En las elevaciones montañosas de Europa y en diversos parajes de España crece una planta de flores amarillas conocida como tormentilla. Si bien la ciencia ya había validado su uso tradicional para tratar procesos inflamatorios y cuadros de diarrea leve, recientes hallazgos sugieren que su raíz posee un valor terapéutico mucho mayor: podría ser una herramienta determinante en la ofensiva global contra las bacterias.
Un avance científico internacional
Un consorcio de expertos pertenecientes a la Universidad de Southampton, el Trinity College de Dublín y la Universidad de Birmingham ha publicado un estudio en la prestigiosa revista Microbiology Society. La investigación revela que esta flor contiene elementos capaces de frenar el desarrollo bacteriano, incluso frente a aquellas cepas que ya no responden a los tratamientos antibióticos tradicionales.
La crisis de la resistencia bacteriana
El panorama es alarmante en la actualidad, pues la resistencia a los medicamentos causa veinte veces más decesos que los siniestros de tránsito en territorio español. Durante el año 2023, más de 23.000 ciudadanos perdieron la vida debido a microorganismos multirresistentes, según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las proyecciones para el futuro no son alentadoras: se prevé que, en el transcurso de los próximos 25 años, esta problemática sea la responsable de más de 39 millones de fallecimientos a escala global.
Propiedades y compuestos activos
Históricamente, la raíz de la tormentilla se ha empleado en la medicina popular para sanar diferentes dolencias comunes:
- Heridas abiertas y lesiones cutáneas.
- Afecciones de garganta.
- Trastornos gastrointestinales como la diarrea.
- Enfermedades periodontales en las encías.
Tras analizar más de 70 especies vegetales recolectadas en turberas milenarias de Irlanda, los científicos identificaron que la efectividad de esta planta reside en dos compuestos específicos: el elágico y la agromonina. Estas sustancias no solo poseen cualidades antioxidantes, sino que actúan directamente contra patógenos causantes de neumonías graves e infecciones urinarias.
Bloqueo de defensas y nutrición bacteriana
Uno de los mayores obstáculos en el tratamiento de infecciones es la formación de biofilms, capas protectoras que impiden el paso de desinfectantes y medicamentos. La tormentilla ha demostrado ser eficaz para limitar estas estructuras, avalando su uso ancestral. Además, los investigadores descubrieron que el extracto de esta flor potencia la acción de la colistina. Este es un antibiótico de reserva usado solo en casos críticos debido a su toxicidad; al combinarlo con la planta, se logró erradicar bacterias usando dosis bajas del fármaco.
“privar de alimento” a las bacterias
El mecanismo de acción es fascinante: los compuestos elágico y agromonina intervienen en el metabolismo del hierro, un nutriente vital para que los patógenos se multipliquen. Al cortar este suministro, se logra literalmente “privar de alimento” a las bacterias, deteniendo su avance de forma drástica. Actualmente, el equipo se enfoca en perfeccionar las fórmulas para iniciar fases de evaluación clínica en seres humanos.
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