La inteligencia artificial se ha transformado en un recurso de uso diario en las consultas de atención primaria en España. Sin embargo, este despliegue no ha sido el resultado de una planificación oficial por parte de ministerios o consejerías de salud. Por el contrario, han sido los propios facultativos quienes, impulsados por la necesidad, han integrado estas herramientas de manera autodidacta y, frecuentemente, sin contar con el respaldo de sus instituciones.
Una investigación reciente publicada en The Lancet Primary Care, que tomó como base una encuesta realizada a 373 profesionales de atención primaria en Cataluña, indica que el 80% de los médicos ha empleado ChatGPT en su ejercicio profesional en fechas recientes. Actualmente, ninguna plataforma de carácter institucional logra competir con este nivel de penetración. Herramientas comerciales como Microsoft Copilot (con un 38%) o Google Gemini (con un 25%) superan significativamente a opciones públicas como AXIA, el asistente clínico oficial de la historia electrónica catalana, que solo registra un 36% de uso entre los encuestados.
Estas cifras ponen de manifiesto que la evolución tecnológica está entrando a los consultorios a través del mercado privado antes que por las vías gubernamentales. Además, el acceso se realiza mayoritariamente de forma gratuita, ya que apenas el 18% de los médicos paga una suscripción, una situación que, si bien facilita la adopción masiva, genera interrogantes sobre la privacidad de los datos, la seguridad y la falta de protocolos estandarizados.
El fin del mito sobre los médicos jóvenes
Uno de los puntos más destacados del estudio es que rompe con la idea de que la tecnología es exclusividad de las nuevas generaciones. No son los profesionales más jóvenes quienes están a la cabeza del uso de inteligencia artificial. El grupo con mayor actividad es el de médicos situados entre los 50 y 59 años, que conforman el 42% de los usuarios. Al incluir a los facultativos mayores de 60 años, se observa que más de la mitad de quienes aplican IA en su trabajo superan los cincuenta años de edad.
Por el contrario, el personal médico menor de 30 años solo representa el 3% del uso total. La experiencia acumulada parece ser un motor para esta adopción: el 39% de los médicos que utilizan estas herramientas tiene una trayectoria superior a los 25 años. El perfil predominante identificado es el de una médica de familia con amplia experiencia que ejerce en un entorno urbano.
Más que un simple interés por la tecnología, este comportamiento responde a una urgencia estructural. Son los profesionales con una mayor carga asistencial y burocrática quienes han visto en la IA un recurso para mitigar la saturación de su jornada laboral. En este escenario, la tecnología funciona como un mecanismo de supervivencia profesional ante la falta de tiempo.

Funciones y aplicaciones prácticas en consulta
El empleo que los médicos dan a estas aplicaciones es eminentemente práctico. Las tareas principales en las que se apoyan son:
- Búsqueda y síntesis de literatura médica: realizada por el 67% de los encuestados.
- Redacción y edición de documentos: incluyendo informes, derivaciones y textos clínicos (46%).
- Organización de sesiones clínicas: utilizada por el 37%.
- Gestión administrativa: redacción de correos o elaboración de actas (23%).
- Educación para el paciente: diseño de materiales informativos adaptados (22%).
- Escriba clínico: generación de planes de cuidado y notas de consulta (9%).
Este no es un uso esporádico. Un 28% de los médicos asegura utilizar la inteligencia artificial de forma diaria, mientras que un 30% lo hace varias veces por semana, confirmando que ya es parte esencial del flujo de trabajo en la salud primaria de España.

Autodidactas frente a la falta de regulación
La adopción masiva de la IA tiene una cara B crítica: el vacío en formación y normativa. El 79% de los médicos consultados afirma no haber recibido ninguna instrucción formal por parte de sus instituciones en el último año. Debido a esto, el 43% ha tenido que aprender por cuenta propia, y un 34% reconoce no poseer formación previa en el manejo de IA generativa.
Los profesionales han señalado las principales barreras que enfrentan:
- Ausencia de capacitación: mencionada por el 80%.
- Incertidumbre legal y de privacidad: reportada por el 55%.
- Falta de integración: problemas para vincular la IA con la historia clínica electrónica (42%).
- Carencia de políticas institucionales: señalada por el 41%.
Esta realidad crea una contradicción importante, donde los médicos emplean herramientas potentes sin un marco de seguridad garantizado por el sistema de salud.
Iniciativas y objetivos para el futuro
Pese a la falta de una guía unificada, algunas regiones en España han comenzado a implementar proyectos locales. En Madrid, se utiliza SermasGPT como apoyo para diagnosticar enfermedades raras. En Cataluña, el sistema AXIA permite revisar protocolos, respaldado por un Observatorio de IA en Salud que supervisa cerca de 200 iniciativas. Galicia, por su parte, cuenta con AIcomta, enfocado en el área de digestivo.
En el ámbito estatal, la Estrategia de Inteligencia Artificial del Sistema Nacional de Salud, que fue aprobada en 2025, planea que para el año 2027 se hayan instalado sistemas de transcripción conversacional en todos los consultorios de atención primaria, buscando reducir los trámites administrativos.
Finalmente, el sector académico también se está movilizando. La Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria proyecta un plan de alfabetización en IA para el año 2026, mientras que la Universidad de Barcelona ya integra formación especializada en esta materia dentro de sus programas educativos.
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