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El legado de los árboles madre impulsa una revolución verde en los bosques de Canadá

Las más recientes investigaciones de la Universidad de Columbia Británica están encabezadas por la ecóloga forestal Suzanne Simard y su equipo en el proyecto científico Mother Tree Project. Estas sugieren que un cambio profundo en las prácticas forestales podría definir el futuro de la gestión sostenible de los bosques y la protección de la economía local.

Simard sostiene que modificar la manera en que se manejan los bosques es fundamental para enfrentar incendios forestales y el cambio climático, además de asegurar recursos y estabilidad para las comunidades.

Estas propuestas promueven intervenciones menos intensivas, la conservación de árboles maduros y la protección de la biodiversidad, con el objetivo de reducir riesgos de incendios, la pérdida de carbono y mantener tanto empleos como el sustento de los ecosistemas. La universidad pública canadiense indica que estas medidas permiten que la naturaleza y las economías rurales prosperen de modo conjunto, beneficiando de manera directa a quienes dependen del bosque.

Las intervenciones menos intensivas en la explotación forestal permiten conservar más carbono y favorecen la recuperación de los ecosistemas según el Mother Tree Project (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante más de diez años, Mother Tree Project documentó la respuesta de los bosques a la explotación y al estrés climático. Según Simard en entrevista con la universidad, “en los bosques jóvenes, realizamos cortas controladas que, a corto plazo, ayudaron a que los niveles de carbono se mantuvieran estables y el número de especies de herbáceas se triplicó”.

Cambios propuestos en la gestión forestal

Simard advierte que las extracciones más intensivas generan impactos mayores, sobre todo en bosques antiguos: “La eliminación intensiva redujo el carbono total del ecosistema en 42%, y el carbono sobre el suelo fue una quinta parte que en los bosques intactos”. Agrega que una mayor dominancia de una única especie, como el pino de Oregón, hace que el bosque sea más vulnerable a plagas, enfermedades y sequías extremas.

La investigadora destaca la importancia de conservar árboles longevos y estructuras complejas del ecosistema. “Dejar en pie los árboles maduros ayuda a los bosques a regenerarse y adaptarse, especialmente a medida que la sequía es más frecuente. Estos árboles sostienen comunidades de plantas nativas y ralentizan la propagación de especies invasoras”, explica Simard, quien monitorea la recuperación y la capacidad de almacenamiento de carbono en distintos escenarios de la Columbia Británica.

Un manejo forestal sostenible contribuye directamente a la economía y al bienestar social de las comunidades rurales que dependen del bosque (Imagen Ilustrativa Infobae)

Impacto económico y ambiental de los bosques

Simard vincula directamente la protección forestal con la economía de las regiones dependientes de estos ecosistemas: “Los bosques intactos y poco alterados almacenan mucha más cantidad de carbono y muestran una recuperación más sólida con el tiempo. Esto favorece a las comunidades que dependen de la economía forestal y agrícola”.

Al priorizar prácticas menos invasivas, se protege el capital ambiental y se reducen los riesgos de crisis. “El bosque no solo es fuente de madera; también mantiene el agua, captura carbono y resguarda la biodiversidad. Todo esto respalda el bienestar económico y social”, afirmó Simard en su conversación con la universidad pública canadiense.

El equipo liderado por la ecóloga forestal recomienda gestionar los bosques con enfoque en la retención de árboles maduros, la reducción de intervenciones intensivas y la protección activa de suelos y redes subterráneas fúngicas.

Retener redes subterráneas fúngicas y cuidar los suelos se destaca como una estrategia esencial para enfrentar el cambio climático y preservar la biodiversidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Nuestro estudio demuestra que conservar estos elementos es fundamental, especialmente ahora que los extremos climáticos aumentan”, afirma la especialista. Según la universidad, es prioritaria la protección de los últimos bosques intactos, pues tienen un rol desproporcionado en el almacenamiento de carbono y el sostenimiento de la biodiversidad.

Simard remarca: “Igualmente, es vital garantizar que el liderazgo indígena sea central en la gestión forestal”. Los resultados demuestran que una gestión intensiva puede eliminar hasta la mitad del carbono almacenado en un ecosistema forestal, lo que debilita la capacidad de recuperación del bosque a largo plazo.

El rol de las comunidades indígenas en la gestión forestal

Simard reconoce la contribución histórica de los pueblos originarios de Canadá, como la Lil’wat Nation y la Squamish Nation, quienes gestionaron los bosques con visión a largo plazo y observación detallada durante milenios: “En nuestro proyecto, los socios indígenas formaron parte activa desde el principio, definiendo preguntas, el diseño del estudio y la aplicación de los resultados”.

El liderazgo indígena es clave en la gestión forestal, integrando conocimiento tradicional con ciencia para proteger bosques y tradiciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para la directora de Mother Tree Project, la integración de ciencia, arte y liderazgo indígena puede transformar la percepción pública sobre los bosques. Explica que la ciencia, por sí sola, no logra modificar la relación de las personas con los bosques. Al sumarla con la cultura, la música y las perspectivas indígenas, se facilita que la sociedad vea los bosques como sistemas vivos que sostienen comunidades, tradiciones y el clima.

Repensar la relación con los bosques exige reconocerlos como núcleos vitales para el planeta, la biodiversidad y el bienestar humano, y no solo como meras fuentes de recursos, según subraya la universidad pública canadiense.

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