La práctica de yoga en silla se ha posicionado como una alternativa fundamental, accesible y sumamente adaptable para aquellos individuos que lidian con movilidad reducida o presentan problemas de equilibrio. Según especialistas como Lesley Ward, quien se desempeña como profesora e investigadora en la Northumbria University, esta variante permite obtener múltiples ventajas físicas y psicológicas a través de sesiones breves de apenas 10 minutos, eliminando por completo la necesidad de realizar movimientos a nivel del suelo.
Esta disciplina ha ganado terreno gracias al respaldo de diversos expertos y a una creciente tendencia global por fomentar actividades físicas que sean verdaderamente inclusivas. De esta manera, el yoga en silla logra derribar obstáculos físicos, facilitando que más personas tengan acceso a rutinas efectivas de autocuidado.
Básicamente, una sesión de yoga en silla consiste en una progresión de ejercicios adaptados que pueden ejecutarse totalmente sentado o empleando el mueble como un punto de apoyo y estabilidad. Está diseñada específicamente para adultos mayores, personas con limitaciones motrices o cualquier usuario que prefiera evitar el esfuerzo de sentarse y levantarse del piso.
Para una práctica segura, los profesionales sugieren utilizar una silla estable, que no posea apoyabrazos pero sí cuente con un respaldo firme. Es crucial que el usuario pueda mantener los pies apoyados correctamente sobre el suelo o, en su defecto, sobre una base que brinde solidez.
El yoga en silla se presenta como la respuesta ideal para quienes encuentran dificultades en el yoga convencional, el cual demanda transiciones complejas entre posiciones de pie y sentado, además de un equilibrio que no todos poseen. Lesley Ward enfatiza que esta actividad es apta para todos, sin importar si han realizado ejercicio anteriormente:
“Al yoga en silla puedes llegar a cualquier edad y sin importar tu historial de actividad física, incluso si no tienes ninguno”

La versatilidad es una de las mayores virtudes de esta propuesta. Los usuarios tienen la opción de permanecer sentados durante toda la clase o intercalar con movimientos de pie usando el respaldo como guía. Justin Smith, fisioterapeuta especializado en geriatría y profesor asistente en la Wichita State University, destaca que la rutina es personalizable según los objetivos de cada paciente:
“Puedes moldearla para que se ajuste a lo que deseas lograr”
Impacto positivo del yoga adaptado en la salud
Contrario a lo que podría pensarse, el uso de un soporte no resta efectividad a la disciplina, sino que la vuelve más inclusiva. Anna Guest-Jelley, instructora y creadora de Curvy Yoga en Oregón, afirma que esta modalidad es una herramienta poderosa para incrementar la flexibilidad, desarrollar fuerza y mejorar la movilidad general, potenciando además la conexión consciente entre la respiración y el cuerpo.
Para quienes retoman la actividad física tras un periodo de inactividad, el hecho de estar sentados permite una mayor concentración en la técnica de respiración y en la ejecución precisa de cada postura. La investigadora Ward señala que este método facilita que los ejercicios se realicen con exactitud, ya que elimina el miedo a perder el equilibrio. Incluso practicantes con experiencia utilizan la silla para perfeccionar la mecánica de sus movimientos antes de realizarlos de forma libre.
Preparativos y sugerencias de seguridad

Antes de comenzar, es imperativo seleccionar el equipo adecuado: una silla con respaldo y sin brazos que sea totalmente estable. El experto Justin Smith desaconseja el uso de sillas plegables o aquellas que tengan ruedas. En el caso de usuarios que utilicen silla de ruedas, es fundamental activar los bloqueos de seguridad o frenos antes de iniciar cualquier movimiento.
La postura inicial correcta requiere sentarse con la columna erguida. Si los pies no alcanzan el piso de forma natural, Anna Guest-Jelley recomienda colocar una manta doblada o bloques específicos de yoga debajo de ellos para garantizar el soporte. Asimismo, se debe verificar que el espacio esté despejado y utilizar vestimenta cómoda. Un elemento central de toda la sesión debe ser la respiración consciente, la cual debe mantenerse pausada y profunda.
Guía paso a paso: Rutina básica de 10 minutos
Esta secuencia, avalada por expertos en fisioterapia y yoga, adapta movimientos tradicionales para que cualquier principiante pueda realizarlos con seguridad.

- Postura de la montaña: Sentado con la espalda recta, rodillas a 90 grados y pies paralelos. Los brazos cuelgan relajados a los costados con los dedos hacia abajo. Se deben realizar de cinco a diez respiraciones profundas sintiendo la extensión de la columna.
- Saludo hacia arriba: Partiendo de la posición anterior, se elevan los brazos hacia el techo. Pueden estar paralelos o en forma de “V”. Se mantiene por cinco a siete respiraciones cuidando la posición del cuello.
- Flexión lateral: Al inhalar, se levanta un brazo para estirar el costado del torso mientras el otro baja hacia el suelo. Se repite en ambos lados buscando siempre la comodidad.
- Gato-vaca: Consiste en arquear y redondear la espalda de forma suave, coordinando con el aire que entra y sale. Se recomienda repetir esta secuencia cinco veces.

- Flexión hacia adelante (piernas abiertas): El practicante se ubica en el borde del asiento, separa las piernas y apoya los pies firmemente. Al inclinarse, los antebrazos descansan sobre los muslos o las manos bajan hacia el piso. Mantener de cinco a siete respiraciones.
- Secuencia de Guerrero II, Ángulo Lateral y Guerrero Invertido: Desde el borde de la silla, se abre una pierna lateralmente con la rodilla flexionada y la otra se extiende. En el Guerrero II, los brazos se extienden en cruz. Para el Ángulo Lateral, el antebrazo se apoya en el muslo y el brazo contrario sube. Finalmente, en el Guerrero Invertido, el brazo se estira hacia atrás creando una curva suave.
Este sistema de entrenamiento es altamente adaptable, permitiendo modificar los rangos de movimiento según las necesidades de cada persona, lo que asegura una práctica protegida y beneficiosa para todos los niveles de capacidad física.
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