Durante una reciente sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, la delegación de Estados Unidos realizó un llamado urgente a las naciones para establecer un frente común. El objetivo principal es interrumpir el suministro de recursos económicos y materiales a los insurgentes hutíes en Yemen, buscando así neutralizar futuros ataques contra Israel que se ejecutan como represalia por las operaciones militares israelíes contra el régimen de Irán.
Jennifer Locetta, representante suplente para Asuntos Políticos Especiales de Estados Unidos, enfatizó la importancia de la cooperación internacional durante su intervención en el debate sobre la estabilidad en Medio Oriente. La diplomática sostuvo lo siguiente:
“Todos los Estados miembros deben cumplir las resoluciones destinadas a privar a los hutíes de los recursos necesarios para sus actividades desestabilizadoras”
.
La funcionaria estadounidense señaló directamente al grupo chiíta por la intensificación de sus ofensivas mediante drones y misiles contra territorio israelí, citando como ejemplo el incidente del pasado 4 de abril. Según Locetta, estas acciones se realizan en alianza con la república islámica, violando flagrantemente el derecho internacional. Cabe resaltar que los hutíes mantienen bajo su control la capital, Saná, y gran parte del territorio noroccidental de Yemen desde el año 2014.
“La disposición del grupo a arrastrar a Yemen al conflicto por sus benefactores de Teherán muestra su total desprecio por el pueblo yemení”, aseveró Locetta. Además, denunció que el régimen de Irán es el facilitador de estas actividades al proveer armamento, inteligencia y apoyo logístico, desafiando las resoluciones emitidas por el Consejo de Seguridad.
En su comparecencia, la representante de EE. UU. instó a que todos los navíos que se dirijan a puertos bajo dominio hutí respeten los protocolos del Mecanismo de Verificación e Inspección de la ONU (UNVIM). Esto implica la obligatoriedad de declarar cargamentos y someterse a revisiones exhaustivas para impedir el tráfico de armas o materiales prohibidos.

Denuncias de Yemen sobre la injerencia extranjera
Por otro lado, Abdullah Ali Fadhel Al Saadi, representante de Yemen ante las Naciones Unidas, repudió la injerencia iraní en los asuntos internos de su nación. El diplomático aseguró que esta intromisión ha convertido al país en un peón dentro de la guerra regional que sacude al Medio Oriente.
Durante la sesión, Al Saadi fue enfático al declarar:
“Advertimos contra la continua injerencia iraní en los asuntos internos de Yemen mediante la financiación, el armamento y el apoyo a las milicias terroristas que desean implicarse en conflictos regionales que sirvan a la agenda y los intereses de Irán”
.
El enviado yemení también dirigió duras críticas a Teherán por
“su continua insistencia en exportar crisis, sembrar el caos y socavar la seguridad y la estabilidad en la región”
. Asimismo, manifestó su rechazo a las ofensivas lanzadas contra naciones vecinas por parte de Irán, en el marco de la escalada que se intensificó tras el ataque conjunto del 28 de febrero.
Es importante destacar que los rebeldes yemeníes, al igual que Hezbollah en el Líbano, son agrupaciones chiíes que cuentan con el respaldo histórico de Irán y que han intervenido en el conflicto regional como respuesta directa a los ataques en suelo iraní.
Respecto a esta situación, Al Saadi reiteró la postura de su administración:
“El Gobierno de Yemen reitera su firme rechazo y su enérgica condena a estos ataques, incluidos los llevados a cabo directamente o a través de intermediarios y milicias afiliadas al régimen iraní”
.

Obstáculos para la paz y estabilidad estatal
El diplomático yemení advirtió que el comportamiento de los hutíes y sus ataques externos representan un desafío fundamental para cualquier tentativa de proceso político en el futuro. Subrayó que la paz verdadera solo podrá alcanzarse mediante la restauración de las instituciones del Estado, garantizando que el monopolio de las armas permanezca exclusivamente en manos gubernamentales y poniendo fin a la rebelión.
En otro punto de su discurso, agradeció la mediación de la ONU para facilitar el intercambio de prisioneros y ratificó el compromiso de su gobierno con la premisa de liberar a “todos por todos”.
En sintonía con estas declaraciones, Rashad al Alimi, líder del Consejo Presidencial reconocido internacionalmente, calificó a los hutíes como una herramienta destructiva bajo las órdenes de Irán, señalando que el grupo actúa únicamente para beneficiar los intereses de Teherán.
Finalmente, Al Alimi pidió a las Naciones Unidas que se documente cómo los hutíes se han apropiado de las decisiones críticas sobre la paz y la guerra en el país, alertando que su involucramiento en las tensiones de Medio Oriente solo profundiza la crisis e inestabilidad que padece la población de Yemen.
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