Una velada cargada de nostalgia y música comenzó para la modelo Evangelina Anderson, quien se dispuso a preparar un atuendo especial para asistir al concierto de Roxette en Buenos Aires. En esta ocasión, la elección del vestuario no fue una tarea solitaria frente al armario; el proceso se convirtió en un íntimo juego de complicidad con su hija menor, Emma, conocida afectuosamente como “Abrojito”. El objetivo principal era rendir un homenaje a Marie Fredriksson, la emblemática vocalista de la banda sueca que falleció en 2019, replicando su estética característica.
Desde el inicio de la jornada, Anderson compartió sus intenciones con sus seguidores:
“Me estoy por ir a ver a mi banda favorita, Roxette, y quiero recrear el outfit de Marie Fredriksson, que era su cantante”.
Aunque existía la curiosidad sobre quién tomaría el lugar de Marie en el escenario esa noche, el entusiasmo de la modelo no disminuyó. Para lograr la transformación, recurrió a su asesora de confianza, su hija. “Tienen que ser jeans chupines, si se puede”, comentó Evangelina, a lo que Abrojito respondió con un toque de modernidad: “Tipo más cool”. De este modo, los pantalones negros ajustados fueron seleccionados de inmediato, dejando de lado otras opciones cromáticas.
El armado del conjunto prosiguió con la evaluación de diversas prendas superiores. Eva mostró distintas alternativas mientras su hija brindaba opiniones honestas y sin filtros. Juntas descartaron las piezas que no armonizaban con el concepto y optaron por un diseño con el cuello bien definido. “Este es un body”, puntualizó Emma mientras su madre analizaba si la prenda combinaba adecuadamente con la chaqueta que recordaba de las fotografías históricas de la agrupación. “Vamos por esta”, concluyeron tras el análisis.
Un trabajo en equipo para el estilo ‘rocker’
Los accesorios, especialmente los cinturones, también fueron motivo de un intenso debate. Emma se tomó el tiempo necesario para estudiar cuál de ellos complementaba mejor el conjunto. “Este es lindo, pero no te pega con nada”, dictaminó la pequeña antes de elegir la pieza final. Paso a paso, la construcción del look avanzó entre charlas y momentos de alegría. “El que diga Abrojín”, bromeó Evangelina, reconociendo que la última palabra en esta decisión estética pertenecía a su hija.
Toda la preparación giró en torno al tributo hacia Marie Fredriksson. Anderson tenía la firme convicción de lucir algo que evocara la memoria de la artista. “En honor a ella me quiero vestir con su estilo”, relató mientras ambas revisaban antiguos archivos visuales de la cantante. Se detuvieron en aspectos minuciosos como el tono del top, la estructura de la chaqueta, el largo de las mangas y el tipo de hebilla del cinturón. “En una ella tiene una así marrón. Esta es muy clarita, así que no, la descartamos”, explicó la modelo mientras eliminaban las opciones que no se ajustaban al plan original.
La elección de la chaqueta fue un punto crucial. Emma sugirió una pieza con detalles brillantes y plateados, alineada perfectamente con la estética glam de Roxette. “Esta me encanta para ir al concierto”, manifestó Evangelina. La decisión final se debatió entre un estilo clásico y uno más arriesgado. “Tendríamos que ponerle un poquito más de onda, ¿no?”, propuso la madre, idea con la que su hija coincidió plenamente. El conjunto se completó con botas y otros complementos que terminaron de definir la esencia de la banda sueca.

A lo largo de esta experiencia, quedó en evidencia que la elección del vestuario para un espectáculo puede trascender la moda. Para Evangelina, no se trataba solo de una cuestión estética, sino de una forma de celebrar a una artista que dejó huella en su vida, compartiendo ese sentimiento con su heredera. La sesión de preparación se transformó en un show propio para ambas.
Emma, a quien su madre definió como “la number one en estilismo”, asumió el liderazgo en cada elección crítica, desde el tipo de calzado hasta los accesorios de maquillaje. Cuando llegó el momento de seleccionar las gafas, la pequeña fue contundente: “Para mí, estas, las gruesas, no”. Evangelina, entre risas, aceptó el consejo aunque consideró la funcionalidad: “De noche con gafas tan oscuras me parece que no”.
Incluso el maquillaje fue objeto de análisis. Emma le señaló a su madre de manera directa que “tus sombras como que no pegan con el outfit”. Anderson, aunque dudó brevemente, fue clara en su respuesta: “No me lo voy a sacar”. Ante esto, su hija cerró el intercambio con ternura: “A vos te queda lindo”.

Para finalizar el conjunto, Emma le prestó a Evangelina un collar plateado con la figura de un oso. Cada detalle, incluyendo el perfume y la cartera, fue seleccionado de manera conjunta en un ambiente de relajación. El resultado visual de esta colaboración familiar muestra a Anderson con un top negro de encaje y tirantes delgados, combinado con jeans chupines de tiro alto. Un cinturón de cuero negro con tachas y hebilla metálica aportó el necesario toque rockero.
La incorporación de pulseras, anillos y un reloj metálico reforzó la estética buscada. El toque definitivo lo dio la chaqueta de cuero negra decorada con apliques brillantes en la zona del pecho, una prenda que remite directamente a los años 80 y al estilo de Roxette. Gafas oscuras de marco robusto y una actitud decidida cerraron una combinación que fusionó el homenaje con la personalidad propia de la modelo. Todo el proceso, documentado en video, reflejó la atención en las texturas y colores, convirtiendo una simple elección de ropa en un momento de conexión inolvidable entre madre e hija.
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