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Día Internacional del Beso: Conoce sus grandes beneficios científicos

Cada 13 de abril, el mundo conmemora el Día Internacional del Beso, una efeméride que resalta esta práctica como una manifestación fundamental de cariño, amor y cercanía entre los seres humanos. Sin embargo, más allá de su profundo valor sentimental, el doctor Jorge Huerta Preciado, experto en Medicina Familiar y Comunitaria e integrante de Top Doctors Group, señala que besar genera impactos positivos y directos tanto en la salud física como en el bienestar emocional de las personas.

De acuerdo con las valoraciones de Huerta Preciado, un beso con intensidad tiene la capacidad de quemar entre 2 y 26 calorías por minuto, una cifra que varía según el ímpetu del acto. Esta actividad no es menor para la anatomía humana, ya que requiere la coordinación de 34 músculos faciales y el apoyo de otros 112 músculos posturales. Este esfuerzo muscular no solo favorece la circulación de la sangre en el rostro, sino que también incentiva la generación de colágeno, elemento clave para mitigar la flacidez y retrasar la aparición de líneas de expresión o arrugas.

Inmunidad y procesos biológicos

El intercambio biológico durante un beso apasionado es significativo. En apenas 10 segundos, es posible compartir cerca de 80 millones de bacterias. Aunque la cifra parezca alarmante, el doctor Huerta Preciado —con el respaldo informativo de Top Doctors Group— explica que este fenómeno funciona de forma similar a una vacuna natural, ayudando activamente a robustecer el sistema inmunológico del individuo.

En el ámbito de la neurociencia, la psicóloga Andrea Febrero González, también vinculada a Top Doctors Group, destaca la relevancia de los neurotransmisores que se activan en el organismo durante este proceso. Sustancias como la dopamina, oxitocina y serotonina se liberan en el cuerpo, facilitando la sensación de placer, consolidando los lazos de apego y estabilizando el ánimo. Paralelamente, este flujo químico logra disminuir los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés, promoviendo una atmósfera de seguridad y equilibrio psicológico.

Investigaciones adicionales proporcionadas por Top Doctors Group revelan que besar causa una vasodilatación orgánica que puede reducir la presión arterial. Asimismo, el acto estimula la generación de saliva, lo cual cumple una función de limpieza en la cavidad oral al remover microorganismos y neutralizar los ácidos que atacan directamente el esmalte de los dientes.

En definitiva, el beso apasionado integra múltiples dimensiones que abarcan lo fisiológico, lo inmunológico y lo afectivo, estableciéndose como un ritual indispensable para alcanzar un bienestar integral.

Hitos culturales y el beso en la cultura de masas

Besos icónicos como el de Casillas y Carbonero, o el de Britney Spears y Madonna, marcan la memoria cultural y mediática internacional (Imagen Ilustrativa Infobae)

La interpretación del beso está profundamente ligada a los entornos sociales, sirviendo como un código para el saludo, el romance o el afecto entre parientes. En el contexto de España, el recordado beso entre el exfutbolista Iker Casillas y la periodista Sara Carbonero tras la victoria en el Mundial de Sudáfrica 2010 es un ícono cultural. Según un sondeo realizado por la firma de impresión fotográfica Cheerz, el 78% de sus encuestados lo identifica como un referente absoluto, aunque la empresa no detalló el volumen total ni la procedencia geográfica de la muestra analizada.

La memoria colectiva también atesora otros momentos mediáticos, tales como el beso entre Britney Spears y Madonna durante los premios MTV VMAs del año 2003, o más recientemente, la primera aparición pública romántica entre la cantante Taylor Swift y el jugador Travis Kelce.

La cultura popular ha masificado este gesto a través de las redes sociales. Los datos de Cheerz indican que un 61% de los usuarios considera que las fotografías de besos son una pieza esencial para construir y proyectar su imagen personal en el mundo digital.

Por otra parte, el Libro Guinness de los Récords mantiene registrado el beso de mayor duración en la historia. Este evento ocurrió en Tailandia durante el año 2013, cuando una pareja logró permanecer unida en un beso por un tiempo exacto de 58 horas, 35 minutos y 58 segundos.

Autoestima y percepción en el entorno digital

Durante un beso de 10 segundos se pueden intercambiar hasta 80 millones de bacterias, fortaleciendo el sistema inmunológico de forma natural (Imagen Ilustrativa Infobae)

La influencia de las plataformas digitales ha transformado la forma en que se percibe este gesto. El estudio de la empresa Cheerz resalta que un 22% de las personas consultadas admite que tiende a compararse con las fotos de besos que observa en redes, lo que podría tener repercusiones en su autoestima y en la búsqueda de una supuesta perfección o autenticidad.

Frente a este escenario, la especialista Andrea Febrero González aconseja volver a las bases: entender el beso como una manifestación de afecto genuina y un rito con gran carga emocional. La psicóloga defiende que el valor propio debe estar por encima de cualquier comparativa en el entorno digital para no perder la esencia real de este acto.

Tanto la experta como Top Doctors Group coinciden en que es vital ver al beso como una práctica que va más allá de las tendencias o las redes virtuales, formando parte esencial de la intimidad humana y de la cultura a nivel global. De este modo, el beso se mantiene como un pilar en la interacción social, sustentado tanto por su peso simbólico como por sus innegables beneficios biológicos.

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