En un análisis profundo sobre la seguridad digital, Daniela Blanco, especialista en contenidos editoriales, alertó sobre la creciente exposición de adolescentes a prácticas de alta peligrosidad y a la desinformación en plataformas sociales. El estudio de esta problemática revela datos alarmantes sobre cómo la juventud interactúa con contenidos que ponen en riesgo su integridad física y emocional.
Según los datos presentados por Blanco, apenas uno de cada diez jóvenes que realiza consultas relacionadas con la salud en Internet logra acceder a fuentes con respaldo científico o veracidad comprobada. Mientras tanto, los desafíos virales continúan propagándose sin control, comprometiendo el bienestar de los menores de edad bajo lógicas de imitación y pertenencia grupal.
La crisis de la desinformación en salud
Las estadísticas actuales muestran que una de cada veinte búsquedas en Google está vinculada a temas de salud. En términos globales, se registran aproximadamente 70.000 consultas por minuto sobre ciencia y medicina. No obstante, el riesgo radica en la calidad de los resultados. “Solo uno de cada diez avanza hasta llegar a una fuente veraz”, enfatizó la experta.
La sobreabundancia de datos y la rapidez de las redes sociales fomentan lo que se denomina intrusismo médico. Este fenómeno consiste en validar prácticas mediante la espectacularidad y la inmediatez del entorno digital. Daniela Blanco sostiene que gran parte de los usuarios consume fake news o información incompleta, dejando de lado la “minería informativa”, un proceso crítico necesario para distinguir la realidad del contenido dañino.
Dinámicas de riesgo y pertenencia

El análisis resalta que los retos virales funcionan bajo una lógica de validación entre pares. “Los chicos acceden a informaciones en salud y ciencia que tienen que ver con la copia, lo comparto con otro, el otro lo hace y yo también”, explicó Blanco. Esta conducta de espejo facilita que prácticas absurdas y peligrosas se normalicen rápidamente.
Un ejemplo crítico compartido por la periodista involucra a la doctora Mansur, jefa de dermatología del Hospital de Clínicas. Según la especialista, las tendencias de skincare coreano están empujando a jóvenes de entre 14 y 18 años (e incluso menores de 13) a utilizar productos abrasivos como el retinol. Estas prácticas buscan imitar pieles perfectas que solo existen mediante filtros de Instagram, provocando que los adolescentes “le quiten capas naturales de grasa a la piel” a edades prematuras.

Amenazas graves: de la piel a la Deep Web
La preocupación se extiende a comportamientos que desestiman riesgos oncológicos. Blanco recordó tendencias que incentivan a los jóvenes a buscar un tono de piel bronceado sin utilizar protectores solares, ignorando las advertencias sobre el melanoma. No obstante, los peligros van más allá de lo dermatológico: “Los retos virales que están vinculados a sextorsión, a suicidios, a daños físicos y psicológicos, al grooming, hay muchas prácticas que representan riesgos”.
Desde el Ministerio de Salud de la Nación se ha subrayado la importancia de detectar y denunciar estos retos. Se ha detectado una elevada circulación de contenidos que promueven la asfixia, conocidos como choking games, los cuales pueden resultar letales. “Es una idea que puede resultar letal”, advirtió la periodista respecto a estos juegos que, aunque no son nuevos, hoy tienen una masividad sin precedentes gracias al ecosistema digital.

El acceso a la Deep Web es otro factor de vulnerabilidad. Actualmente, cualquier adolescente con conocimientos básicos puede ingresar utilizando un onion browser o sistemas para modificar la dirección IP, lo que dificulta el rastreo por parte de las autoridades. En estos espacios proliferan comunidades como la True Crime Community, grupos que idealizan a autores de tragedias como la masacre de Columbine, incentivando conductas de imitación.

Lista de desafíos virales de alta peligrosidad
De acuerdo con la información del Estado argentino, los retos más riesgosos detectados incluyen:
- Desafío Momo: Contacto en WhatsApp que incita al suicidio y al acoso.
- Ballena Azul: Serie de 50 pruebas que culminan en el suicidio del participante.
- Choking game: Provocar la pérdida del conocimiento mediante la asfixia.
- Desafío de la hoja blanca: Fomento de la anorexia al intentar encajar en el ancho de una hoja A4.
- Fire Challenge: Prenderse fuego tras rociarse alcohol cerca de una fuente de agua.
- Desafío de la canela: Ingerir una cucharada de este polvo sin líquidos, lo que puede dañar los pulmones.
- Balconing: Saltar desde balcones hacia piscinas.
- Tide Pod Challenge: Consumo de cápsulas de detergente líquido.
- Vodka en el ojo: Verter alcohol directamente en el globo ocular para acelerar la embriaguez.
- Ice and Salt Challenge: Mezclar sal y hielo sobre la piel para generar quemaduras de segundo y tercer grado.
- Knockout: Agredir a transeúntes hasta dejarlos inconscientes.
Prevención y recomendaciones oficiales

Para contrarrestar estos riesgos, el programa Con Vos en la Web del Ministerio de Justicia recomienda mantener una comunicación abierta con los menores y aplicar configuraciones estrictas de control parental. Ante la detección de un reto peligroso, la recomendación es realizar la denuncia ante la fiscalía más cercana o en los organismos de ciberseguridad estatales.
“Los expertos, toxicólogos, cuentan que llegan a las guardias chicos con problemas dermatológicos por el exceso de skincare o quemaduras por retos. Es casa, escuela y visibilizar el tema. Hay que escarbar, no meterlo debajo de la alfombra porque la vulnerabilidad se profundiza en el aislamiento”, concluyó Daniela Blanco.
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