Este viernes 17 de abril de 2026, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) firmará el acta de recepción definitiva de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.
Este acto administrativo pone fin a una disputa de diez años con la constructora china Sinohydro, permitiendo que la planta de 1.500 megavatios —que aporta hasta el 30% de la energía del país— pase finalmente a manos del Estado ecuatoriano.
Aunque la central se inauguró en noviembre de 2016 con una inversión aproximada de USD 2.763 millones, los gobiernos anteriores se abstuvieron de recibirla formalmente. La razón principal radica en las supuestas 17.661 fisuras detectadas en los distribuidores de presión, equipos clave que dirigen el agua hacia las turbinas.
Un informe de la Contraloría General del Estado de 2018 ya advertía que estos fallos representaban un riesgo serio de inundación en la casa de máquinas, valorada en USD 1.011 millones, lo que ponía en peligro la integridad de unos 70 trabajadores. Pese a cinco campañas de reparación entre 2015 y 2022, las fisuras persistieron, incluso en zonas previamente soldadas.
PowerChina toma el control operativo
Luego que Celec reciba la obra, esta pasará a manos de PowerChina, dueña de Sinohydro.
Así, la empresa PowerChina (matriz de Sinohydro) gestionará la planta por los próximos 25 años bajo un contrato de Administración, Operación y Mantenimiento (AOM).
Como parte de esta maniobra, Ecuador recibirá USD 400 millones; la mitad en efectivo para Celec y los otros USD 200 millones en créditos para proyectos de energía limpia.
Este contrato implica que Celec renuncie de forma irrevocable a las demandas internacionales en la Corte Internacional de Arbitraje, concretando un laudo por mutuo acuerdo el pasado 3 de abril.
Respecto al costo del mantenimiento, existen discrepancias en las cifras oficiales: mientras la ministra de Energía, Inés Manzano, señala un pago anual de USD 46 millones, el viceministro de Electricidad, Javier Medina, menciona un desembolso de USD 60 millones anuales.
En cualquier caso, Manzano sostiene que PowerChina asumirá ahora el riesgo técnico de las fisuras, teniendo la obligación de reparar o reemplazar los distribuidores a su costo.
La erosión regresiva queda en manos de Celec
Mientras la empresa china se ocupará de la gestión de la central hidroeléctrica, el Estado ecuatoriano mantiene la responsabilidad exclusiva de enfrentar la erosión regresiva del río Coca.
Este fenómeno natural, que la ministra Manzano atribuye a una “falta de estudios precisos geológicos e hidrológicos” en el diseño original, amenaza con destruir la captación de agua de la central.
Según el reporte técnico de monitoreo del 15 de abril de 2026, el frente de erosión se localiza a 3,6 kilómetros de la captación y se ha mantenido estabilizado en ese punto durante 255 días. Celec ejecuta actualmente obras de mitigación, como el Dique Permeable en el kilómetro 7,8, que hasta el momento presenta un comportamiento hidráulico adecuado para proteger la infraestructura energética.
Garantía contra los apagones
A pesar de las críticas por recibir una obra con supuestos defectos constructivos, la central es un pilar fundamental que evitó que los cortes de luz de 2024 fueran más graves.
Para este 2026, la ministra Manzano descarta el retorno de los racionamientos programados, apoyándose en la incorporación de 948 MW de nueva generación (pública y privada) y niveles de embalse estables en Mazar.
Sin embargo, en varios puntos del país, especialmente en la provincia del Guayas, se producen cortes de luz debido a la falta de inversión en las líneas de transmisión y distribución, por los fracasos en los contratos eléctricos y por el incremento de la demanda de energía a nivel nacional.
Radio Pichincha