A pesar de esto, el single puede encontrarse en otros servicios digitales y en formato físico de vinilo, el cual incluye “The Fly”, una pieza de spoken word narrada por Waits.

En el plano sonoro, “Boots On The Ground” es una fusión de texturas oscuras. La inconfundible voz rasposa de Tom Waits se despliega sobre una instrumentación de percusión industrial y pianos solemnes diseñados por Massive Attack. La atmósfera se vuelve asfixiante y emocional, integrando recursos audaces como tres minutos de respiración agitada por parte de Waits y fragmentos de silencio absoluto. En menos de cinco minutos, la pieza logra consolidarse no solo como una canción pop sofisticada, sino como un manifiesto político urgente.

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