En una reciente reflexión sobre la era de la hiperconectividad, la destacada escritora, docente y promotora cultural Silvia Hopenhayn analizó el fenómeno del cansancio derivado de las pantallas.
“Veo un apetito de zafar del agotamiento de las redes”
, señaló la experta, subrayando que el uso excesivo del dispositivo móvil provoca un desgaste que trasciende lo mental para volverse físico. Según explica, esta fatiga afecta incluso la capacidad de comunicación humana, ya que “hasta los ojos se cansan, porque el ser humano habla con la mirada, y si la mirada se cansa ya no hay nada que decir”.
Una trayectoria marcada por la diversidad y las letras
Silvia Hopenhayn posee un perfil cosmopolita: nació en Chile, pero su nacionalidad es argentina; cursó su educación secundaria en Suiza y posteriormente se graduó en Economía y Ciencias de la Comunicación en la UBA. Actualmente, es una figura central en la difusión literaria y lidera el reconocido taller “Clásicos no tan clásicos”, un espacio dedicado a redescubrir las piezas maestras de la literatura universal bajo una mirada renovada.
La autora destaca que, a partir de la crisis sanitaria global, se produjo un salto cuántico en el interés por los talleres de letras, evidenciando un notable incremento tanto de lectores como de nuevos autores. Para Hopenhayn, la aparición de aproximadamente 300 editoriales independientes constituye una nueva marca de identidad para las generaciones jóvenes.
“Eso no significa que haya un negocio. Hay un mundo que está editando las ideas a largo plazo. Porque la literatura es el sedimento”
, afirma con convicción sobre este ecosistema cultural.
La ficción como constructora de la realidad
Desde su perspectiva, la literatura cumple una función vital frente al paso del tiempo, al que describe como un “gran rastrillo” que filtra lo que permanece y lo que se olvida. La escritora sostiene una tesis profunda sobre nuestra existencia:
“Somos seres humanos y la realidad no existe, la inventamos. ¿Qué es la realidad: la naturaleza, la tabla periódica? La realidad es lo que nosotros día a día forjamos como ficción”
.
Ante la hegemonía de las plataformas digitales, Silvia Hopenhayn sugiere una estrategia de resistencia: engañar al algoritmo. Propone consumir contenidos totalmente ajenos a los gustos habituales para recuperar la capacidad de sorpresa y evitar el bucle de la autosatisfacción. Cabe recordar que su obra incluye novelas destacadas como Elecciones primarias, Ginebra y Vengo a buscar las herramientas, además de ensayos como ¿Lo leíste? y Ficciones en democracia.
Talleres sin tareas y el poder del Quijote
Una característica distintiva de sus espacios formativos es que son “sin tarea para el hogar”. La premisa es que los asistentes no necesitan traer lecturas previas, sino que el objetivo es realizar la lectura en el momento para captar y debatir el efecto inmediato que produce el texto en el lector. Uno de los pilares de su enseñanza es el Don Quijote de Cervantes.
Hopenhayn analiza al personaje como un hombre de cincuenta años —equivalente a unos ochenta años en la actualidad— que decide ignorar las presiones sociales para retirarse. En lugar de eso, abandona la identidad de Alonso Quijano para transformarse en Don Quijote.
“Se sirvió de la literatura para inventarse la vida. Y yo creo que de eso se trata la lectura: te da herramientas para inventarte la vida”
, reflexiona.

Para la divulgadora, los libros no son una vía de escape, sino una forma de comprensión profunda. Aunque los personajes de ficción no sufren físicamente, permiten que el lector procese el dolor y la belleza de la existencia. Al explorar las páginas de autores como Franz Kafka, Stephen King o la argentina Samanta Schweblin, se obtiene, según sus palabras, una mayor consistencia para habitar este mundo.
Recomendaciones para iniciarse en la lectura
A pesar de que define el panorama actual como sombrío debido a la estructura algorítmica, se mantiene optimista y recuerda que la próxima semana dará inicio la Feria del Libro. Para aquellos que deseen incursionar en la narrativa argentina, Silvia Hopenhayn recomienda comenzar sin vacilaciones por los relatos de Julio Cortázar, mencionando específicamente “Axolotl” o el brevísimo pero impactante “Continuidad de los parques”. Finalmente, sugiere también acercarse a Jorge Luis Borges a través del cuento titulado “El cautivo”, al cual califica como una obra increíble.
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