El presidente de Argentina, Javier Milei, expresó este martes su rechazo categórico ante el reciente reporte de inflación de marzo, el cual se situó en un 3,4%. Esta cifra sitúa el incremento acumulado de precios en el primer trimestre del año en un 9,4%, quedando a apenas siete décimas del límite máximo proyectado por el Gobierno para todo el 2024, establecido en el 10,1%. Pese a estos resultados, el mandatario libertario descartó cualquier modificación en su estrategia económica, comprometiéndose a «seguir abrazando la ortodoxia» y a mantener firmes los principios que guían su gestión.
Durante una ponencia en la conferencia de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, Milei inició su discurso de forma directa:
«Tendríamos un montón de cosas muy buenas para hablar el día de hoy, pero como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas de la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna voy a hablar de inflación»
. En este espacio, el jefe de Estado aseguró que su equipo ministerial mantiene la convicción de que el índice de precios presentará una reducción en los meses venideros.
Justificaciones y factores externos
El líder del Ejecutivo atribuyó el comportamiento inflacionario a lo que denominó un «intento de la política de generar un golpe de Estado» contra su administración. Asimismo, señaló que la estacionalidad de marzo fue un factor determinante, vinculándolo al reinicio del periodo escolar, el impacto de la guerra en Irán sobre la logística del transporte y el encarecimiento de la carne. Según sus cálculos, al extraer el impacto de los productos cárnicos, la inflación núcleo se mantendría estable en un 2,5%, igualando el registro del mes anterior.
Ante este panorama, Milei hizo un llamado a la paciencia de los ciudadanos argentinos.
«No vamos a ir en contra ni de la teoría económica, ni de la evidencia empírica, ni tampoco vamos a vulnerar los valores morales a la hora de diseñar la política económica»
, sostuvo enfáticamente. El presidente pronosticó que la inflación experimentará una caída drástica y que la economía nacional retomará una senda de crecimiento vigoroso, fundamentando su optimismo en una mayor demanda de dinero y en el dinamismo de la actividad productiva.
Finalmente, ratificó que no habrá retrocesos en su hoja de ruta libertaria.
«No vamos a ceder un ápice en la política monetaria, en seguir desregulando. Vamos a seguir abriendo la economía»
, afirmó. Milei defendió la justicia de sus medidas, vinculándolas directamente con sus convicciones éticas y el respeto a los valores judeocristianos, los cuales, según sus palabras, constituyen la base moral de su política de Estado.
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