El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha emitido una contundente advertencia sobre las “terribles consecuencias” que enfrentarán individuos o colectivos que pretendan atentar contra los candidatos presidenciales en Colombia. La administración norteamericana ratificó su determinación de trabajar de forma conjunta con los organismos de seguridad locales para blindar la integridad de los aspirantes en el tramo definitivo del proceso electoral.
Michael Kozak, quien ejerce como encargado para América Latina, fue el encargado de formalizar este aviso ante el Congreso. Durante su intervención, enfatizó que la prioridad de Washington es neutralizar a cualquier actor violento que, bajo el actual escenario de intimidación, intente desestabilizar la seguridad y la legitimidad del ejercicio democrático en el país suramericano.
Un contexto de violencia creciente
La firme postura adoptada por la diplomacia estadounidense es una respuesta directa al incremento crítico de las amenazas registradas en las últimas semanas, las cuales han afectado tanto a figuras de la oposición como a representantes del oficialismo.
Tras el trágico asesinato del senador Miguel Uribe Turbay en junio de 2025, el gobierno de los Estados Unidos ha identificado un deterioro significativo en el entorno político. En la audiencia legislativa, Kozak alertó sobre el peligro inminente de que la nación pueda “retornar a los años más oscuros de la violencia política en Colombia”. Asimismo, confirmó que se mantiene un flujo de comunicación permanente con las autoridades colombianas, particularmente con la Policía Nacional.

La situación de riesgo ha escalado a niveles regionales, reportándose que al menos ocho integrantes del Pacto Histórico en el departamento de Norte de Santander han sido víctimas de amenazas recientes. Esta problemática ya ha sido expuesta mediante denuncias formales ante la Defensoría del Pueblo.
Audiencia en la Cámara de Representantes
Durante su comparecencia ante el subcomité especializado de la Cámara de Representantes, el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Michael Kozak, atendió la solicitud de la congresista María Elvira Salazar. La legisladora exigió una posición clara de Washington frente a la ola de hostigamientos, mencionando específicamente los casos de los aspirantes Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia.
En el marco de esta respuesta oficial, el diplomático estadounidense fue categórico al declarar:
“Quienes estén pensando en hacerles daño se enfrentarán a un castigo terrible si tan solo lo intentan”
Además, Kozak aclaró que la estrategia no se limita a reaccionar después de un incidente, sino a garantizar una prevención absoluta:
“Nuestro objetivo es que nadie se acerque lo suficiente como para siquiera intentarlo”

El funcionario subrayó que esta cooperación no es un hecho aislado, sino que forma parte de un esquema histórico de coordinación bilateral. El enfoque principal radica en fortalecer los dispositivos de protección para impedir que la violencia se convierta en el factor determinante del futuro político de Colombia.
Este posicionamiento directo refleja la preocupación central del gobierno estadounidense: desde el magnicidio de Miguel Uribe Turbay hasta el panorama actual, Estados Unidos ha decidido incrementar tanto la presión diplomática como el soporte operativo. Cualquier agresión detectada durante la contienda será sancionada con represalias de gravedad, estableciendo un bloque común con el Estado colombiano para evitar una escalada de violencia a las puertas de las urnas.
Refuerzo de la seguridad interna
Como respuesta a esta crisis de seguridad, el ministro del Interior, Armando Benedetti, comunicó la implementación de esquemas de protección robustecidos. Estos dispositivos contarán con hasta diez efectivos de la Fuerza Pública dedicados a escoltar a cada candidato. El objetivo primordial es mitigar los riesgos del orden público actual y asegurar que el proselitismo ocurra en un marco de seguridad aceptable. El Gobierno también informó que se ejecutarán protocolos específicos para la vigilancia de zonas críticas y la prevención de delitos electorales.
Por otro lado, un vocero del Departamento de Estado manifestó una “profunda preocupación” por la coyuntura actual, condenando cualquier método de coacción contra los líderes políticos. La alarma internacional se ha encendido también por la aparición de mensajes fúnebres y coronas de flores dirigidas a candidatos de diversos sectores, lo que ha provocado el rechazo unánime de la clase política.

Tanto la senadora Paloma Valencia, del partido Centro Democrático, como Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, han denunciado hostigamientos en fechas recientes, elevando sus protocolos personales ante posibles atentados.
Desde Washington, se recordó la importancia de la labor conjunta. Kozak concluyó reafirmando el compromiso estadounidense:
“estamos cooperando con las autoridades de seguridad para proteger a todos los candidatos contra cualquier tipo de amenaza”
Finalmente, el funcionario lanzó una reflexión sobre el pasado del país:
“Colombia ha tenido suficientes años de violencia política, no necesita volver a eso nunca más”
El propósito de estas acciones coordinadas es garantizar que el proceso electoral fluya sin que el temor condicione la participación ciudadana o los resultados finales, en un momento donde la memoria histórica de la violencia exige una vigilancia internacional exhaustiva.
Reacción de la senadora Paloma Valencia
Tras conocerse el respaldo del gobierno norteamericano, la senadora Paloma Valencia utilizó sus redes sociales para expresar su agradecimiento. La congresista, quien ha denunciado amenazas de muerte, valoró el gesto del Departamento de Estado.
A través de la plataforma X, Valencia señaló:
“Agradezco la solidaridad del Departamento de Estado de Estados Unidos frente a las amenazas en esta contienda electoral”
No obstante, la senadora también aprovechó para lanzar una crítica a la gestión local, manifestando su inquietud ante el hecho de que un gobierno extranjero parezca estar “más por nuestra seguridad, que el propio presidente de Colombia”.
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