Ecuador se ha consolidado como uno de los países más emprendedores del mundo. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2025/2026, el país se ubica entre los seis con mayor actividad emprendedora a nivel global, una tendencia que también ha sido destacada por distintos análisis económicos en la región. Este dinamismo responde, en gran medida, a la necesidad de generar ingresos ante un mercado laboral limitado.
En este contexto, las redes sociales se han convertido en la principal vitrina comercial para miles de emprendedores. “Hoy muchos emprendedores logran vender con facilidad en redes sociales, pero el verdadero desafío está en garantizar una entrega eficiente y confiable. La logística se ha convertido en un factor clave para la reputación y el crecimiento de cualquier negocio”, señala María Paulina Romo, presidenta de Grupo Entregas.
El principal reto no está en concretar la venta, sino en cumplirla.
Entre los problemas más frecuentes destacan:
- Limitaciones logísticas: dificultad para llegar a zonas rurales o alejadas.
- Altos costos de envío: que reducen márgenes o encarecen el producto final.
- Falta de trazabilidad: incertidumbre en el seguimiento de pedidos.
- Entregas informales: que afectan la experiencia del cliente.
- Dificultades en la última milla: especialmente por direcciones no estandarizadas.
- Escalabilidad limitada: crecimiento frenado por falta de estructura logística.
Aunque el comercio digital ha democratizado el acceso al mercado, también ha evidenciado brechas estructurales que afectan la sostenibilidad de los emprendimientos.
En un entorno cada vez más competitivo, la calidad del servicio ya no depende solo del producto, sino de toda la experiencia. Y en esa experiencia, la entrega juega un rol decisivo.
Más allá del volumen, la gran pregunta es cuántos de estos emprendimientos logran sostenerse. De acuerdo con el GEM y estudios académicos derivados —como los desarrollados por ESPAE—, más del 30% de los adultos en Ecuador participa en emprendimientos en etapa temprana, pero solo una pequeña fracción logra consolidarse en el tiempo.
Esta realidad se complementa con datos de organismos nacionales como el INEC, que evidencian una alta rotación en los negocios y una fuerte presencia de emprendimientos informales o de subsistencia, con bajos niveles de productividad y limitada capacidad de crecimiento.
Además, varios analistas coinciden en que alrededor de un tercio de los emprendimientos cierra por falta de rentabilidad, mientras que factores como el acceso restringido a financiamiento, la baja adopción tecnológica y las brechas en infraestructura —incluida la logística— siguen siendo barreras críticas.
En ese escenario, vender por redes sociales es apenas una parte de la ecuación. La sostenibilidad de los emprendimientos dependerá cada vez más de su capacidad para profesionalizar procesos clave —como la logística, la experiencia del cliente y la gestión operativa— y transformar una venta puntual en una relación de confianza a largo plazo.